El día que Juancho intentó diseñar su propia web
Todo comenzó en un café de El Poblado. Juancho, un paisa emprendedor con más entusiasmo que sentido común, decidió que su nueva empresa de venta de arepas artesanales necesitaba una web. ‘Si no estás en internet, no existís’, le había dicho un amigo. Así que, armado con un café tinto y una laptop que ya había visto mejores días, Juancho se sentó a diseñar su página.
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Cuatro horas después, la web estaba lista. Y oh, qué desastre era. El color de fondo era un verde fluorescente que habría hecho llorar a un daltonista. Las imágenes de las arepas estaban pixeladas como si las hubieran sacado de un Nokia del 2005. Y el texto… ¡el texto! Juancho había decidido que su eslogan, ‘Las mejores arepas de Medellín’, debía estar en Comic Sans, porque ‘se veía más informal y amigable’.
El resultado fue tan catastrófico que, cuando lanzó la página, recibió un mensaje anónimo que decía: ‘Oye Juancho, ¿qué colombiano te hizo enojar tanto como para hacerle esto?’
Por qué tu web parece un cementerio
La historia de Juancho no es única. En Medellín, hay más páginas web abandonadas que gente en el TransMiCable. El problema es que muchos empresarios locales piensan que el diseño UX UI es solo poner botones bonitos y ya está. ‘Que se vea lindo’ es el mantra que repiten, sin entender que el diseño va más allá de la apariencia.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Oye, ¿por qué no puedo poner todos los productos en la página principal? Así la gente los ve rápido y compra.’ Le tuve que explicar que, si llenas la pantalla de información, el usuario no sabe dónde mirar primero. Es como llegar a un restaurante y que te sirvan todos los platos del menú al mismo tiempo. ¿Confuso, no?
El pecado capital de los diseñadores en Medellín
Aquí va mi opinión polémica: el mayor error que cometen los diseñadores en Medellín es pensar que el usuario es como ellos. ‘A mí me gusta este color’, ‘Yo entiendo este menú’, ‘Yo sé cómo funciona’. Pero el diseño UX UI no se trata de ti, ¡se trata de los usuarios!
Recuerdo una vez en que Pepito, otro emprendedor local, me mostró su nueva página de venta de café. El menú tenía cinco niveles de profundidad. ‘Es que quiero que la gente encuentre todo’, me dijo. Le respondí: ‘Pepito, lo único que van a encontrar es la salida de tu página.’ No lo entendió y la página sigue siendo un laberinto que ni el mismo Minotauro podría resolver.
El botón que nadie encuentra
Otro clásico de Medellín: el botón que nadie puede encontrar. Una vez, un cliente me pidió que revisara su web de ropa. Después de navegar por cinco minutos, le pregunté: ‘¿Dónde está el botón de comprar?’ Me señaló un pequeño ícono en la esquina superior derecha, casi invisible. ‘Ahí está’, dijo. Le tuve que explicar que, si el usuario tiene que buscar el botón de comprar como si fuera un tesoro escondido, probablemente nunca va a comprar. El botón de acción tiene que ser como el novio celoso: imposible de ignorar.
Cuando la ‘paísidad’ se vuelve en contra
Aquí en Medellín, nos encanta ser cálidos y cercanos. Pero eso no significa que debamos llevar esa filosofía a nuestras páginas web. Una vez, un cliente quiso agregar un saludo personalizado en la página principal: ‘Bienvenido, ¡qué bueno que llegaste!’ Cute, ¿verdad? El problema es que el saludo estaba en una tipografía tan pequeña que nadie lo podía leer. Además, el fondo era tan oscuro que las palabras se perdían. El saludo se convirtió en un gesto invisible, como aplaudir bajo el agua.
El futuro del diseño UX UI en Medellín
Pero no todo está perdido. Cada vez más empresas en Medellín están entendiendo la importancia del diseño UX UI. Se están dando cuenta de que una buena experiencia de usuario no es solo un lujo, es una necesidad. Y eso me da esperanza. Porque, al final del día, todos merecemos una web que no nos haga sentir como si estuviéramos perdidos en el Bronx.
Así que, si eres de Medellín y estás pensando en diseñar tu página, te dejo este consejo final: piensa en el usuario. No en ti, no en tu mamá, no en tu compadre. Piensa en ese pobre tipo que está ahí afuera, intentando comprar tus productos sin perder la cordura. Hazlo fácil para él. Y, por favor, deja el Comic Sans para las invitaciones de cumpleaños.