La verdad incómoda sobre las landing pages que nadie te cuenta

Érase una vez un empresario que lo perdió todo por un botón

Hace unos meses, en una cafetería de El Poblado, conocí a Carlos. El tipo llegó con una actitud de ‘ya lo sé todo’, pero tras unos tragos de tinto, empezó a soltar verdades como puños. Resulta que había invertido más de 5 millones en una campaña de Facebook Ads. ¿El resultado? Cero conversiones. Nada. Ni un miserable formulario completado.

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Así que, como buen curioso, le pregunté: ‘¿Me dejas ver tu landing page?’. Carlos accedió orgulloso, sacó su laptop y abrió la página. Y ahí estaba: un diseño que parecía sacado de los años 90, un texto con más letras que una telenovela de Caracol y un botón de ‘Clic aquí’ que ni siquiera se veía porque estaba escondido entre un montón de imágenes GIF que parecían un espasmo visual.

‘Carlos, ¿qué demonios es esto?’, le dije. Y él, con total naturalidad, respondió: ‘Es mi página de destino, pero no sé por qué no funciona’. Ahí tuve que resistir la tentación de tirarle el tinto en la cabeza. Y es que, amigos, Carlos no es el único. El 90% de las landing pages en Medellín son un desastre. Y hoy voy a explicar por qué.

Por qué tu landing page parece un cementerio digital

El problema de las landing pages es que todo el mundo cree que son fáciles de hacer. Pero no, no lo son. No es solo juntar un par de textos, pegar unas fotos y listo. Una landing page efectiva es como un buen chiste: si no tiene estructura, no funciona.

Acá en Medellín, veo un error común: diseñar páginas que parecen un catálogo de productos. Las personas no entran a una landing page para ver tu lista de servicios o para leer tu biografía. Entran porque les prometiste algo: un descuento, un ebook, una prueba gratuita. Y si no entregas eso rápido, se van. Así de simple.

El caso de Pepito y su botón que nadie veía

El otro día, un cliente llamado Pepito vino a mi oficina desesperado. ‘Isra, mi landing page no funciona. Le metí un montón de diseño, está bonita, pero nadie hace clic’. Así que le pedí que me enseñara la página. Y ahí estaba: un diseño bonito, sí, pero con un botón de ‘Comprar ahora’ que estaba tan pequeño que parecía que estaba escondido.

‘Pepito, ¿qué pasa aquí?’, le pregunté. Y él respondió: ‘Es que no quería que la página se viera demasiado agresiva’. Ahí me reí. Porque esa es otra idea equivocada: pensar que un botón grande es ‘agresivo’. No, Pepito. Un botón grande es efectivo.

No es lo que tú quieres, es lo que ellos necesitan

El mayor error que veo en las landing pages es que están diseñadas desde el ego del dueño, no desde la necesidad del cliente. Mira, tu cliente no quiere saber que tu empresa tiene 20 años de experiencia o que tus productos son los mejores del mundo. Lo que quiere es resolver su problema.

Te pongo un ejemplo: si vendes seguros para autos, no pongas en la landing page ‘Somos los mejores seguros de Medellín’. Pon algo como ‘Protege tu auto de robos sin pagar de más’. ¿Ves la diferencia? El cliente no busca un seguro, busca protección.

La fórmula ganadora para una landing page efectiva

Ahora que ya sabemos los errores, vayamos a lo importante: cómo hacer una landing page que funcione. Aquí va mi fórmula:

1. Una promesa clara. La primera frase de tu landing page debe captar la atención y dejar claro qué gana el usuario al quedarse. Por ejemplo: ‘Aprende a ganar $1 millón al mes sin salir de casa’.

2. Un diseño simple. Menos es más. Una landing page no es un sitio web. Es una herramienta de conversión. Elimina todo lo que no sea esencial.

3. Un botón obvio. Debe ser grande, de un color llamativo y con un texto que motive a la acción. ‘Clic aquí’ no cuenta. Mejor algo como ‘Empieza ya’ o ‘Consigue tu descuento’.

4. Una prueba social. Las personas confían más en lo que hacen los demás que en lo que tú dices. Incluye testimonios, cifras o casos de éxito.

Conclusión: deja de hacer landing pages, empieza a hacer conversiones

Así que, si estás pensando en crear una landing page, recuerda esto: no es para impresionar a tus colegas o para demostrar lo creativo que eres. Es para convertir. Y si no está convirtiendo, es que no está funcionando.

Y si después de leer esto sigues haciendo páginas de destino que parecen un collage de Photoshop, te recomiendo que busques ayuda profesional. Porque, como decía mi abuela: ‘Más vale perder un peso en consejos que mil pesos en errores’.