La noche que Juan se dio cuenta de que estaba haciendo todo mal
Fue en una de esas noches en Provenza, Medellín. El aire olía a cerveza tibia y empanadas recién fritas. Juan, un tipo con cara de haber dormido tres horas en los últimos dos días, estaba contándome cómo su startup de tecnología educativa no levantaba cabeza. Con los ojos vidriosos y un tono que mezclaba frustración con desesperación, me soltó la frase que todavía me hace reír: “Oye, ¿qué hago? Ya probé todo, hasta hice un TikTok bailando reggaetón con el logo de la empresa en la camiseta. Nada funciona”.
Y ahí estaba yo, con mi mojito en la mano, intentando no escupirlo por la carcajada que me provocó su confesión. Juan había caído en el error clásico de muchos emprendedores en Medellín (y en cualquier otro lugar): creer que el growth hacking es sinónimo de hacer cosas raras y rezar para que algo funcione. Spoiler: no lo es.
Por qué tu idea de growth hacking parece un chiste mal contado
Te voy a ser sincero: Medellín está llena de emprendedores que creen que el growth hacking es como magia. Piensan que basta con hacer un par de trucos, tirar algo de dinero a Facebook Ads y ya está, el crecimiento exponencial llegará como si fuera el Mesías. Error. Error monumental.
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El otro día, un tipo me dijo: “Oiga, pero es que en Silicon Valley usan growth hacking y crecen en semanas”. Sí, amigo, y también tienen equipos de ingenieros de clase mundial, inversores dispuestos a quemar millones y una cultura empresarial que apoya el fracaso como parte del proceso. ¿Tú tienes eso? No. Entonces deja de copiar recetas que no entiendes.
El caso de Pepito: El rey del growth hacking que no creció ni un centímetro
Conozco a Pepito. Bueno, no es su nombre real, pero lo voy a llamar así porque no quiero que me demande. Pepito es el típico emprendedor de Medellín que cree que el growth hacking es sinónimo de “hacer cosas virales”. Y así fue como decidió crear un desafío en Instagram: “Si esta publicación llega a 10 mil likes, regalo un iPhone gratis”.
¿El resultado? La publicación llegó a 15 mil likes. Y Pepito, orgulloso, me dijo: “¿Ves? Growth hacking puro”. El problema fue que nadie sabía qué vendía su empresa, y el único que perdió dinero fue él, porque tuvo que comprar un iPhone para cumplir su promesa. El crecimiento fue cero. Cero patatero.
No eres Elon Musk: Deja de creer que puedes hackear el sistema
Otro error común en Medellín es pensar que el growth hacking consiste en encontrar atajos mágicos. Te lo digo claro: si tu producto es una mierda, no importa cuántos hacks apliques, no vas a crecer. El growth hacking no es un parche para tapar agujeros, es una estrategia para acelerar lo que ya funciona.
Aquí hay un diálogo que tengo al menos tres veces por semana:
Cliente: “Quiero hacer viral mi producto”.
Yo: “¿Y tu producto es bueno?”
Cliente: “Bueno, no mucho, pero si lo hacemos viral, ya después lo mejoramos”.
¡Noooo! Por favor, deja de pensar así. El growth hacking no es un sustituto para tener un buen producto, es un complemento.
Cómo hacer growth hacking en Medellín sin parecer un novato
Primero, deja de pensar que el growth hacking es hacer cosas locas sin sentido. Segundo, enfócate en métricas reales: no te emociones porque tu publicación tuvo muchos likes si nadie te compra. Tercero, estudia a tu audiencia. Medellín es un mercado único, con una cultura y unas dinámicas que no vas a entender si solo lees artículos en inglés sobre Silicon Valley.
Un ejemplo: hace un año, ayudé a una startup de aquí a diseñar una estrategia de growth hacking basada en eventos presenciales. Sí, en plena era digital, nos fuimos por el camino tradicional. ¿El resultado? Crecimos su base de clientes un 300% en tres meses. ¿Por qué funcionó? Porque entendimos que en Medellín, la gente valora el contacto humano, las relaciones cara a cara y las experiencias compartidas.
El secreto del growth hacking que nadie te cuenta
Aquí va el secreto: el growth hacking no es una fórmula mágica, es un proceso de prueba y error. Tienes que experimentar, medir, ajustar y volver a empezar. Y sobre todo, tienes que ser paciente. No vas a crecer exponencialmente en dos días, pero si haces las cosas bien, el resultado será mucho mejor que cualquier video viral de TikTok.
Así que, la próxima vez que pienses en growth hacking, recuerda a Juan bailando reggaetón en TikTok. Y luego, piensa en hacer algo que realmente funcione para tu negocio. Medellín está llena de oportunidades, pero solo las aprovecharás si dejas de lado las ideas locas y te pones serio con esto del crecimiento exponencial.