‘Pero si mi página funciona’
El otro día estaba tomando un tinto en El Poblado, Medellín, cuando escuché una conversación que me hizo hervir la sangre. Dos tipos en la mesa de al lado discutían sobre sus negocios. Uno de ellos, con cara de ‘sé más que tú’, dijo: ‘¿Para qué quiero rediseñar mi web si ya funciona?’. Su amigo, con cerveza en mano, asintió como si le hubieran dicho la verdad absoluta.
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Ahí entendí por qué el 90% de las páginas web en Medellín parecen haber quedado atrapadas en los años 90. Son lentas, feas y más aburridas que un domingo de lluvia. Pero, ¿sabes qué es lo peor? Los dueños de esos negocios no tienen ni idea de lo que están perdiendo. Sí, tú también podrías ser uno de ellos.
Por qué tu web es un elefante blanco digital
Imagina esto: tienes un elefante blanco en tu casa. Es grande, llamativo y todos lo notan. Pero no hace nada útil. No ayuda en las labores domésticas, no paga las facturas y encima, come como si no hubiera mañana. Eso es tu página web.
Muchos en Medellín siguen creyendo que tener una web es suficiente. ‘Ya está, ya tengo presencia digital’, piensan. Pero no se dan cuenta de que su página es como un elefante blanco: ocupa espacio, cuesta dinero y no aporta nada. Menos mal que los elefantes tienen la decencia de ser lindos.
El caso de ‘Pepito’: El rey de los errores
Te presento a Pepito, un cliente que me contactó hace unos meses. Su web era… ejem… ‘interesante’. Por interesante, me refiero a que tenía:
- Un fondo negro con letras amarillas brillantes (como si fuera una película de ciencia ficción).
- Un GIF animado de un gato bailando en la esquina superior derecha.
- Una música de flauta que empezaba automáticamente y no había manera de apagar.
Cuando le dije que debíamos rediseñar su página, me respondió: ‘Pero si es creativa’. Creativa sí, pero en el sentido de que te daban ganas de salir corriendo. Al final, Pepito entendió que no estaba vendiendo su negocio, estaba ahuyentando clientes.
Las 3 razones por las que tu web no está funcionando
¿Crees que tu caso es distinto? Veamos:
1. Es más lenta que un bus de El Centro. Si tu página tarda más de 3 segundos en cargar, pierdes el 40% de tus visitantes. Y no, no es exageración. La gente no tiene paciencia para esperar a que tu página decida despertar.
2. Parece un cementerio de texto. Si tu web tiene más texto que una novela de Tolstói, estás haciendo las cosas mal. La gente no lee, escanea. Menos es más, ¿o te gustaría leer ‘Guerra y Paz’ cada vez que entras a una página?
3. No tiene un propósito claro. ¿Qué quieres que haga el usuario cuando entre a tu página? ¿Que compre, que se suscriba, que te contacte? Si no lo sabes, tu web es como un barco sin timón: navega sin rumbo.
¿Cómo hacer un rediseño web que funcione?
Primero, deja de pensar que tu web es un folleto digital. No es un catálogo estático que solo sirve para mostrar productos. Es una herramienta de ventas, de branding y de experiencia.
Segundo, contrata a alguien que sepa lo que hace. No, tu sobrino que ‘sabe de computadoras’ no cuenta. Un rediseño web profesional no es solo cambiar colores o añadir unas fotos bonitas. Es pensar en la experiencia del usuario, en el SEO, en la velocidad y en el objetivo final.
Tercero, actualízate. Las tendencias cambian más rápido que el clima en Medellín. Lo que funcionaba hace 5 años ahora es obsoleto. ¿Sigues usando Flash en tu página? Por favor, no me hagas reír.
‘Pero es muy caro’
Aquí viene la excusa favorita de todos: ‘Es muy caro’. Déjame decirte algo: tener una web mal hecha es mucho más caro. Piensa en todo el tráfico que estás perdiendo, en las ventas que no se concretan, en los clientes que nunca regresan. Eso es dinero que se va por la alcantarilla.
Y no, no necesitas venderte un riñón para tener una buena página. En Medellín hay opciones para todos los presupuestos, pero debes estar dispuesto a invertir en algo que realmente te genere retorno.
El momento de actuar es ahora
Si llegaste hasta aquí, es porque sabes que algo está mal con tu página web. No esperes más. Cada día que pasa con esa web obsoleta, estás dejando dinero sobre la mesa.
En Medellín, tenemos la oportunidad de ser líderes en innovación digital. Pero para eso, debemos dejar de conformarnos con lo mínimo. Nuestras páginas deben ser tan vibrantes y creativas como nuestra ciudad.
Así que, ¿qué vas a hacer? ¿Seguir siendo el dueño de ese elefante blanco digital o dar el salto hacia una web que realmente funcione?
La decisión es tuya. Pero recuerda: en el mundo digital, quedarse quieto es retroceder.