¿Por qué tu tienda virtual parece un elefante en bikini? La guía definitiva para no fracasar en el diseño

El día que Pepito decidió montar su tienda online (y casi arruina su vida)

Pepito era un tipo normal. Trabajaba en una oficina, tomaba tinto a las 3 p.m. como cualquier buen medellinense, y tenía una idea brillante: vender gorras personalizadas. ‘¡Esto es el futuro!’, se dijo. ‘Todo el mundo quiere gorras con su nombre’. Así que, con la determinación de un héroe de película, Pepito se lanzó a crear su tienda virtual.

Te recomendamos leer: Marketing Digital Medellin

Te recomendamos leer: Diseno De Tiendas Virtuales

Primero, contrató a su primo Juanito, que según él ‘sabe mucho de computadores’. Juanito le hizo un diseño que parecía sacado de los años 90: fondos amarillos chillones, fuentes Comic Sans y botones que parpadeaban como luces de Navidad. Pepito estaba orgulloso. ‘¡Quedó brutal!’, dijo. Pero cuando lanzó la tienda, nadie compró. Ni su mamá.

Después de semanas de agonía, Pepito vino a mí, desesperado. ‘¿Por qué nadie me compra si mis gorras son las mejores?’, preguntó. Y ahí descubrimos el problema: su tienda virtual era un desastre. En ese momento, entendí que Pepito no era el único. Muchos cometían los mismos errores. Así que decidí escribir esto para que no termines como él.

Por qué tu web parece un cementerio (y cómo arreglarlo)

Lo primero que tienes que entender es que tu tienda virtual no es un catálogo de productos. Es una experiencia. Si entro a tu web y me siento como en un museo abandonado, no voy a comprar. Punto. La gente en Medellín está obsesionada con poner fotos bonitas y pensar que eso es suficiente. ¡Error! Tu web tiene que respirar, tiene que vivir.

El otro día, una señora me dijo: ‘Mire, mi tienda tiene productos hermosos, pero no vendo nada’. La miré a los ojos y le solté: ‘Es porque tu web parece un cementerio’. No se lo tomó muy bien, pero era la verdad. Botones escondidos, textos ilegibles, imágenes que no cargan… ¿Cómo quieres que alguien compre en ese lugar?

El error número uno que nadie menciona

Aquí va la bomba: la gente piensa que el diseño es solo la parte bonita. ¡Falso! El diseño es cómo funciona tu tienda. Si tengo que hacer cinco clics para encontrar un producto, ya perdiste. Si el botón de comprar está escondido como si fuera un tesoro pirata, adiós venta.

Un cliente me dijo una vez: ‘Pero yo quiero que mi web se vea sofisticada’. Y yo le respondí: ‘¿De qué te sirve ser sofisticado si nadie compra?’. Ahí entendió que la elegancia no está en complicar las cosas, sino en simplificarlas.

El caso de la panadería que casi quiebra por su tienda virtual

Te cuento otra historia. Un amigo tenía una panadería y decidió vender sus productos online. Hizo una tienda llena de animaciones y efectos especiales. Hasta tenía una imagen de un pan que giraba como si fuera un planeta. ¿El resultado? Nadie compraba porque la web tardaba una eternidad en cargar.

Cuando vino a mí, le dije: ‘Tu web parece un circo, no una panadería’. Le ayudé a simplificar el diseño, a poner los productos de manera clara y a hacer que el proceso de compra fuera rápido. En menos de un mes, sus ventas online se dispararon. Moraleja: no necesitas fuegos artificiales para vender.

La regla de oro que nunca nadie te cuenta

Aquí va el secreto mejor guardado: tu tienda virtual tiene que pensar como el cliente, no como tú. Eso significa que si tú pones ‘Productos destacados’ y nadie sabe qué significa, estás perdido. Ponte en los zapatos de quien entra por primera vez. ¿Qué busca? ¿Qué necesita? ¿Qué le haría quedarse?

Un ejemplo claro: otro cliente tenía una tienda de ropa y ponía categorías como ‘Estilos urbanos contemporáneos’. Yo le dije: ‘¿Qué tal si lo llamas ‘Ropa casual’?’. Ahí entendió que no se trata de impresionar con palabras bonitas, sino de ser claro.

Cómo hacer que tu tienda virtual sea irresistible

Primero, simplifica. Menú simple, botones claros, productos fáciles de encontrar. Segundo, haz que tu web sea rápida. Si tarda más de tres segundos en cargar, ya perdiste. Tercero, usa imágenes de calidad, pero que no pesen mucho. Nadie quiere esperar a que cargue una foto de alta resolución de un producto.

Y por último, pero no menos importante, haz que el proceso de compra sea tan fácil como pedir un tinto. Si tengo que llenar veinte campos para comprar algo, mejor me voy a otra tienda.

Conclusión: no seas como Pepito

Si algo te llevas de este artículo, que sea esto: tu tienda virtual no es solo una página bonita, es tu negocio online. Si la descuidas, estás perdiendo dinero. Así que toma estas lecciones, aplícalas y haz que tu tienda sea un lugar donde la gente quiera quedarse.

Y si todavía no sabes por dónde empezar, escríbeme. No te voy a dejar que tu tienda termine siendo un elefante en bikini.