La historia del abogado que pensó que todos necesitaban lo mismo
Hace unos meses, en un café de El Poblado, un abogado llamado Carlos me contó su desesperación. ‘¡No entiendo por qué nadie abre mis emails!’, decía mientras agitaba su café congelado como si fuera un cóctel molotov. ‘Les envío ofertas buenísimas, ¡y nada!’. Le pregunté qué tipo de ofertas enviaba. ‘Bueno, pues… todo lo que hacemos en el bufete. Desde contratos de alquiler hasta divorcios’. Ahí estaba el problema.
Te recomendamos leer: Marketing Digital Medellin
Te recomendamos leer: Email Marketing Efectivo
Carlos no entendía una cosa básica: no todos necesitan lo mismo al mismo tiempo. Imagina recibir un email sobre cómo divorciarte cuando estás felizmente casado, o uno sobre contratos de alquiler cuando ya tienes tu casa propia. Es como recibir una invitación a un concierto de heavy metal cuando lo único que quieres es escuchar jazz. La gente simplemente ignora el email, lo borra o, peor aún, se da de baja de tu lista.
Carlos cometía el error más común en Medellín (y en el mundo): pensar que todos sus clientes potenciales están en la misma página. Y aquí es donde entra en juego la segmentación de emails.
Por qué tu lista de emails parece un cementerio
Resulta que muchos negocios en Medellín tratan a su lista de emails como si fuera un monstruo gigante que necesita ser alimentado constantemente, sin importar con qué. ‘¡Mándales cualquier cosa!’, parece ser la consigna. Y claro, el resultado es catastrófico. Las tasas de apertura son más bajas que un pub en lunes, y las tasas de conversión… mejor ni hablar.
El problema es que muchos creen que segmentar significa simplemente dividir la lista en grupos genéricos: ‘hombres y mujeres’, ‘jóvenes y adultos’, ‘ricos y pobres’. ¡Pero eso no es segmentar! Eso es como decir que todos los que viven en Medellín son iguales porque… bueno, viven en Medellín. ¿Te imaginas enviarle el mismo mensaje a un estudiante universitario que a un empresario con hijos? Pues eso es lo que haces cuando no segmentas bien.
El caso de ‘Pepito’ y su tienda de ropa
El otro día, un amigo que tiene una tienda de ropa en Laureles me dijo: ‘¡Yo segmento! Les envío diferentes emails a las mujeres y a los hombres’. Le pregunté: ‘¿Y qué pasa con las mujeres que compran para sus hijos? ¿O los hombres que buscan regalos para sus parejas?’. Se quedó callado, como si acabara de descubrir que el mundo no era plano.
La segmentación va mucho más allá de dividir por género o edad. Se trata de entender qué está pasando en la vida de tus suscriptores. ¿Acaban de tener un bebé? Envíales emails sobre ropa para bebés. ¿Están buscando trabajo? Ofréceles descuentos en ropa formal. ¿Siempre compran en diciembre? Hazles llegar una oferta especial antes de las fiestas.
La peor excusa del mundo: ‘Es mucho trabajo’
Aquí es donde me enciendo. Cuando hablo de segmentación, siempre hay alguien que dice: ‘¡Pero eso es mucho trabajo!’. ¡Claro que lo es! ¿Crees que conseguir que alguien te abra un email, lo lea, haga clic y compre sea fácil? Si fuera así, todos seríamos millonarios.
Segmentar no es solo dividir tu lista en grupos. Es entender a tu audiencia, conocer sus necesidades y enviarles contenido relevante. Sí, lleva tiempo. Sí, requiere esfuerzo. Pero, ¿sabes qué? Funciona. Y si no lo haces, te quedas atrás mientras tus competidores sí lo hacen.
Cómo hacer que tus emails sean tan irresistibles como un buñuelo
La clave está en la personalización. No estoy hablando de poner el nombre del suscriptor en el asunto (eso ya lo hace todo el mundo). Estoy hablando de enviar mensajes que realmente importen. Por ejemplo, si tienes una tienda de muebles, puedes enviar emails diferentes a quienes acaban de comprar una casa y a quienes están renovando su sala.
Otra técnica poderosa es usar el comportamiento de los suscriptores. Si alguien ha estado mirando sofás en tu web, pero no ha comprado, envíale un email con un descuento especial o una guía sobre cómo elegir el sofá perfecto. Así le das un empujón a quien está a punto de decidirse.
El truco que nadie te cuenta: prueba y error
Aquí viene el mejor consejo: no tengas miedo de equivocarte. Segmentar es un proceso de prueba y error. Puedes empezar con grupos pequeños y ver qué funciona. ¿El email para nuevos padres no tuvo éxito? Inténtalo de otra manera. ¿El descuento para estudiantes funcionó demasiado bien? Repítelo.
El punto es que sigas intentándolo. No te quedes estancado enviando el mismo email genérico a toda tu lista. La segmentación es la diferencia entre un email que se ignora y uno que convierte.
En resumen: deja de tratar a tus suscriptores como números
Si hay algo que quieres llevarte de este artículo, es esto: tus suscriptores son personas, no números. Tienen necesidades, deseos y problemas diferentes. Y si no los tratas como tal, simplemente te ignorarán.
Así que la próxima vez que vayas a enviar un email, pregúntate: ¿Estoy enviando esto a alguien que realmente lo necesita? Si la respuesta es no, mejor espera. Porque en el mundo de los emails, menos es más. Y si sabes segmentar bien, ese ‘menos’ puede convertirse en mucho más.