Análisis de Sentimiento: ¿Por qué tu empresa está leyendo las redes sociales como si fueran jeroglíficos?

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El día que Pepito casi quiebra su negocio por no entender a sus clientes

Había una vez un emprendedor llamado Pepito. Pepito tenía una pizzería que, según él, era la mejor del mundo. Sus pizzas eran legendarias, su masa era esponjosa, el queso derretido y los ingredientes frescos. Pero había un problema: nadie compraba sus pizzas. Pepito estaba convencido de que el problema eran los clientes. ‘¡No saben apreciar la buena comida!’, decía mientras se rascaba la cabeza.

Un día, Pepito decidió contratar a un ‘gurú’ del marketing digital. Este gurú, cuyo nombre omitiremos porque seguro tiene un puesto en alguna agencia ahora, le dijo: ‘Pepito, tienes que estar en las redes sociales. Es el futuro’. Así que Pepito, emocionado, abrió cuentas en Instagram, Facebook, Twitter y hasta TikTok. Empezó a subir fotos de sus pizzas, videos del proceso de horneado y hasta memes de gatos comiendo pizza.

Pero algo extraño pasó. Los comentarios en sus publicaciones eran… bueno, digamos que no exactamente halagadores. ‘Esta pizza tiene menos sabor que mi relación con mi ex’, escribió alguien. ‘Prefiero comerme una zapata’, agregó otro. Pepito, en lugar de leer entre líneas, se enojó. ‘¡La gente es muy mala!’, gritó mientras borraba los comentarios negativos.

¿Qué pasó después? Bueno, Pepito cerró su pizzería seis meses después. Pero la historia no termina ahí. Si Pepito hubiera hecho un análisis de sentimiento, habría descubierto que el problema no era la pizza, sino el servicio. La gente estaba molesta porque Pepito tardaba demasiado en entregar las pizzas y nunca respondía a los comentarios. Pero él, en su arrogancia, prefirió culpar a los clientes antes que entenderlos.

Por qué tu empresa está leyendo las redes sociales como si fueran jeroglíficos

El caso de Pepito no es una excepción. Cada día, empresas de todos los tamaños cometen el mismo error: leen las redes sociales como si fueran jeroglíficos. Miran los comentarios, los likes y los shares, pero no entienden el verdadero mensaje. ¿Por qué? Porque no saben hacer un análisis de sentimiento.

El análisis de sentimiento es como tener un detector de mentiras para tus clientes. Te permite entender lo que realmente piensan, más allá de lo que dicen. Si alguien escribe ‘Me encanta esta pizza, pero siempre llega fría’, el análisis de sentimiento te dirá que el cliente está frustrado, aunque haya usado la palabra ‘encanta’. Pero aquí está el problema: muchas empresas lo hacen mal.

Los 3 pecados capitales del análisis de sentimiento

Primero, hay quienes creen que el análisis de sentimiento es solo contar las palabras positivas y negativas. ‘¡Mira, tenemos 100 comentarios positivos y solo 10 negativos! Estamos bien’, dicen. Pero eso es como contar los árboles sin ver el bosque. No te dice por qué la gente está feliz o molesta.

Segundo, están los que ignoran los comentarios neutros. ‘Si no es positivo ni negativo, no sirve’, piensan. Error grave. Un comentario como ‘La pizza está bien, pero no es nada del otro mundo’ puede ser una señal de que tu producto es mediocre. Y eso es peor que recibir una crítica directa.

Y tercero, los que no actúan sobre los datos. Ven que la gente está molesta, pero en lugar de mejorar, se limitan a borrar los comentarios o responder con un tibio ‘Lamentamos tu experiencia’. ¡Eso no sirve de nada! Si no vas a hacer algo con la información, mejor no la recojas.

Cómo hacer un análisis de sentimiento que funcione (no como Pepito)

Primero, usa herramientas adecuadas. No basta con leer los comentarios uno por uno. Hay software que te ayuda a analizar grandes cantidades de texto y detectar patrones. Herramientas como Hootsuite, Brandwatch o incluso algunas opciones gratuitas pueden darte una visión más clara.

Segundo, contextualiza los datos. No te quedes con el ‘está molesto’ o ‘está feliz’. ¿Por qué está molesto? ¿Qué producto o servicio específico generó esa emoción? ¿En qué momento del día o de la semana ocurre? Esa información es oro puro.

Y tercero, actúa. Si ves que la gente está molesta porque tu producto llega tarde, mejora tu logística. Si están felices con cierto aspecto, promociónalo más. No tengas miedo de cambiar. Como dice el refrán: ‘Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido’.

El poder de entender a tus clientes (y no morir en el intento)

El análisis de sentimiento no es solo una herramienta; es una filosofía. Es entender que tus clientes son seres humanos complejos, con emociones y necesidades que van más allá de un simple ‘me gusta’. Cuando entiendas eso, dejarás de leer las redes sociales como jeroglíficos y empezarás a verlas como lo que son: una ventana directa al corazón (y las quejas) de tus clientes.

Así que la próxima vez que veas un comentario negativo, no lo borres. Analízalo. Entiéndelo. Y sobre todo, haz algo al respecto. Si lo haces, no solo evitarás el destino de Pepito, sino que podrás construir un negocio que realmente importe para tus clientes. análisis de sentimiento

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