La historia del tipo que perdió $10.000 por una foto de gatito
Una vez, en una cafetería de Medellín, escuché una conversación que me dejó boquiabierto. Un tipo, digamos ‘Juanito’, estaba contándole a su amigo cómo había perdido $10.000 en una campaña de Facebook. ¿La razón? Su landing page era un desastre. Pero no cualquier desastre, un desastre épico. Imagina esto: una foto de un gatito adorable (sí, de esos que te hacen decir ‘aww’), un título en Comic Sans que decía ‘¡Compra ya!’ y un botón de ‘Comprar’ que llevaba a… ¡nada! Literalmente, el botón no funcionaba.
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Juanito estaba tan emocionado con la foto del gatito que ni siquiera probó si el botón funcionaba antes de lanzar la campaña. Resultado: $10.000 quemados en anuncios que no generaron ni un solo lead. Su amigo se rió, pero yo me quedé pensando: ¿cuántos ‘Juanitos’ hay por ahí, tirando dinero a la basura porque no saben cómo hacer una landing page efectiva?
Por qué tu landing page parece un cementerio digital
Ahora, hablemos de ti. Sí, tú, que estás leyendo esto y pensando: ‘Mi landing page no está tan mal’. Te apuesto un café a que sí lo está. La mayoría de las landing pages en Medellín parecen cementerios digitales: frías, aburridas y llenas de textos que nadie lee. ¿Por qué? Porque la gente sigue cometiendo los mismos errores una y otra vez.
Error número uno: el texto interminable. ¿De verdad crees que alguien va a leer 10 párrafos sobre tu producto en 2023? Spoiler: no. Error número dos: el diseño anticuado. Si tu landing page parece sacada de 2005, es hora de actualizarla. Error número tres: la falta de un llamado a la acción claro. Si no sabes qué quieres que haga el usuario, menos lo sabrá él.
‘Pepito’, el maestro del desastre
Quiero hablarte de ‘Pepito’, otro caso clásico. Pepito tenía un producto increíble: un curso online sobre cómo hacer empanadas. Pero su landing page era tan mala que nadie se inscribía. ¿Qué hizo mal? Primero, su título era ‘Curso de Empanadas’. ¡Qué aburrido! Segundo, el diseño era un caos total: colores que no combinaban, imágenes pixeladas y un formulario de registro que parecía un examen de matemáticas.
Le dije: ‘Pepito, ¿qué quieres que haga la gente?’ Él me miró como si le hubiera preguntado el significado de la vida. ‘¿Qué?’, respondió. ‘Que se inscriba al curso’, le dije. ‘Entonces, ¿por qué no pones un botón gigante que diga ‘¡Inscríbete ahora!?’ Parecía que le había revelado un secreto del universo. Cambió el título a ‘Aprende a hacer empanadas como un chef profesional en 7 días’, mejoró el diseño y puso el botón gigante. ¿Resultado? Sus ventas se triplicaron en una semana.
El poder de la curiosidad
Aquí está el secreto: una landing page efectiva es como una buena historia. Tiene que enganchar desde el primer segundo. ¿Cómo? Con curiosidad. No digas ‘Curso de Empanadas’, di ‘Aprende el secreto de las empanadas que hizo famoso a tu abuela’. ¿Ves la diferencia? La curiosidad es lo que mantiene al lector pegado a la pantalla, leyendo y, finalmente, haciendo clic en ese botón mágico.
Pero no solo es el título. Todo en tu landing page debe estar diseñado para generar curiosidad. Las imágenes, los subtítulos, los testimonios… todo. Si logras que el usuario se pregunte ‘¿Qué más hay aquí?’, ya has ganado la mitad de la batalla.
El llamado a la acción: tu arma secreta
Ahora, hablemos del llamado a la acción (CTA, por sus siglas en inglés). Este es el momento en el que le dices al usuario exactamente qué hacer. ‘Comprar ahora’, ‘Inscríbete aquí’, ‘Descarga tu guía gratis’. Pero no cualquier CTA, uno que sea claro, convincente y, sobre todo, irresistible.
Recuerdo un caso en el que un cliente tenía un CTA que decía ‘Haz clic aquí’. Le dije: ‘¿Qué pasa si en lugar de eso pones ‘¡Obtén tu descuento del 50% ahora!?’ Cambió el CTA y su tasa de conversión aumentó un 30%. ¿Por qué? Porque el nuevo CTA era más específico y ofrecía un beneficio claro.
Conclusión: deja de ser un ‘Juanito’
Si no quieres terminar como Juanito, perdiendo $10.000 por una foto de gatito, o como Pepito, con un curso que nadie compraba, es hora de tomar en serio tu landing page. No se trata de hacer algo bonito, se trata de hacer algo que funcione. Algo que enganche, que convenza y que convierta.
Así que, la próxima vez que estés diseñando una landing page, piensa en esto: ¿estoy contando una historia? ¿Estoy generando curiosidad? ¿Estoy siendo claro con mi llamado a la acción? Si la respuesta es sí, estás en el camino correcto. Si no, es hora de volver a empezar.
Si necesitas ayuda profesional, considera contratar a expertos en diseño web en Medellín para asegurarte de que tu landing page sea efectiva.