Landing Page Efectiva: La historia del negocio que perdió $10,000 por un botón feo

El día que un botón feo le costó $10,000 a mi amigo

Hace unos meses, un amigo mío, al que llamaremos Juan, decidió lanzar su negocio online. Juan es un tipo brillante, ingeniero de software y con una mente analítica que te deja sin palabras. Pensé que su landing page sería una obra maestra. Pero no. Fue más bien una tragedia griega.

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Juan me llamó, emocionado, para mostrarme su creación. Había pasado semanas diseñando una página para vender su nuevo curso de programación. ‘¿Qué te parece?’, me preguntó con una sonrisa de oreja a oreja. Yo, siendo el tipo honesto que soy, miré la página y casi me da un infarto. El diseño era… bueno, digamos que parecía hecho en Paint.

Pero lo peor no era el diseño. Era el botón de ‘Comprar Ahora’. Era pequeño, de un color que no llamaba la atención, y estaba escondido al final de una lista interminable de características del curso. Le dije: ‘Juan, este botón está más perdido que un pulpo en un garage.’ Él rió, pero yo sabía que estaba cometiendo un error grave.

El resultado fue catastrófico. Después de semanas de publicidad y miles de visitas a su página, Juan solo vendió un puñado de cursos. Perdió más de $10,000 en potenciales ventas porque la gente no encontraba cómo comprar. Sí, un maldito botón fue el culpable.

Por qué tu landing page parece un cementerio

Hoy en día, hay tantas landing pages que parecen diseñadas por alguien que odia a la humanidad. Páginas interminables con texto aburrido, imágenes genéricas y llamadas a la acción que nadie ve. Es como si quisieran que la gente se fuera.

El otro día, estaba navegando por una página de venta de cursos online. El título decía: ‘Aprende a programar en 30 días.’ Genial, pensé. Pero luego, me encontré con un muro de texto que parecía el manifiesto de un filósofo del siglo XIX. ¿Quién carajos va a leer eso?

Y no hablemos de las imágenes. Si ves una foto de stock de una persona sonriendo frente a una computadora, probablemente estás viendo una landing page diseñada por alguien que no tiene idea de lo que está haciendo. Es como ponerle ketchup a una pizza: una aberración.

El caso de Pepito: el héroe que salvó su landing page

Ahora, no todo es tragedia. También hay historias de éxito. Hace unos meses, un cliente mío, al que llamaremos Pepito, vino a mí con una landing page que estaba teniendo problemas de conversión.

‘¿Qué pasa?’, le pregunté. ‘La gente llega a mi página, pero no compra’, me respondió. Le pedí que me mostrara su página y, ¡pum!, allí estaba el problema. El diseño era limpio, pero el texto era tan técnico que parecía un manual de instrucciones de una lavadora. ‘Pepito, la gente no quiere leer un tratado científico. Quieren soluciones rápidas y simples’, le dije.

Le ayudé a simplificar el texto, a agregar testimonios reales de clientes satisfechos y a destacar el botón de ‘Comprar Ahora’ con un color llamativo. En menos de una semana, las ventas se dispararon. Pepito estaba feliz y yo me sentí como un superhéroe.

Los 3 pecados capitales de las landing pages

Si quieres que tu landing page sea efectiva, evita estos tres errores que son más comunes que el mal aliento en la mañana:

1. Diseño aburrido: Si tu página parece salida de 1995, es mejor que te escondas. La gente juzga un libro por su portada, y tu landing page es la portada de tu negocio.

2. Texto interminable: Nadie tiene tiempo para leer un ensayo. Sé claro, conciso y directo al punto. La gente quiere saber qué estás ofreciendo y cómo les va a ayudar.

3. Llamadas a la acción invisibles: Si tu botón de ‘Comprar Ahora’ está escondido o es difícil de encontrar, estás perdiendo dinero. Hazlo grande, llamativo y colócalo en un lugar obvio.

Conclusión: No dejes que un botón feo arruine tu negocio

La moraleja de la historia es clara: una landing page efectiva no es solo una página web, es una herramienta de conversión. Si la haces bien, puede ser el motor que impulse tu negocio al éxito. Pero si la haces mal, puede ser el anzuelo que espante a tus clientes.

Así que la próxima vez que diseñes una landing page, piensa en Juan y en su botón feo. No cometas el mismo error. Haz que tu página sea clara, atractiva y fácil de usar.

Y si necesitas ayuda, siempre puedes llamarme. Pero, por favor, no pongas ketchup en la pizza.

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