La Historia del Quiropráctico que casi cierra su consultorio
Hace unos meses, en una cafetería de El Poblado, me senté a tomar un tinto con un amigo quiropráctico, Jaime. O mejor dicho, ex quiropráctico. El hombre estaba desesperado. Su consultorio había estado vacío los últimos seis meses, y aunque tenía años de experiencia y pacientes agradecidos, algo estaba haciendo mal. *’Estoy pensando en cerrar’,* me dijo, con un aire de derrota que casi me hizo llorar el café.
Le pregunté qué había hecho para atraer pacientes. *’Puse un anuncio en el periódico, tengo un Facebook que mi sobrino maneja, y bueno… eso’,* respondió. Ahí entendí todo. Jaime estaba jugando un partido de marketing digital con las reglas de los 90. Y peor aún, estaba haciendo exactamente lo mismo que hacen el 90% de los quiroprácticos en Medellín. Spoiler: no funciona.
Por qué tu Facebook parece un álbum de fotos de graduación
Cero drama: las redes sociales de los quiroprácticos en Medellín son un desastre. Fotitos de la consulta, diplomas colgados en la pared, y frases inspiradoras que parecen sacadas de un libro de autoayuda de los 80. ¿Y sabes qué pasa? Nadie le da ‘me gusta’. Nadie comenta. Y mucho menos, nadie marca una cita.
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El otro día, un cliente me mostró su Instagram. *’Mira, tengo 200 seguidores’,* decía orgulloso. Le pregunté cuántos de esos se habían convertido en pacientes. Silencio incómodo. Exacto.
Tu página web parece un cementerio digital
Si tu página web tuviera olor, apestaría a naftalina. Diseños viejos, textos largos y aburridos, y cero llamados a la acción. *’Bienvenido a mi consultorio quiropráctico. Ofrecemos servicios de…’* ¡Basta! ¿Quién carajos va a leer eso?
El otro día, otro cliente me dijo: *’Es que mi página es súper profesional’.* Le abrí su sitio en el celular, y tardó 12 segundos en cargar. ¿Sabes qué hace la gente en esos 12 segundos? Se va. Y nunca vuelve.
‘Pero yo no necesito marketing, tengo pacientes de boca en boca’
Escuché esta frase hace poco, y casi me da un aneurisma. Sí, el boca a boca es genial, pero no es suficiente. Imagina esto: tienes una consulta a las 3 p.m. y el paciente cancela. ¿Quién la va a tomar? La respuesta debería estar en tu estrategia de marketing.
El otro día, un cliente me dijo: *’Es que tengo muchos pacientes’.* Le pregunté cuántos tenía. *’Unos 10 a la semana’,* respondió. Le dije que podía duplicar o triplicar ese número. Se rió. Le mostré los números de otro cliente que sí lo había hecho. Dejó de reírse.
El caso de Pepito: el quiropráctico que hizo lo contrario
Pepito (nombre ficticio, obvio) era un quiropráctico nuevo en Medellín. No tenía pacientes, ni reputación, ni una tía rica que lo ayudara. Lo único que tenía era un Instagram que parecía sacado de un reality show de influencers. Empezó a subir historias detrás de cámara, demostrando cómo trabaja para sus pacientes. Hizo lives explicando cómo aliviar el dolor de espalda. Y lo mejor: hizo anuncios en Facebook bien segmentados, dirigidos a personas específicas en Medellín que buscaban aliviar sus dolores.
Resultado: en tres meses, tenía una lista de espera de pacientes. Tres meses. Mientras otros quiroprácticos seguían esperando que el boca a boca les funcionara, Pepito estaba haciendo historia.
‘Pero es que el marketing digital es caro’
Este es el clásico argumento de los que prefieren seguir quejándose en vez de tomar acción. Claro que puede ser caro si lo haces mal. Pero si lo haces bien, es la mejor inversión que puedes hacer.
El otro día, un cliente me dijo: *’Es que no tengo presupuesto para marketing’.* Le pregunté cuánto estaba dispuesto a gastar al mes. *’Como 200 mil pesos’,* respondió. Le dije que con eso podía empezar. Se sorprendió. Hoy tiene más pacientes de los que puede atender.
¿Cómo empezar hoy mismo?
Primero, olvídate de los periódicos y las revistas médicas. Segundo, hazte un Instagram que no dé pena. Tercero, invierte en anuncios bien segmentados. Cuarto, haz que tu página web cargue en menos de 3 segundos. Quinto, ponte a hablar con tus pacientes en redes sociales.
No es ciencia espacial, pero requiere esfuerzo. Y si no tienes tiempo, busca a alguien que lo haga por ti. Pero hagas lo que hagas, no te quedes sentado esperando que los pacientes lleguen solos. Porque eso, querido amigo, es el camino más rápido al cierre.
Conclusión: Deja de hacer lo mismo y esperar resultados diferentes
Si estás leyendo esto y te sientes identificado, felicidades. Ya diste el primer paso: reconocer que tienes un problema. El segundo paso es hacer algo al respecto. No importa si eres un quiropráctico nuevo o uno con años de experiencia. El marketing digital no es una opción, es una necesidad.
Así que, ¿qué vas a hacer? ¿Seguir esperando que los pacientes lleguen solos, o empezar a llenar tu consultorio hoy mismo? La decisión es tuya. Pero recuerda: el tiempo corre, y tus competidores no están esperando.