Diseño UX/UI en Medellín: La ciudad que ama el verde pero odia la experiencia de usuario

El día que Pepito casi quema su empresa por un botón

Era un martes cualquiera en Medellín. El sol brillaba sobre las montañas, los buses rodaban por las calles y Pepito, un empresario paisa con más coraje que sentido común, estaba a punto de tomar la peor decisión de su vida. Había contratado a un diseñador UX/UI para su nueva aplicación de entregas rápidas. Pero, como todo buen paisita, Pepito quería hacer las cosas a su manera.

¿Buscas resultados reales? Como agencia de marketing en Medellín, creamos sitios web que no solo son bonitos, sino que convierten visitas en clientes. Descubre nuestro servicio de diseño web profesional y destaca en el mercado digital.

‘Mire, don diseñador,’ dijo Pepito, mientras se ajustaba la gorra de su equipo de fútbol favorito. ‘Yo quiero que el botón de comprar sea rojo, grande y que parpadee. ¡Que la gente no pueda ignorarlo!’

El diseñador, un joven con gafas de marco negro y una paciencia que estaba a punto de agotarse, intentó explicarle que los botones parpadeantes son el equivalente digital a un vendedor ambulante gritando ‘¡Lleveeeeee, lleveeeeee!’ en pleno centro. Pero Pepito no cedió. ‘Aquí mando yo,’ dijo con tono definitivo.

El resultado fue catastrófico. La app se lanzó, los usuarios entraron, vieron el botón rojo parpadeante y salieron corriendo. Las reseñas en la App Store eran tan malas que parecían escritas por un troll enfadado. ‘Esta app parece un carro chocado,’ decía una. ‘Me dio epilepsia,’ decía otra. Pepito aprendió la lección a las malas: el diseño UX/UI no es un capricho, es una ciencia.

Por qué Medellín ama el verde pero odia la UX

Medellín es una ciudad que se enorgullece de sus espacios verdes, sus sistemas de transporte innovadores y su cultura vibrante. Pero cuando se trata de diseño UX/UI, parece que todos perdieron el rumbo. ¿Por qué? Porque aquí muchos piensan que diseño es sinónimo de ‘hacer bonito’. Error. Diseño es sinónimo de ‘hacer funcional’.

‘El otro día un cliente me dijo: ‘Quiero que mi web sea como un jardín japonés,” me contó un diseñador amigo. ‘Le dije: ‘Pero su jardín japonés no puede hacer que los usuarios se pierdan, se frustren y abandonen.” El cliente no entendió. Para él, lo importante era que la página tuviera un cerezo floreciendo en la esquina. No importaba si los usuarios no encontraban el botón de ‘comprar’.

El caso de la barra de navegación invisible

Hablando de errores, ¿sabías que en Medellín hay webs cuya barra de navegación es más escurridiza que un aguacate maduro? Sí, esas que tienes que usar el mouse como si estuvieras buscando oro para encontrar el menú.

‘El otro día estaba en un café en El Poblado,’ me dijo un colega. ‘Un tipo estaba enseñando su web a un grupo de amigos. La web era minimalista hasta el extremo: fondo blanco, texto gris claro y una barra de navegación que parecía pintada con agua. Nadie sabía cómo volver a la página de inicio. El tipo estaba orgulloso, como si hubiera inventado la rueda.’

Minimalismo no significa desaparecer elementos clave. ¿O acaso Apple, la reina del minimalismo, esconde el botón de ‘comprar’ en sus tiendas? No. Entonces, ¿por qué aquí lo hacen?

La obsesión por los ‘efectos wow’

Otra plaga del diseño UX/UI en Medellín es la obsesión por los ‘efectos wow’. Esos que hacen que tu web o app sea más lenta que un bus de Medellín en hora pico.

‘Un cliente me pidió que cada vez que alguien entrara a su web, salieran fuegos artificiales en la pantalla,’ me contó un diseñador. ‘Le dije que eso iba a hacer que la web cargara más lento que un programa de televisión nacional. No le importó. Quería los fuegos artificiales.’

Y así, tenemos webs que tardan cinco segundos en cargar porque alguien pensó que un GIF de un gato bailando era más importante que la experiencia del usuario.

La solución: menos ego, más empatía

La clave para un buen diseño UX/UI en Medellín (y en cualquier parte) es simple: menos ego y más empatía. Deja de diseñar para ti mismo y empieza a diseñar para tus usuarios.

‘El diseño no es cómo se ve, es cómo funciona,’ dijo alguna vez Steve Jobs. Y tenía razón. No importa si tu web tiene el efecto más espectacular del mundo si los usuarios no pueden encontrar lo que buscan.

Así que, la próxima vez que vayas a diseñar una web o una app, piensa en el usuario. No en ti. No en tus gustos. No en tus caprichos. Piensa en ellos. Porque al final del día, son los que van a usar tu producto. Y si no lo hacen, tu negocio se va a ir por el mismo camino que la app de Pepito.

Conclusión: Medellín puede ser la ciudad del diseño UX/UI, pero tiene que cambiar

Medellín tiene todo para ser una potencia en diseño UX/UI: talento, creatividad y una cultura innovadora. Pero tiene que dejar atrás los vicios que la están frenando. Dejar de pensar en el diseño como un arte abstracto y empezar a verlo como una herramienta para resolver problemas.

Porque al final del día, el diseño no es hacer bonito. Es hacer que las cosas funcionen. Y si Medellín quiere seguir siendo la ciudad de la eterna primavera, tiene que empezar a diseñar para el usuario, no para el ego del dueño.