El día que conocí al empresario del café que casi quiebra por culpa de su web
Hace unos meses, estaba tomando un tinto en un café de Sabaneta cuando un tipo desesperado se me acercó. Llevaba una camisa arrugada, unos ojos de haber dormido poco y una carpeta llena de papeles bajo el brazo. ‘Oiga, usted sabe de páginas web, ¿verdad?’, me preguntó antes de que pudiera decirle mi nombre. Resulta que este señor, llamémosle Don Carlos para proteger su identidad, tenía un café que era la envidia del barrio. Pero tenía un problema: su página web parecía salida de 2005.
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‘Es que yo invertí mucho en la tienda física’, me dijo Don Carlos mientras agitaba las manos como si estuviera espantando moscas. ‘Pero nadie viene, y los que vienen me dicen que encontraron el lugar en Google, pero que la página les dio miedo entrar. ¿Miedo? ¿Cómo que miedo?’. Le pedí que me mostrara la web en su teléfono. Cuando la vi, entendí por qué la gente huía. Fondos negros, imágenes pixeladas, textos en Comic Sans y un botón de ‘Comprar ahora’ que parecía un virus informático. Le dije: ‘Don Carlos, su página web parece un funeral, y su café está siendo el difunto’.
Por qué el diseño web en Sabaneta está matando negocios
No es solo Don Carlos. En Sabaneta, hay un montón de negocios que están cometiendo los mismos errores. Piensan que una página web es un lujo, no una necesidad. El otro día, un salón de belleza me decía: ‘Es que yo ya tengo Instagram, ¿para qué necesito una web?’. Le contesté: ‘¿Y si Instagram desaparece mañana? ¿Qué vas a hacer? ¿Imprimir volantes?’. La gente aquí está más preocupada por poner luces de neón en su local que por tener una buena presencia digital.
Y no me digas que estoy exagerando. He visto páginas web que parecen hechas con Paint. Textos imposibles de leer porque el fondo es rojo y las letras son verdes. Botones que no funcionan. Imágenes que tardan años en cargar. ¿Y lo peor? Las personas piensan que eso está bien. ‘Es que mi primo sabe de diseño’, dicen. ¡Claro! Y seguro también sabe de cirugía cerebral porque le gusta Grey’s Anatomy.
El caso de Pepito: el niño que diseñó una web y hundió un negocio
Hablemos de Pepito. Este muchacho de 15 años es el sobrino de una amiga mía. Un día, su tía le pidió que le hiciera la página web para su tienda de ropa en Sabaneta. Pepito, que acababa de descubrir el Photoshop, aceptó emocionado. El resultado fue una página que parecía un cómic de Marvel mezclado con un videojuego de los 90. Botones gigantes, fuentes que cambiaban de color cada dos segundos y una música de fondo que parecía salida de una discoteca de los 80.
Cuando le pregunté a Pepito por qué había hecho eso, me dijo: ‘Es que quería que se viera divertida’. Pero la realidad es que nadie se divertía. Los clientes entraban, escuchaban esa música infernal y salían corriendo. La tía de Pepito perdió más del 50% de sus ventas en línea en menos de un mes. Y lo peor es que ella defendía a su sobrino: ‘Es que él es muy creativo’. ¡Claro! Tan creativo que convirtió una tienda de ropa en un parque de atracciones digital.
Cómo evitar que tu web sea el próximo desastre
Primero, olvídate de los ‘diseñadores baratos’. Si te cobran menos de un millón por una página web, sal corriendo. Segundo, piensa en tu cliente. No en lo que a ti te gusta. Tu web no es tu álbum de fotos de Instagram. Es el escaparate de tu negocio. Si tienes una tienda de ropa, muéstrala. Si tienes un café, que se vea el lugar, el ambiente, los productos. Y por favor, no uses fuentes que parecen graffiti.
Tercero, haz que tu web sea rápida. Si alguien tiene que esperar más de tres segundos para ver tu página, ya perdiste. Y cuarto, móvil, móvil, móvil. Más del 70% de las personas navegan desde sus teléfonos. Si tu web no se ve bien en un celular, estás muerto.
Por qué tu web debe ser tu mejor vendedor
Tu página web no es un trámite. Es tu mejor vendedor. Piensa en esto: cuando alguien entra a tu web, está buscando algo. Si no lo encuentra rápido, se va. Y no vuelve. Tu web debe ser clara, atractiva y funcional. Debe decirle al cliente qué haces, cómo lo haces y por qué eres mejor que la competencia.
No cometas el error de Don Carlos, de Pepito o de tantos otros en Sabaneta que están perdiendo clientes por culpa de un mal diseño web. Invierte en una buena página. No es un gasto, es una herramienta que te va a traer más dinero. Y si no me crees, pregúntale a Don Carlos. Después de arreglar su web, su café está más lleno que nunca. ‘Es que ahora la gente no tiene miedo de entrar’, me dijo el otro día con una sonrisa. Y tú, ¿qué esperas para arreglar la tuya?