El día que casi tiro mi celular por la ventana
Estaba en mi casa, relajado después de un día largo. De repente, suena el teléfono. Miro la pantalla y veo un número desconocido. Lo tomo porque, bueno, uno nunca sabe si es el banco avisándote que te hackearon la cuenta o algo importante.
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– ¿Bueno? – contesté, medio dormido.
– Hola, buenas tardes, habla María del call center de Megacorp. Le llamo para ofrecerle nuestro nuevo paquete de servicios premium que le permitirá ahorrar hasta un…
Ya sabes cómo sigue. María sonaba como si hubiera memorizado el guión después de tres cafés y ninguna hora de sueño. Su tono era plano, monótono, como si estuviera leyendo un manual de instrucciones de una lavadora. No había emoción, no había conexión, no había nada.
Para colmo, cuando intenté cortar la llamada educadamente, ella siguió leyendo su guión como si fuera un robot programado para ignorar cualquier interrupción. Terminé colgándole, no sin antes preguntarme: ¿En qué momento perdimos la capacidad de hablar como seres humanos?
Por qué tu voz emocional parece un GPS enloquecido
En Medellín, y en general en Latinoamérica, hay una epidemia de voces que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Personas que hablan como si estuvieran leyendo un manual técnico, incapaces de transmitir emoción o conexión. Y no me refiero solo a los call centers. Lo ves en las redes sociales, en los negocios, incluso en las conversaciones cotidianas.
– ¿Qué tal, cómo estás? – dice alguien con la misma energía que tendría si estuviera anunciando el próximo paradero de un bus.
¡Por favor! ¿Dónde quedó la chispa? ¿El entusiasmo? ¿La pasión? La voz emocional no es solo tu tono de voz, es tu capacidad de transmitir lo que sientes, de conectar con el otro, de hacer que la otra persona se sienta escuchada y valorada.
Esto no es un curso de dicción, es una revolución
El otro día estaba hablando con un cliente que quería mejorar su voz emocional para vender más. Me dijo: – Necesito aprender a modular mi voz, como los presentadores de televisión.
¡Error! La voz emocional no se trata de sonar como un presentador de noticias o un locutor de radio. Se trata de ser auténtico, de transmitir lo que realmente sientes. Si estás feliz, sonríe al hablar. Si estás preocupado, deja que eso se note. La gente no quiere robots, quiere seres humanos.
– Pero Israel, ¿y si no tengo carisma? – me preguntó.
– El carisma no es algo que tienes o no tienes – le respondí –. Es algo que construyes. Y la voz emocional es una parte crucial de eso.
El caso de Pepito, el vendedor que hablaba como un robot
Recuerdo a Pepito, un vendedor que conocí hace unos años. Tenía un problema grave: hablaba como si estuviera programado para decir las mismas frases una y otra vez. – Hola, ¿cómo estás? Bienvenido a nuestra tienda. ¿Qué producto desea conocer?
Sus clientes no solo se aburrían, sino que se iban sin comprar nada. Un día, le dije: – Pepito, ¿te gusta trabajar aquí?
– Sí, claro – me respondió, aunque su tono decía lo contrario.
– Entonces, ¿por qué hablas como si estuvieras en un funeral? – le pregunté.
Ahí fue cuando se dio cuenta de su error. Pepito estaba tan enfocado en seguir el guión que se olvidó de ser él mismo. Le enseñé a usar su voz emocional, a transmitir su entusiasmo por los productos, a conectar con los clientes en un nivel humano. Y adivina qué: sus ventas se dispararon.
La fórmula secreta para dominar tu voz emocional
Aquí está el truco: tu voz emocional no es solo tu voz, es tu actitud. Si estás hablando con alguien y no te importa lo que dice, ¿cómo esperas que esa persona se sienta conectada contigo? La clave está en escuchar, en empatizar, en ser genuino.
– Pero, ¿y si no soy bueno escuchando? – me preguntó otro cliente.
– Entonces aprende – le dije –. Porque la voz emocional no es solo hablar, es escuchar, es entender, es conectar.
El momento en que todo cambió
Volvamos a la historia del principio. Después de la llamada con María, decidí hacer algo radical: llamé al call center de Megacorp y le expliqué al supervisor lo que había pasado. Le dije: – Si quieren vender más, necesitan enseñar a su equipo a usar su voz emotiva, a conectar con los clientes, a ser humanos.
¿Sabes qué me respondieron? – Gracias por el feedback, lo tendremos en cuenta.
¡NO! Eso no es suficiente. Necesitamos una revolución, un cambio de mentalidad, una vuelta a lo básico. La voz emotiva no es una técnica de ventas, es una forma de vida.
Conclusión: Deja de sonar como un robot y empieza a vivir
Si quieres conectar con las personas, si quieres vender más, si quieres ser recordado, necesitas dominar tu voz emocional. Deja de leer guiones, deja de sonar como un GPS enloquecido, deja de actuar como si estuvieras en un funeral. Sé tú mismo, sé auténtico, sé emocional.
Y si no sabes cómo hacerlo, empieza por escuchar. Escucha a las personas, conecta con ellas, hazlas sentir importantes. Porque al final del día, la voz emocional no es solo una herramienta, es una forma de decirle al mundo: Estoy aquí, te escucho, te entiendo.