Cómo generar ideas que no sean un cliché más (y no morir en el intento)

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La vez que un cliente me dijo: ‘Dame algo rompedor’ (y todo salió mal)

Hace unos meses, estaba tomando un café con un cliente en una cafetería del centro de Madrid. El tipo llegó con esa energía de ‘tengo un proyecto que va a cambiar el mundo’. Me dijo: ‘Necesito algo rompedor, algo que nadie haya visto nunca’. Yo, ingenuo, me emocioné. Pensé: ‘¡Por fin alguien que quiere pensar fuera de la caja!’. Le pregunté: ‘¿Qué tipo de proyecto tienes en mente?’. Y él, sin dudarlo, soltó: ‘Un asistente virtual que te ayuda a hacer la compra’. Ahí fue cuando me di cuenta de que estábamos en problemas.

Me quedé mirándolo, esperando que fuera una broma. Pero no, lo decía en serio. Le pregunté: ‘¿Qué lo hace diferente?’. Y él, con una sonrisa de orgullo, respondió: ‘Es que este tiene una voz más amigable’. En ese momento, el café que estaba bebiendo casi sale por mi nariz. ¿En serio? ¿Una voz más amigable era lo que lo hacía ‘rompedor’? Le expliqué que había unas 50 apps que hacían exactamente lo mismo, algunas con voces de celebridades y todo. Su respuesta fue: ‘Sí, pero este es diferente porque lo he pensado yo’. Ahí supe que tenía un problema serio entre manos.

Por qué tus ideas son tan genéricas como una taza de café de aeropuerto

Este cliente no es el único. Todos los días me encuentro con gente que quiere ‘ideas innovadoras’ pero que no están dispuestos a salir de su zona de confort. Quieren que su producto sea disruptivo, pero no quieren pensar más allá de lo que ya existe. Es como querer descubrir América usando un mapa de Europa. No funciona.

La mayoría de las personas piensan que para generar ideas innovadoras basta con sentarse frente a un ordenador y esperar que llegue la inspiración. Spoiler: no funciona así. La creatividad no es un don divino que cae del cielo, es un proceso. Un proceso que requiere trabajo, esfuerzo y, sobre todo, curiosidad. Si no estás dispuesto a cuestionar todo lo que das por sentado, tus ideas siempre van a ser tan genéricas como un café de máquina.

‘Pepito’ y la idea más absurda que escuché en mi vida

El otro día, un conocido me contó una ‘idea brillante’ que tuvo. Me dijo: ‘¿Sabes qué falta en el mercado? Un cepillo de dientes que vibra cuando te cepillas demasiado fuerte’. Yo, intentando no reírme, le pregunté: ‘¿Y eso cómo funciona?’. Él, emocionado, me respondió: ‘Es fácil, tiene un sensor que detecta la presión y te vibra para que no te lastimes’. Le dije: ‘O sea, ¿quieres hacer un cepillo de dientes que te dé un masaje en los dedos mientras te cepillas?’. Él me miró como si fuera un genio incomprendido.

El problema no es que la idea sea mala (que lo es), sino que no tiene ningún propósito real. No soluciona un problema, no mejora una experiencia, no aporta nada. Es sólo una ocurrencia sin sentido. Y eso, querido lector, es el 90% de las ideas que escucho todos los días.

Cómo generar ideas que no sean una mierda (y no morir en el intento)

Primero, olvídate de querer ser diferente por ser diferente. La innovación no es hacer algo nuevo, es hacerlo mejor. Segundo, cuestiona todo. ¿Por qué las cosas son como son? ¿Podrían ser de otra manera? Tercero, piensa en el problema, no en la solución. La mayoría de las ideas malas nacen de querer inventar algo sin saber para qué sirve.

Por último, y esto es lo más importante, sé curioso. Lee, aprende, experimenta. La creatividad no es magia, es el resultado de conocer mucho, pensar mucho y atreverse aún más.

La próxima vez que pienses en una idea, recuerda esto

No se trata de ser el primero, se trata de ser el mejor. No se trata de inventar algo nuevo, se trata de mejorarlo. Y, sobre todo, no se trata de impresionar a los demás, se trata de resolver un problema real. Si lo haces así, tus ideas dejarán de ser tan genéricas como una taza de café de aeropuerto y empezarán a brillar con luz propia.

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