El día que un email mató a una venta
Hace unos meses, estaba en una cafetería en el centro de Medellín, tomando un tinto y revisando mi bandeja de entrada. De repente, un correo electrónico llamó mi atención. Bueno, en realidad, no fue el correo en sí, sino la reacción de la persona sentada frente a mí. Era un tipo con traje, probablemente un ejecutivo de ventas, y acababa de recibir un email de un cliente potencial. Lo vi abrir el correo, ojearlo rápidamente y luego cerrar la aplicación con un suspiro frustrado.
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¿Qué decía ese email? Exactamente lo mismo que le dicen todos los días: ‘Estimado señor, le escribo para ofrecerle nuestros servicios…’. Ese día, aprendí algo: un email aburrido no solo es ignorado, es un asesino de ventas silencioso.
¿Por qué tu email es como un discurso político?
La mayoría de los correos electrónicos de marketing que recibo son como esos discursos políticos que prometen cambiar el mundo pero terminan siendo una sopa de letras sin sentido. ¿Sabes por qué? Porque están llenos de jerga técnica, frases cliché y llamados a la acción que no generan ninguna emoción. Ejemplo: ‘Somos líderes en el mercado con más de 20 años de experiencia’. ¡Por favor! ¿Quién no dice eso?
El problema es que muchos piensan que un email debe ser formal, aburrido y estructurado. Pero la verdad es que nadie quiere leer algo que parece sacado de un manual de ventas de los años 90. Si tu email fuera una persona, seguro sería ese tío que cuenta chistes malos en las reuniones familiares.
El caso de Pepito y el email que nadie leyó
El otro día, un cliente llamado Pepito (sí, así se llama) me dijo: ‘Isra, llevo meses enviando emails y nadie me responde. ¿Qué estoy haciendo mal?’. Le pedí que me mostrara uno de sus correos. Esto es lo que decía: ‘Estimado cliente, Le ofrecemos los mejores productos al mejor precio. Contáctenos para más información.’. Me quedé mirándolo y le dije: ‘Pepito, ¿qué sentirías si recibieras ese email en tu bandeja de entrada?’. Él se encogió de hombros y respondió: ‘Ni lo abriría’. Exacto.
El problema de Pepito es que estaba hablando de sí mismo, no de su cliente. Nadie se emociona con un producto o servicio. La gente se emociona con lo que ese producto o servicio puede hacer por ellos. Y ahí es donde entra el storytelling.
Cómo convertir tu email en una película de Netflix
Imagina que tu email es el tráiler de una película de Netflix. ¿Qué hace que la gente quiera verla? Una historia que los enganche desde el primer segundo. Aquí tienes una estructura infalible:
1. El gancho inicial
Empieza con algo que genere curiosidad. Ejemplo: ‘¿Sabías que el 80% de los negocios en Medellín pierden clientes por enviar correos aburridos?’. ¡Bam! Ahora tienes su atención.
2. El problema
Describe un problema que tu cliente tiene pero que no sabe cómo resolver. Ejemplo: ‘Te levantas todas las mañanas pensando en cómo aumentar tus ventas, pero por más emails que envías, nadie te responde. Es frustrante, ¿verdad?’.
3. La solución
Aquí es donde presentas tu producto o servicio como el héroe de la historia. Ejemplo: ‘Por eso hemos creado un sistema que te permite enviar emails que tus clientes no pueden ignorar, aumentando tus ventas en un 30% en solo un mes’.
4. El llamado a la acción
No pidas que te contacten. Invítalos a vivir una experiencia. Ejemplo: ‘Imagina que en menos de una semana tus emails son los más esperados por tus clientes. Haz clic aquí para descubrir cómo’.
El error que TODOS cometen en Medellín
A ver, esto me tiene harto. La mayoría de los negocios en Medellín siguen enviando emails que parecen escritos por un robot. ‘Estimado señor’ es la frase más odiada de la historia del marketing. ¿Sabes qué pasa cuando empiezas un correo así? Que tu cliente piensa: ‘Oh, otro email genérico que puedo ignorar’.
Y no, no es suficiente cambiar el nombre del cliente para personalizarlo. Eso es como ponerle salsa picante a una comida que ya está quemada. Si quieres que tus emails sean leídos, tienes que hablarles como si fueras un amigo, no como si fueras su gerente de banco.
El poder de las historias en un email
Aquí está el secreto: la gente no compra por lógica, compra por emoción. Y las historias son la mejor manera de conectar emocionalmente con tu audiencia. ¿Cómo lo haces? Cuéntale una historia que ellos puedan relacionar con su propia vida. Ejemplo: ‘Recuerdo cuando Juan, un cliente como tú, estaba a punto de cerrar su negocio porque nadie respondía a sus emails. Pero después de implementar esta estrategia, ahora tiene más clientes de los que puede manejar’.
Las historias hacen que tu mensaje sea memorable y diferenciado. No se trata de vender, se trata de conectar.
El último consejo de Isra
Si quieres que tus emails sean leídos, respondidos y convertidos en ventas, olvídate de las fórmulas aburridas. Sé tú mismo, cuenta historias y habla como si estuvieras tomando un café con tu cliente. Porque al final del día, lo que importa no es lo que vendes, sino cómo haces sentir a las personas. Ahora, ¿vas a seguir enviando emails que nadie lee o vas a empezar a contar historias que vendan?