‘Pero es que yo soy auténtico’: El cliente que casi arruina su carrera
Había una vez (bueno, hace tres meses) un tipo llamado Camilo. Un ingeniero de sistemas con más títulos que un libro de historia, pero con menos presencia que un fantasma. El hombre decidió que ya era hora de ‘posicionar su marca personal’. ¿Qué hizo? Lo que hace todo el mundo en Medellín cuando tiene esa brillante idea: abrir LinkedIn, subir una foto en la que sale medio despeinado (porque ‘es auténtico’), escribir una bio que suena como el manual de instrucciones de una lavadora y esperar que las ofertas de trabajo lluevan del cielo.
Pero no. No llovió. Ni siquiera goteó. Camilo estaba desesperado. Entonces, se le ocurrió la gran idea de empezar a publicar memes en sus redes sociales profesionales. Sí, memes. ‘Porque así muestro mi lado divertido’, dijo. Spoiler: no funcionó. Lo único que logró fue que un reclutador le respondiera en un comentario: ‘Camilo, ¿estás buscando trabajo como comediante o como ingeniero?’.
Ahí fue cuando Camilo me llamó. Y yo, como buen consultor de marca personal en Medellín, le dije lo que nadie más le había dicho: ‘Camilo, estás haciendo el ridículo’. Pero también le dije algo más importante: ‘No te preocupes, esto tiene solución’.
Por qué tu marca personal parece un meme mal hecho
En Medellín hay algo que me vuelve loco: la obsesión con la ‘autenticidad’. Sí, está bien ser tú mismo, pero eso no significa que tengas que mostrar al mundo tu lado más desaliñado. Ser auténtico no es sinónimo de ser descuidado. Y aún así, veo a diario perfiles que parecen sacados de una comedia de enredos: fotos borrosas, bios que dicen ‘soy apasionado y me gusta aprender’ (como si eso fuera algo único) y publicaciones que no van más allá de ‘¡Feliz viernes!’.
El otro día un cliente me dijo: ‘Pero es que yo no quiero parecer falso’. Y yo le contesté: ‘Y yo no quiero que parezcas un tipo que aún no sabe cómo funciona LinkedIn’. Aquí está el problema: la gente confunde ‘marca personal’ con ‘subir cualquier cosa a internet’. No, señores. No es lo mismo.
El caso de Pepito: El influencer frustrado
Hablemos de Pepito (nombre cambiado para proteger al inocente). Este chico quería ser influencer. Sí, de esos que viven de sponsorships y viajes gratis. El problema es que Pepito no tenía ni idea de cómo construir su marca. ¿Qué hizo? Empezó a subir fotos de todo lo que comía. Desde un perro caliente hasta una ensalada de tomate. Su lógica: ‘Si muestro mi vida diaria, la gente se sentirá identificada’.
Pero no. La gente no se sintió identificada. Lo que sintió fue vergüenza ajena. ¿Por qué? Porque Pepito no tenía una estrategia. No sabía qué quería transmitir ni a quién quería llegar. Era como un barco sin rumbo, pero en internet. Cuando llegó a mí, lo primero que le dije fue: ‘Pepito, ¿quieres ser influencer o un catálogo ambulante de comida rápida?’.
Y aquí está la clave: una marca personal no se trata de mostrar todo lo que haces. Se trata de mostrar lo que te hace único. Es decir, tu valor. Porque, al final del día, todos comemos. No todos somos interesantes.
El consultor de marca personal en Medellín: Tu salvavidas
¿Por qué necesitas un consultor de marca personal en Medellín? Porque, aunque no lo creas, construir una marca no es algo que puedas hacer solo viendo tutoriales en YouTube. Necesitas una estrategia. Necesitas alguien que te diga la verdad, aunque duela. Alguien que te diga: ‘Esa foto no’, ‘Esa frase suena a cliché’ y ‘Por favor, deja de publicar memes’.
El otro día un cliente me dijo: ‘Es que contratar un consultor es caro’. Y yo le contesté: ‘¿Sabes qué es más caro? Perder oportunidades porque tu marca personal parece un chiste’.
¿Qué hace un consultor de marca personal?
Aquí va lo básico: te ayuda a definir tu mensaje, tu público objetivo y tu tono. Pero también te ayuda a evitar los errores más comunes. Por ejemplo, te enseña que tu foto de perfil no es el lugar para lucir tu último corte de pelo experimental. O que tu bio no puede ser una lista de adjetivos que podrían describir a cualquiera.
El consultor de marca personal en Medellín no es un mago. Es alguien que trabaja contigo para que tu marca sea coherente, auténtica (pero no descuidada) y, sobre todo, memorable. Porque, al final del día, lo que quieres es que la gente te recuerde. Pero por las razones correctas.
Conclusión: Deja de hacer el ridículo
Si hay algo que he aprendido en mi carrera como consultor de marca personal en Medellín es esto: la mayoría de la gente no sabe lo que está haciendo. Y eso está bien. Lo que no está bien es seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez, esperando resultados diferentes.
Así que, si estás leyendo esto y te sientes identificado con Camilo o Pepito, déjame decirte algo: todavía estás a tiempo de arreglar tu marca personal. Pero necesitas ayuda. Necesitas a alguien que te guíe, te corrija y te motive. Y, sobre todo, alguien que te diga la verdad, aunque te duela.
Porque, ¿sabes qué? Tu marca personal es tu mejor carta de presentación. Y no puedes permitirte que sea un chiste.