La historia del botón que nadie pudo encontrar
Todo empezó en un café de El Poblado. Estaba ahí, tranquilo, disfrutando de un tinto (bueno, un americano, porque soy moderno), cuando escuché una conversación que me dejó helado. Dos tipos discutiendo sobre una web.
Te recomendamos leer: Marketing Digital Medellin
Te recomendamos leer: Diseno Web En Medellin
Uno de ellos, el cliente, gritaba: ¡No entiendo por qué nadie compra! ¡La página es hermosa! ¡Tiene hasta animaciones!
El otro, el diseñador, le contestaba: Es que la gente no sabe usar la web, no entienden el diseño.
Yo, que no soy ni cliente ni diseñador, casi escupo el café. ¿De verdad creen que el problema es la gente? ¿No será, quizás, que el diseño es un desastre?
Me colé en la conversación porque no podía más. Les pregunté: ¿Y el botón de compra? ¿Dónde está? ¿Lo encontraste tú, diseñador?
El diseñador se quedó callado. El cliente miró al techo. Nadie supo responder. Ese botón, amigos, era el culpable de todo. Y ahí empezó esta historia.
Por qué tu web parece un cementerio
Medellín tiene algo que me encanta: la creatividad. Pero eso, muchas veces, se convierte en su peor enemigo. Porque los diseñadores UX/UI aquí están obsesionados con hacer cosas *bonitas*, no funcionales.
Y no, no es lo mismo. Una web bonita es como un florero: queda lindo en la mesa, pero no sirve para nada. Una web funcional es como una cafetera: puede no ser preciosa, pero te salva el día.
El problema es que aquí todos quieren ser artistas. Y eso está bien para Instagram, no para una página de ventas. Pero en Medellín, parece que todos quieren ganar un premio de diseño, no cerrar ventas.
El caso de ‘Pepito’: cuando el diseño mata las ventas
¿Recuerdan a Pepito? No, no es un nombre inventado. Es un cliente real que vino a mí desesperado. Acababa de gastar $15 millones en una web y las ventas eran cero. Cero. Ni un solo clic.
¿Qué había pasado? El diseñador le había hecho una obra de arte. Una de esas páginas donde todo se mueve, donde los textos aparecen como en una película de ciencia ficción y donde los botones están escondidos como si fueran tesoros.
Le dije: Pepito, ¿tú qué haces cuando entras a una web?
Me dijo: Pues busco el botón de compra.
Exacto. Pero en tu web nadie lo encuentra. Porque el diseñador lo escondió en el fondo, en letra pequeña y con un color que nadie ve.
Ese día, Pepito entendió que el diseño no es para hacer bonito, es para vender.
Los 3 errores que están matando el UX/UI en Medellín
Aquí va la lista negra, los pecados capitales del diseño UX/UI en esta ciudad. Si estás cometiendo alguno, párate ya mismo.
1. El síndrome del ‘Yo soy artista’: Diseñar sin pensar en el usuario. Hacer cosas que quedan bonitas en el portafolio, pero que nadie sabe usar.
2. El ‘No es mi culpa’: Echarle la culpa al cliente cuando algo no funciona. Si la gente no entiende tu diseño, el problema no es la gente, eres tú.
3. El ‘Aquí todo está bien’: No testear nada. Lanzar la web y cruzar los dedos. Spoiler: nunca funciona.
Cómo salvar el UX/UI en Medellín (y no morir en el intento)
¿Qué hacer entonces? ¿Cómo evitar que tu proyecto sea otro fracaso más? Aquí van las claves, las que he aprendido a base de errores propios y ajenos.
1. Primero, funcionalidad; luego, belleza: La web tiene que funcionar. Punto. Si no funciona, no importa lo bonita que sea. Empieza por eso.
2. Habla con los usuarios: No diseñes para ti, diseña para ellos. Hazles preguntas, escucha sus quejas, entiende sus dolores.
3. Testea todo: No confíes en tu instinto. Testea cada botón, cada texto, cada imagen. Porque lo que tú crees que funciona, muchas veces no lo hace.
El futuro del diseño UX/UI en Medellín
Medellín tiene todo para ser líder en diseño UX/UI. Talentos sobran, creatividad también. Pero hay algo que falta: enfoque en el usuario.
Si logramos entender eso, si dejamos de diseñar para nosotros mismos y empezamos a diseñar para las personas que van a usar nuestras webs y apps, el futuro es brillante.
Pero si seguimos como vamos, si seguimos creyendo que el problema es la gente y no nuestro diseño, estamos perdidos.
Epílogo: el botón que sí funcionó
Volvamos al principio, a la historia del botón que nadie pudo encontrar. ¿Qué pasó al final? Les ayudé a rediseñar la web, a poner el botón de compra donde debía estar, a simplificar todo.
El resultado: las ventas subieron un 300%. No fue magia, fue sentido común.
Así que, si estás en Medellín y te dedicas al diseño UX/UI, recuerda esta historia. Recuerda que el diseño no es para ganar premios, es para vender. Y que el usuario, siempre, siempre, tiene que estar primero.