Cómo matar tus campañas de email marketing sin darte cuenta

La historia del CEO que envió un correo y casi quiebra su empresa

Había una vez, en un rascacielos de Bogotá, un CEO llamado Javier. Javier era el típico líder que lo quería todo: crecimiento, ingresos, reconocimiento. Un día, decidió que el email marketing sería su salvación. ‘¡Vamos a enviar 100.000 correos en una semana!’, le dijo a su equipo, con la misma energía de un niño con un helado nuevo.

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El equipo, entre sudores fríos y miradas de pánico, cumplió. Escribieron un correo genérico, lo enviaron a toda su base de datos (incluyendo a tíos, primos y hasta al perro del contador) y esperaron. ¿El resultado? Una tasa de apertura del 3%, un montón de SPAM y el CRM más triste del mundo.

Javier estaba furioso. ‘¡Esto no funciona!’, gritó, mientras su equipo intentaba explicarle que el problema no era el email marketing, sino cómo lo habían hecho. Pero Javier no escuchó. Siguió enviando correos como si fueran panfletos de pizza. ¿El final de la historia? Perdió clientes, dañó su reputación y, por si fuera poco, su página web terminó en las listas negras de los servidores. Fin.

¿Por qué tu email marketing parece un spam de Viagra?

La historia de Javier es más común de lo que crees. En Medellín, el email marketing es como el tinto: todos creen que lo hacen bien, pero pocos saben realmente cómo prepararlo. Y no, enviar correos con frases como ‘Hola, compra esto’ no es una estrategia.

El problema no es el canal. El email marketing funciona, y funciona MUY bien. El problema es cómo lo ejecutas. ¿Sabes lo que pasa cuando metes la pata? Tus métricas se convierten en el equivalente digital de un funeral. Tasas de apertura bajas, clics inexistentes y conversiones que huelen a fracaso.

Y aquí viene mi opinión polémica: si tus métricas de email marketing son un desastre, es porque estás haciendo todo mal. Sí, lo dije. Todo. Desde el asunto hasta el diseño, pasando por la segmentación. Y si no me crees, sigue leyendo.

‘Pero yo sólo quiero vender’ – dijo Pepito y cometió el error más grande

El otro día, un cliente me llamó y me dijo: ‘Isra, necesito ayuda. Mis correos no funcionan’. Yo, curioso, le pedí que me mostrara uno. ¿Sabes qué decía? ‘Hola, tenemos un descuento del 10%. Compra ya.’ ¡Vaya sorpresa! ¿Cómo crees que reaccionó su audiencia? Exacto: lo ignoraron como si fuera un vendedor de enciclopedias.

Entonces le dije: ‘Pepito, el problema no es el correo, es que estás tratando a tus clientes como números. ¿Te gustaría que alguien te hablara así?’. Él se quedó pensando y admitió que no. Le expliqué que el email marketing es como una conversación. Si llegas gritando ‘¡Cómpralo ya!’, la gente se va. Pero si llegas con una historia, una solución o algo que realmente le importe, te escucharán.

Y eso nos lleva al siguiente punto.

Las métricas que debes vigilar como un halcón

¿Sabes qué es lo primero que hace la gente cuando abre tu correo? No es leerlo. Es decidir si lo guarda, lo ignora o lo elimina. Y esa decisión se toma en menos de 3 segundos. Por eso, tus métricas son tu mejor aliado. Aquí las que debes vigilar:

Tasa de apertura: Si nadie abre tu correo, ¿de qué sirve? El asunto es clave. Olvídate de ‘Hola’ o ‘Oferta especial’. Usa algo que despierte curiosidad. Ejemplo: ‘Te ganaste un helado gratis. ¿Lo quieres?’

Tasa de clics: Esto mide cuántas personas hacen clic en tu correo. Si es baja, tu contenido no está resonando. Tal vez es aburrido, irrelevante o simplemente mal escrito.

Tasa de conversión: El santo grial. ¿Cuántas personas hicieron lo que querías que hicieran? Si es baja, revisa tu llamado a la acción. Quizás es demasiado agresivo o poco claro.

Tasa de rebote: Si tus correos rebotan, es porque tienes problemas con tu lista. ¿Estás enviando a correos inválidos? Limpia tu lista antes de enviar.

Tasa de SPAM: Esto te indica cuántas personas marcaron tu correo como SPAM. Si es alta, algo estás haciendo muy mal. Tal vez estás enviando demasiado o tus correos son demasiado promocionales.

El secreto que nadie te cuenta sobre el email marketing

Aquí va el truco: el email marketing no es vender. Es construir una relación. Sí, lo sé. Suena cursi. Pero es la verdad. Si tratas a tus clientes como amigos, te escucharán. Si los tratas como números, te ignorarán.

Imagina esto: recibes un correo que dice: ‘Hola, necesito que compres esto ya’. ¿Qué harías? Ahora imagina otro que dice: ‘Hola, sé que has estado buscando soluciones para X. Aquí tienes una idea que podría ayudarte’. ¿Qué harías? Exacto.

El email marketing no es una bala mágica. Es una herramienta. Y como cualquier herramienta, funciona mejor si la usas bien. Así que la próxima vez que envíes un correo, pregúntate: ¿Estoy ayudando o solo vendiendo? Si la respuesta es solo vendiendo, vuelve al inicio. Y si no sabes cómo hacerlo, busca ayuda. Porque, como Javier aprendió demasiado tarde, el costo de hacerlo mal puede ser muy alto.