El día que Medellín casi pierde a un empresario por culpa de un papel
Hace unos meses, estaba en un café de El Poblado, disfrutando de un tinto y un buen libro. De repente, un tipo con cara de preocupación se sienta en la mesa de al lado y empieza a hacer llamadas frenéticas. No pude evitar escuchar cómo le decía a alguien al otro lado del teléfono: ‘¡Pero cómo es posible que hayamos perdido todos esos documentos!’.
El hombre, don José, era dueño de una empresa de transporte que había estado funcionando desde los años 80. Resulta que habían perdido un contrato crucial porque alguien había guardado el original en una carpeta física que, después de una inundación en el archivo, quedó inservible. ‘Nos ha costado millones’, decía entre suspiros. Y ahí estaba yo, pensando en cómo una simple solución de digitalización podría haber evitado todo ese caos.
Pero no es sólo don José. En Medellín, hay cientos de empresarios que siguen creyendo que los papeles son eternos y que la digitalización es un lujo. Error. Es una necesidad. Y es aquí donde entra el marketing digital, no sólo para vender un servicio, sino para educar y convencer.
Por qué tu web parece un cementerio
El otro día, un conocido, Pepito, me llamó emocionado porque acababa de lanzar su página web para su negocio de digitalización de documentos. ‘Mira, mira’, me dijo mientras me enviaba el enlace. Lo abrí y… ¡Dios mío! Parecía un sitio web de los años 90. Colores que no combinaban, botones que no funcionaban y un texto que decía algo así como: ‘Somos los mejores en digitalización, confíe en nosotros’.
Le pregunté: ‘Pepito, ¿por qué crees que alguien va a contratarte con esta web?’. Él, con toda la inocencia del mundo, me dijo: ‘Porque somos buenos’. Ahí mismo le dije: ‘Pepito, en internet no basta con ser bueno. Hay que parecerlo. Hay que venderlo. Y tu web está enviando el mensaje opuesto’.
El error más común: Creer que todo el mundo sabe lo que haces
Aquí viene mi crítica más grande. En Medellín, hay un montón de empresas que ofrecen servicios de digitalización, pero todas parecen hablar en código. ‘Ofrecemos OCR avanzado, almacenamiento en la nube y gestión documental integrada’. ¡Y qué carajos es eso! ¿Crees que el dueño de una pyme va a entender eso? Claro que no.
Hay que hablar el idioma del cliente. Imagina esto: ‘¿Te has dado cuenta de que perder un documento importante puede costarte miles de pesos? Nosotros te ayudamos a guardar todos tus papeles de forma segura, para que nunca más te pase lo que le pasó a don José’. ¿Ves la diferencia? Es simple, directo y resuelve un problema real.
El caso de la empresa que casi quiebra por no invertir en marketing digital
Laura tenía una empresa de digitalización de documentos. Era buena en lo que hacía, pero no tenía clientes. Un día, me llamó desesperada: ‘No sé qué hacer, tengo todo el equipo, pero nadie me contrata’. Le hice una pregunta clave: ‘¿Dónde están tus clientes?’. Ella, sin dudar, me dijo: ‘En internet, claro’. Pero su web estaba escondida en la tercera página de Google. ¡En la tercera página!.
Le dije: ‘Laura, si no estás en la primera página de Google, no existes’. Empezamos a trabajar en una estrategia de SEO y anuncios de Google Ads. En menos de tres meses, su empresa estaba en la primera página, recibiendo consultas todos los días. Ahora, Laura no sólo no quebró, sino que está pensando en abrir una segunda sede.
El futuro es digital, ¿cómo vas a venderlo?
En Medellín, hay un potencial enorme para la digitalización de documentos. Pero no basta con tener el mejor equipo o el mejor servicio. Hay que saber venderlo. Y eso significa entender a tu cliente, hablar su idioma y estar donde él está, que hoy es en internet.
Así que, si estás pensando en ofrecer servicios de digitalización, no te limites a ser bueno. Sé visible. Sé convincente. Y sobre todo, no dejes que tu cliente sea el próximo don José, lamentándose en un café porque un papel lo dejó en la ruina.