Medellín y el UX/UI: Cuando el diseño parece hecho con los ojos cerrados

El día que una web me hizo llorar (de risa)

Estaba tranquilamente en Medellín, buscando un taller de mecánica que me arreglara el carro. Entré a una página que prometía ‘servicios de calidad y experiencia garantizada’. Lo primero que vi fue un fondo negro con texto rojo gritón. Parecía el intro de una película de terror. Intenté hacer clic en ‘Servicios’, pero el botón desapareció. Literalmente. Se esfumó como si fuera un mago fugitivo. Me quedé ahí, mirando la pantalla, preguntándome si había sido alguna alucinación colectiva. El colmo fue cuando el menú empezó a bailar al ritmo de una música techno que salía de la nada. ¿Un taller de mecánica con soundtrack de fiesta rave? No sabía si debía llamar para una reparación o para pedir una reserva en ‘El Social’.

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Esto, amigos, es lo que pasa cuando no tienes ni idea de diseño UX/UI. Y, lamentablemente, Medellín está llena de estos casos.

Medellín: La ciudad de las apps zombie

Aquí hay algo que me molesta profundamente. Medellín se jacta de ser ‘la ciudad más innovadora’, pero algunas de sus apps parecen diseñadas por alguien que descubrió Internet ayer. ¿Te ha pasado que descargas una app para pedir comida y el botón de ‘Agregar al carrito’ está más escondido que el Yeti? O peor, ¿que el proceso de pago tiene más pasos que un maratón? Eso, mis amigos, es diseño UX/UI hecho con los ojos cerrados.

El otro día, un cliente me dijo: ‘¿Para qué tanto rollo con el diseño? Lo importante es que funcione’. Le contesté: ‘¿Le serviría un carro que funciona, pero no tiene volante, ni pedales, ni espejos?’. Claro que no. Pues lo mismo pasa con las apps y webs. Pueden funcionar técnicamente, pero si el usuario no entiende cómo navegar, es como pedirle que corra un maratón con zapatos de tacón.

El pecado mortal: Diseñar para lucirse, no para ayudar

Aquí va otra cosa que me saca de quicio. Algunos ‘diseñadores’ en Medellín piensan que UX/UI es un concurso de belleza. Se ponen a hacer cosas supercomplicadas y rebuscadas porque sí. El resultado: webs y apps que son más difíciles de entender que un contrato de arrendamiento.

Recuerdo un caso de una tienda online de ropa local. El diseño era precioso, con animaciones espectaculares y efectos 3D. ¿El problema? Nadie podía encontrar el botón de ‘Comprar’. Estaba camuflado entre tanto arte moderno. La tienda cerró en tres meses. Moraleja: El diseño bonito que no sirve, no es buen diseño.

‘Pepito’ y su trauma con las fuentes

Este es un clásico. Un cliente, que llamaremos Pepito, quería renovar su web. Le pregunté: ‘¿Qué quieres transmitir?’. Me contestó: ‘Quiero que sea moderna y fresca’. Genial. ¿Y qué hizo? Puso Comic Sans en todo el texto. Sí, esa fuente que parece sacada de un proyecto escolar de quinto grado. Le expliqué que eso no transmitía modernidad, sino ‘no tengo ni idea de lo que estoy haciendo’. Al final, lo convencí de usar una tipografía más adecuada, pero la batalla fue épica.

El error que todos cometen: Olvidar al usuario

Esto es grave. Muchas empresas en Medellín diseñan pensando en lo que les gusta a ellos, no en lo que necesita el usuario. ‘A mí me gusta el rosa’, ‘Yo quiero que tenga muchos detalles’, ‘Yo prefiero que sea así’. ¿Y qué pasa con el cliente que intenta usar tu página? ¿A alguien le importa?

Si tu web es difícil de navegar, tu negocio sufre. Punto. No importa si te encanta cómo se ve. Lo que importa es si el usuario puede encontrar lo que necesita en menos de tres clics.

¿Cómo cambiar el chip?

Primero, acepta que el diseño UX/UI no es un capricho. Es una herramienta esencial para generar ventas y fidelizar clientes. Segundo, contrata profesionales que sepan lo que hacen. No es lo mismo un diseñador gráfico que un especialista en experiencia de usuario. Tercero, testea todo. No asumas que algo funciona porque a ti te parece lógico. Pídele a alguien que pruebe tu app o web y observa cómo la usa. Te llevarás más de una sorpresa.

Conclusión: Medellín, despiértese

Medellín tiene un potencial enorme. Es una ciudad llena de creatividad y talento. Pero eso no sirve de nada si seguimos cometiendo los mismos errores en diseño UX/UI. Si tú también estás harto de webs que dan claustrofobia y apps que parecen puzles imposibles, toma acción. Atrévete a hacer las cosas bien. Porque, al final del día, un buen diseño no es un lujo, sino una necesidad.

Y si ves una web con música techno y botones que desaparecen, por favor, avísame. Necesito más material para mi próxima historia.