Por qué tu web carga más lento que un elefante en tacos

Hace unos meses, estaba sentado en un café de Medellín, disfrutando de un tinto y esperando a un cliente potencial. Él llegó tarde, como suele pasar en esta ciudad, pero cuando finalmente apareció, tenía esa expresión de alguien que acaba de perder una carrera contra un caracol. ‘No puedo entrar a tu página web’, me dijo entre dientes. ‘Sigo esperando y esperando, pero nunca carga’. Ahí fue cuando entendí que tenía un problema grave. Pero no todo fue negativo; esa experiencia me enseñó una lección que hoy quiero compartir contigo.

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El cliente que metió la pata

Resulta que este cliente, vamos a llamarle ‘Carlos’, había invertido una buena cantidad de dinero en una página web espectacular. Había contratado a un diseñador que le prometió algo ‘único y moderno’. Y vaya que lo fue: animaciones por aquí, videos por allá, y un montón de imágenes en alta resolución. El problema es que nadie le dijo que una web no es un concurso de belleza. Lo que importa es que funcione. Y la suya no solo no funcionaba, sino que era más lenta que un trámite de cédula en época de pandemia.

Por qué tu web parece un cementerio

Carlos no es el único que comete este error. Muchos piensan que una web bonita es una web efectiva. Pero déjame decirte algo: si tu página carga más lento que un glaciar, da igual lo bonita que sea. La gente simplemente se va. Y no vuelve. Así de simple. No hay segunda oportunidad para una mala primera impresión. Tu web puede ser el Louvre de los sitios web, pero si tarda más de tres segundos en cargar, estás perdiendo clientes. Y no son pocos. Según estudios, el 40% de los usuarios abandona una página si tarda más de 3 segundos en cargar. ¿Y sabes qué? Les doy la razón. Yo también lo haría.

El otro día un cliente me dijo…

‘Pero yo necesito que mi web sea espectacular’, me dijo otro cliente la semana pasada. Y yo le contesté: ‘¿Qué prefieres, que sea espectacular o que venda?’. Porque al final del día, el objetivo de tu web no es impresionar a tus colegas diseñadores, es convertir visitantes en clientes. Y si tu web es más lenta que un perezoso en ayunas, eso no va a pasar. Así que, antes de poner ese video en 4K que consume más datos que un Netflix en alta definición, piénsatelo dos veces.

Optimizar no es opcional, es obligatorio

Pero no todo está perdido. Si tu web carga más lento que una tortuga, hay solución. Lo primero es optimizar las imágenes. No necesitas subir una foto en alta resolución si la mayoría de la gente la va a ver en un móvil. Compresión, amigos, compresión. Luego están los plugins y las animaciones. Sé que esa animación del logo girando es genial, pero ¿realmente vale la pena ralentizar toda la página por eso? Spoiler: no. Y por último, pero no menos importante, está el hosting. Muchos escatiman en esto porque piensan que es un gasto innecesario. Error. Tu hosting es como la base de un edificio: si es mala, todo se viene abajo. Invierte en un buen hosting y verás la diferencia.

Conclusiones que duelen

La velocidad de carga de tu web no es algo que puedas ignorar. Es tan importante como el diseño, el contenido o el SEO. De hecho, está directamente relacionada con ellos. Una web rápida mejora la experiencia del usuario, aumenta la tasa de conversión y hasta ayuda con el SEO. Así que, si tu web carga más lento que un burro en un terreno embarrado, es hora de hacer algo al respecto. No esperes a perder más clientes como Carlos. Actúa ya.