La historia del tipo que perdió su lista de 10.000 suscriptores en una semana
Hace unos años, conocí a un tipo en un evento de marketing en Medellín. Se llamaba Javier, y era el típico emprendedor que siempre tiene una idea nueva cada dos días. Me contó entusiasmado que acababa de comprar una lista de 10.000 correos electrónicos y que iba a lanzar su primera campaña de email marketing. ‘¡Voy a enviar un correo al día!’, me dijo con orgullo. Yo, con mi mejor cara de ‘estás loco’, intenté advertirle: ‘Oye, Javier, eso puede ser demasiado’. Pero no me escuchó.
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La primera semana fue un desastre. Envió siete correos seguidos, uno por día. Lo que él no sabía es que en el mundo del email marketing, la paciencia es una virtud. A los tres días, empezaron a llegar quejas. ‘Deja de enviarme correos’, ‘¿Quién te dio mi dirección?’, ‘Mark as spam’. Para el séptimo día, su tasa de rebote se había disparado y su lista estaba prácticamente muerta. Javier perdió no solo sus 10.000 suscriptores, sino la confianza de su audiencia.
¿Por qué Medellín está llena de ‘Javiers’ que envían correos como locos?
Medellín, la ciudad de la innovación y el emprendimiento, también es la ciudad de los ‘fierros’. Nos encanta hacer las cosas rápido, sin pensar mucho. Y eso es un problema cuando hablamos de frecuencia de envíos. Veo a diario emprendedores que piensan que cuantos más correos envíen, más ventas van a tener. Error. Grave error. El exceso de mensajes no es sinónimo de éxito; es sinónimo de ‘Mark as spam’.
El otro día, Pepito, otro emprendedor de la ciudad, me dijo: ‘Pero yo necesito vender, Isra. Si no envío correos, ¿cómo voy a hacer dinero?’. Le contesté: ‘Primero, deja de pensar en vender y piensa en conectar. Segundo, aprende a dosificar tus mensajes. Nadie quiere recibir un correo todos los días, ni siquiera cada dos días. Menos si ese correo es puro spam’.
El mito del ‘Más es mejor’
Aquí está la cosa: muchas personas piensan que enviar correos o mensajes constantemente va a mantenerlos en la mente de su audiencia. Pero lo único que consiguen es quemar su lista. Imagina esto: estás en una cita con alguien que no para de hablar sobre su producto. ¿Qué harías? Te irías corriendo, ¿verdad? Lo mismo pasa con tu audiencia. Si los bombardeas con mensajes, te van a bloquear.
Un ejemplo clásico: el otro día recibí un correo de una marca de ropa. Lo abrí, me gustó el contenido, pero al día siguiente recibí otro correo. Y otro. Y otro. Para el quinto correo, ya estaba harto. ¿Sabes lo que hice? Mark as spam. Y no soy el único. Esa marca perdió no solo a un cliente potencial, sino también la oportunidad de construir una relación a largo plazo.
La fórmula mágica que nadie quiere escuchar
Aquí va mi opinión polémica: no existe una frecuencia de envíos perfecta. ¿Por qué? Porque depende de tu audiencia, tu producto y tu estrategia. Pero hay algo que sí es seguro: menos es más. Enviar un correo por semana puede ser más efectivo que enviar siete. ¿Por qué? Porque da tiempo a que tu audiencia respire, procese el mensaje y tome acción.
Un cliente mío, una marca de comida saludable, cometió el error de enviar correos cada dos días. ¿El resultado? Una tasa de apertura del 10% y una tasa de clics del 1%. Le sugerí reducir la frecuencia a un correo por semana y enfocarnos en contenido de valor. ¿El resultado? Una tasa de apertura del 40% y una tasa de clics del 15%. Menos es más.
El arte de dosificar tus mensajes
Ahora, ¿cómo haces para encontrar la frecuencia ideal? Aquí van tres consejos prácticos:
1. Escucha a tu audiencia: Si notas que tus tasas de apertura están bajando y las quejas están subiendo, es hora de reducir la frecuencia. No esperes a que te bloqueen.
2. Prueba y ajusta: No tengas miedo de experimentar. Prueba enviar un correo por semana, luego uno cada dos semanas, y analiza los resultados. La frecuencia ideal es la que funciona para ti.
3. Enfócate en el contenido: No importa cuántos correos envíes si el contenido es malo. Mejor manda menos correos, pero que sean de calidad.
Conclusión: Deja de ser un spammer
En resumen, la frecuencia de envíos no es un juego de números, es un juego de estrategia. Si quieres mantener viva tu lista y construir una relación sólida con tu audiencia, deja de enviar correos como loco. Aprende a dosificar tus mensajes, escucha a tu audiencia y enfócate en contenido de valor. Porque, al final del día, menos es más.
Y si necesitas más ayuda, aquí estoy. Pero no esperes que te diga que envíes 100 correos al día. Eso sí, prepárate para una buena charla sobre cómo hacer las cosas bien. Hasta la próxima.