La vez que un cliente casi me hizo perder la cabeza
Era un jueves cualquiera, el sol brillaba sobre Medellín y yo, inocente de mí, estaba felizmente tomándome un tinto en un café de El Poblado. Ahí llegó él: don ‘Yo sé más que tú porque leí un artículo en LinkedIn’. Me saludó con esa sonrisa de dientes apretados que solo usan los clientes que vienen con ideas malísimas pero totalmente convencidos de que son geniales.
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—Necesito que mi web sea moderna —dijo, mientras colocaba su MacBook Pro con sticker de Apple en la mesa—. Pero tiene que tener muchos colores, mucha animación, y que la gente tenga que hacer scroll hasta el infierno para encontrar lo que busca.
Yo tragué saliva. ¿Scroll hasta el infierno? ¿Muchos colores? ¿Quería una web o un carnaval de Río sin sentido?
—O sea, quiero que sea impactante —continuó—. Que la gente diga: ¡Wow, esto es diferente!
—Claro, diferente como un elefante rosa en una sala de juntas —pensé, pero sonreí y le dije—: Bueno, explícame más de esa idea…
Y ahí empezó el desastre. Resulta que don ‘Yo sé más que tú’ había visto una web de Tokio (¡porque Tokio es cool!) llena de luces LED y animaciones que tardaban siglos en cargar. Y quería eso. Para su negocio de… adivinen… ¡venta de repuestos de motos!
Por qué Medellín está llena de webs que dan pena ajena
Medellín tiene un problema grave: todos quieren ser innovadores, pero nadie quiere entender qué es realmente el diseño UX UI. Y así, terminamos con webs que parecen cementerios digitales: llenas de elementos muertos, animaciones innecesarias y un diseño que confunde más que una señalización de Transmetro a las 5 de la tarde.
Pero lo peor no es eso. Lo peor es que aquí, en la ciudad de la eterna primavera, muchos piensan que UX UI es solo ‘hacerlo bonito’. Y no, queridos amigos del emprendimiento, no es solo eso.
El caso de Pepito y su botón verde flúor
El otro día, un conocido (llamémoslo Pepito para proteger al inocente) me llamó emocionado. —¡Mira mi nueva web! —me dijo—. ¡Le puse un botón verde flúor que brilla como si fuera un semáforo!
Yo abrí la web y… ¡Dios mío! Era como mirar directamente al sol. El botón brillaba tanto que desaparecía el texto que decía ‘Comprar ahora’. ¿El resultado? Nadie compraba. Ni siquiera sabían qué estaban comprando.
—Pepito —le dije—, ¿para qué sirve un botón que nadie puede ver?
—Pero es que quiero que destaque —argumentó.
—¡Si destaca tanto que ciega a la gente! —le respondí.
Y así, sin querer, Pepito se convirtió en el ejemplo perfecto de lo que NO hay que hacer en diseño UX UI.
Por qué tu web parece un laberinto sin salida
Otro error común en Medellín: las webs que parecen laberintos. ¿Te has encontrado con esas páginas donde tienes que hacer clic mil veces para encontrar lo que buscas? Sí, esas que te hacen sentir como si estuvieras en un episodio de ‘Lost’.
—Es que quiero que la gente explore —dicen los clientes.
—¿Explorar o perderse? —pregunto yo.
El diseño UX UI no se trata de hacerle la vida difícil al usuario. Se trata de guiarlo, de manera intuitiva, hacia lo que necesita. Pero aquí muchos parecen pensar que entre más complejo, mejor. Y no, amigos, no es así.
¿Por qué Tokio no es el ejemplo a seguir?
Volvamos al cliente del café. Él quería una web como la de Tokio. ¿El problema? Tokio tiene un contexto cultural, tecnológico y de usuarios totalmente diferente al de Medellín.
—Pero allá tienen webs super modernas —insistió.
—Sí, modernas para ellos —le expliqué—. Aquí la gente quiere algo rápido, sencillo y que funcione. No quieren esperar 10 segundos a que cargue una animación que, al final, no les aporta nada.
El diseño UX UI debe estar adaptado al público objetivo. Y en Medellín, eso significa entender las necesidades, los comportamientos y las limitaciones de los usuarios locales.
¿Qué hacer para no ser parte del problema?
Primero, acepta que UX UI no es solo hacerlo bonito. Es hacerlo funcional, intuitivo y centrado en el usuario.
Segundo, escucha a los profesionales. Si contratas a un diseñador, déjalo trabajar. No le pidas que copie cosas que viste en Pinterest o en webs de otros países.
Tercero, prueba tu web con usuarios reales. ¿Funciona? ¿Es fácil de usar? ¿O les das ganas de cerrarla y nunca más volver?
Medellín tiene el potencial de ser una ciudad líder en diseño UX UI. Pero para eso, hay que dejar de lado las ideas mal entendidas y empezar a pensar en el usuario.
Conclusión: Menos flash, más funcionalidad
Así que, queridos empresarios de Medellín, si quieren una web que realmente funcione, dejen de obsesionarse con las animaciones y los colores brillantes. Piensen en los usuarios, en sus necesidades y en cómo hacer que su experiencia sea lo más sencilla y agradable posible.
Porque al final del día, una web que funciona es mejor que mil webs que brillan pero no sirven para nada. Y si no me creen, pregunten a Pepito cómo le fue con su botón verde flúor.