Email marketing efectivo: La historia que nunca te contaron (y que te va a doler un poco)

El día que Juan decidió enviar un email a las 3 de la mañana

Había una vez un tipo llamado Juan. Juan era un emprendedor medio desesperado que había leído en algún blog que el email marketing era la cura para todos sus males financieros. Así que, una madrugada de insomnio, decidió que era el momento perfecto para enviar su primer correo masivo. ¿Qué podría salir mal?

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Se sentó en su computadora, abrió su lista de suscriptores (que había comprado por $20 en una página rara de internet) y escribió algo así como: ‘¡Oferta única! Compra ahora o arrepentirás toda la vida.’ Sin imágenes, sin diseño, sin estrategia. Solo un texto en Times New Roman y un enlace que más bien parecía un virus.

El resultado: 0% de apertura, 0% de clics y un montón de emails marcados como spam. Juan acabó en la lista negra de los proveedores de correo y tuvo que explicarle a su equipo por qué sus emails nunca llegaban a los clientes. ¿Moraleja? Hacer email marketing sin estrategia es como intentar cocinar un soufflé con una licuadora. Spoiler: no funciona.

Por qué tus emails parecen notas de secuestro

Aquí viene mi opinión polémica, así que agarra asiento. Si tus emails están llenos de frases como ‘¡Actúa ahora o perderás!’ o ‘¡Oferta disponible solo hoy!’, estás haciendo que tus suscriptores se sientan como si les estuvieras apuntando con un arma. ¿Qué clase de relación es esa?

El otro día, un cliente me dijo: ‘Pero Isra, así es como me enseñaron a hacer campañas de email.’ Y yo le respondí: ‘¿Y también te enseñaron a aburrir a la gente hasta la desconexión?’ Y es que estos emails agresivos no solo son molestos, sino que también son increíblemente predecibles. La gente sabe que detrás de ese ‘¡Última oportunidad!’ hay cero urgencia real. Es como el niño que grita ‘¡lobo!’ hasta que nadie le cree.

El caso de Pepito y su lista que nadie abría

Conocí a Pepito en un taller de marketing. Pepito tenía una lista de suscriptores de más de 10.000 personas, pero sus tasas de apertura eran más bajas que un limbo en Jamaica. Me enseñó algunos de sus emails y ahí estaba el problema: eran aburridos como un manual de instrucciones.

‘Pepito, ¿por qué no pruebas algo más personal?’ le dije. ‘¿Personal?’ me respondió, ‘¿Cómo qué?’ Y ahí le conté el caso de otro cliente que empezó a incluir historias cortas en sus emails. Cosas como: ‘El otro día estaba tomando café y recordé por qué decidí empezar este negocio…’ Resultado: sus tasas de apertura subieron un 40%. Pepito lo intentó y, aunque al principio se sintió raro compartiendo sus historias, los resultados fueron increíbles.

Porque el storytelling no es solo para Netflix

Si hay algo que he aprendido en mis años de copywriter es esto: la gente no compra productos, compra historias. ¿Por qué crees que las películas de Marvel tienen más fans que muchas religiones? Porque saben contar historias que conectan.

El email marketing no es diferente. Tus suscriptores no quieren leer una lista de características de tu producto. Quieren saber cómo ese producto va a cambiar sus vidas. Quieren sentirse parte de algo más grande. Así que, en lugar de escribir ‘¡Compra nuestro nuevo curso de yoga!’, prueba algo como: ‘El yoga me salvó la vida, y aquí está cómo también puede cambiar la tuya.’

El error más común: pensar que más es mejor

Aquí va otra verdad incómoda: enviar emails todos los días no te va a hacer vender más. Lo que sí va a hacer es hartar a tu audiencia hasta que decidan darse de baja de tu lista. Conozco casos de empresas que enviaban emails diarios y acabaron con tasas de apertura que parecían números de lotería (y no de los que ganan).

El truco no está en la cantidad, sino en la calidad. Mejor un email bien pensado y bien escrito cada semana que cinco emails mediocres que nadie va a leer. ¿Cómo lo sé? Porque lo he visto una y otra vez. La gente aprecia el esfuerzo, y un email bien hecho es como una carta escrita a mano: se nota el cariño.

Cómo escribir un email que nadie pueda ignorar

Vamos a lo práctico. Si quieres escribir un email que realmente funcione, sigue estos pasos:

1. Empieza con una historia: No importa si es breve, pero tiene que ser auténtica. ‘El otro día estaba en el supermercado y vi algo que me hizo pensar en ti…’

2. Hazlo personal: Usa el nombre del suscriptor y háblale como si fuera un amigo. Nada de ‘Estimado cliente’.

3. Ofrece valor, no solo ventas: Comparte algo útil, aunque no esté directamente relacionado con tu producto. Un consejo, un recurso, una idea.

4. Cierra con una invitación clara: No des 15 opciones. Una sola, bien definida. ‘Haz clic aquí para descubrir más’ es suficiente.

El fin de la historia (o el comienzo de la tuya)

Si has llegado hasta aquí, probablemente estés pensando: ‘Vaya, tengo que cambiar mi estrategia de email marketing.’ Y tienes razón. Pero no te preocupes, todos metemos la pata al principio. Lo importante es aprender y mejorar.

Así que la próxima vez que te sientes a escribir un email, recuerda la historia de Juan, el caso de Pepito y los consejos que te he dado aquí. Y sobre todo, recuerda que el email marketing no es solo una herramienta de ventas, es una forma de conectar con personas reales. Trátalas como se merecen y verás cómo tu lista de suscriptores se convierte en tu mejor aliado.

Ahora, ve y escribe ese email que nadie pueda ignorar. O mejor aún, sigue leyendo para descubrir más estrategias que te van a cambiar el juego. ¿Te interesa? ¡Pues eso es otra historia!