¿Email Marketing? Lo Estás Haciendo Mal (Y Estás Perdiendo Plata)

El día que casi destruyo mi negocio con un email

Todo comenzó en un día soleado, como cualquier otro. Yo estaba emocionado porque acababa de lanzar un nuevo producto. Un producto revolucionario —o eso pensaba yo— que iba a cambiar el mercado. Así que decidí hacer lo que todos los emprendedores hacen: enviar un correo masivo a toda mi lista de contactos. Sí, esa lista que llevabas años acumulando sin tener ni idea de cómo usarla.

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El correo decía algo así: ‘¡NOVEDAD! Descubre nuestro nuevo producto. COMPRA AHORA.’ Y solté el email como si fuera una bomba. Sin segmentación, sin personalización, sin estrategia. Y luego me senté a esperar que las ventas empezaran a llover.

¿Qué pasó? Nada. No. De hecho, menos que nada. No solo no vendí nada, sino que recibí más de 200 bajas de suscriptores en 24 horas. Mis clientes me bloquearon como si fuera un anuncio de colchones en Facebook. Fue el día que aprendí que el email marketing no es solo enviar correos, es como seducir a alguien: si lo haces mal, te bloquean y nunca más te vuelven a mirar.

Email marketing no es spam (aunque tú lo trates así)

Aquí va mi opinión polémica: la mayoría de las empresas en Medellín están tratando el email marketing como si fuera spam. Y eso, querido lector, es un pecado capital. ¿Sabes cuál es el problema? Que piensan que con mandar un correo cada dos semanas con una oferta genérica ya están haciendo marketing. Spoiler: no lo están.

El otro día estaba en un café en El Poblado y escuché a dos tipos hablando de su negocio. Uno de ellos decía: ‘Es que yo les mando correos todo el tiempo, pero nadie hace caso.’ Y yo, desde mi mesa, me moría de ganas de intervenir y gritarle: ‘¡Porque estás siendo más molesto que un vecino con parlantes a todo volumen en domingo!’ Pero me contuve. Porque soy una persona educada. Aunque no tanto como para no escribir este artículo.

El caso de Pepito y sus correos catastróficos

Te voy a contar una historia real. Pepito —nombre cambiado para proteger al culpable— tenía una tienda online. Un día decidió que iba a hacer email marketing. ¿Qué hizo? Primero, compró una lista de correos de quién sabe dónde. Segundo, envió un correo genérico con un ‘Hola, tengo esto que vender y no sé quién eres.’ Y tercero, se sorprendió cuando nadie le compró nada.

‘Pero yo le mandé el correo a toda mi lista,’ me dijo Pepito, con cara de desesperación. ‘Sí, Pepito,’ le respondí, ‘pero tu lista no tiene ni idea de quién eres. Y tú no sabes quiénes son ellos. Es como si te pusieras a gritarle ‘¡CÓMPRAME!’ en la cara a gente que ni siquiera conoce tu nombre.’

El error de Pepito es el error de muchos: pensar que el email marketing es solo enviar correos. Pero no, amigo mío. Es construir relaciones, es seducir, es ofrecer valor antes de pedir algo a cambio.

Por qué tu email marketing parece una tarea del colegio

Otra cosa que me saca de quicio: los correos que parecen escritos por alguien que odia su trabajo. ¿Sabes esos correos que dicen ‘Estimado cliente’ y luego te sueltan un párrafo interminable sobre algo que ni siquiera te interesa? Sí, esos. Esos correos son el equivalente digital de una clase de matemáticas de 8 de la mañana. Aburridos, genéricos y completamente desconectados.

El email marketing tiene que ser como una buena historia. Tiene que atrapar al lector desde la primera línea. Si tu correo no genera curiosidad, si no emociona, si no conecta, entonces no sirve de nada. Así de simple.

¿Cómo hacer email marketing que enamore? (No, no es ciencia ficción)

Ahora, ¿quieres saber cómo hacer email marketing que funcione? Primero, segmenta tu lista. No le envíes lo mismo a alguien que acaba de conocerte que a alguien que lleva años comprándote. Segundo, personaliza. Un ‘Hola, Juan’ ya marca la diferencia. Tercero, ofrece valor. No vendas, educa. Dale algo útil antes de pedirle algo a cambio.

Y por último, sé interesante. Escribe como si estuvieras hablando directamente con esa persona. No uses lenguaje corporativo. Usa el lenguaje de la vida real. El que usas cuando estás tomando un café con un amigo.

El secreto que nadie te cuenta: el follow-up es tu mejor aliado

Aquí va otro consejo que te va a cambiar el juego: el follow-up. La mayoría de las empresas mandan un correo y esperan a ver qué pasa. Pero eso no es suficiente. Tienes que seguir el hilo. Si alguien abre tu correo pero no hace clic, mándale otro. Si hace clic pero no compra, mándale otro. Es como cuando estás ligando: no puedes quedarte solo con el primer mensaje.

El otro día un cliente me dijo: ‘Pero si le mando muchos correos, me van a bloquear.’ Y yo le respondí: ‘No si lo haces bien.’ Si tus correos ofrecen valor, si conectan, si son interesantes, la gente los va a esperar como esperan un episodio de su serie favorita.

Conclusión: tu email marketing puede ser tu mejor arma (o tu peor error)

El email marketing no es una herramienta cualquiera. Es una de las más poderosas que tienes en tu arsenal de marketing. Pero solo si lo haces bien. Si lo haces mal, si lo tratas como spam, si lo haces aburrido, entonces no solo no vas a vender, sino que vas a perder clientes. Y eso, querido lector, es imperdonable.

Así que ya sabes: deja de tratar tu email marketing como una tarea aburrida. Trátalo como lo que es: una oportunidad de conectar con tus clientes, de enamorarlos, de hacer que vuelvan una y otra vez. Porque al final del día, el email marketing no es solo vender. Es construir una relación. Y las relaciones, como bien sabes, se construyen con tiempo, atención y, sobre todo, con mucho cuidado.