El día que Pepito (el cliente) casi quema su negocio
Hace unos meses, recibí una llamada urgente de Pepito, un amigo que tiene una pequeña cafetería en Medellín. ‘Isra, necesito tu ayuda. Mis ventas están por el piso y no sé qué hacer’. Le dije que pasara por mi oficina. Cuando llegó, lo primero que noté fue que llevaba una carpeta llena de papeles. ‘Aquí tengo todo lo que hemos hecho’, me dijo, orgulloso. Abrí la carpeta y casi me desmayo. Era un desfile de despropósitos creativos.
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Su logo era una mezcla inexplicable de un gato, una taza de café y un árbol. Su web parecía un cementerio digital, con fotos borrosas y textos que decían cosas como ‘Servimos café de la mejor calidad desde 2020’. ¿Desde 2020? ¿En serio? Pepito había contratado a un primo que ‘sabía de diseño’ y el resultado era un Frankenstein visual. ‘Pero lo más importante es el café’, me dijo, defendiéndose. ‘Sí, Pepito, pero si nadie entra a tu cafetería, no van a probarlo’.
Lo peor no era el diseño. Era la falta de creatividad. Pepito estaba tan preocupado por no ofender a nadie, por seguir las ‘reglas del mercado’, que había creado una marca invisible. Sin personalidad. Sin alma. Y ahí estaba el problema. Sin creatividad, sin filtros, sin atreverse a ser diferente, Pepito estaba cavando su propia tumba empresarial. Y lo peor es que no es el único.
Por qué tu creatividad está más censurada que Facebook
Vamos a hablar claro: en Medellín (y en casi todos lados), la creatividad está secuestrada. ¿Por qué? Porque tenemos miedo. Miedo al qué dirán. Miedo a equivocarnos. Miedo a salirnos de lo establecido. Y ese miedo nos paraliza. Nos convierte en máquinas de repetir lo mismo de siempre. Pero aquí está el problema: lo mismo de siempre es aburrido. Y lo aburrido no vende.
El otro día estaba en un evento de emprendedores y escuché a un tipo decir: ‘Si quieres tener éxito, sigue las mejores prácticas’. Me dio ganas de levantarme y gritarle: ‘¡Las mejores prácticas son la tumba de la innovación!’. Pero me quedé callado. Total, ¿para qué discutir con alguien que piensa que el éxito es copiar lo que ya funciona? Las mejores prácticas son como una receta de cocina: te garantizan que no te vas a quemar la casa, pero también te aseguran que nunca vas a inventar un plato nuevo.
La creatividad sin filtros es precisamente lo contrario. Es experimentar. Es arriesgarse. Es hacer cosas que nadie más está haciendo. Y no, no siempre va a salir bien. Pero cuando sale bien, es mágico.
El caso de ‘La Pollera Colorá’ (y cómo rompieron las reglas)
Te voy a contar una historia que demuestra lo que digo. Hace unos años, un restaurante de Medellín llamado ‘La Pollera Colorá’ decidió hacer algo completamente fuera de lo común. En lugar de seguir la típica fórmula de restaurante de comida típica (mesas de madera, música de fondo, menú tradicional), hicieron todo lo contrario. Pintaron las paredes de colores vivos, contrataron a un DJ para que pusiera música electrónica y crearon platos que mezclaban ingredientes tradicionales con técnicas modernas. ¿El resultado? Mucha gente los criticó. ‘Esto no es comida típica’, decían. Pero a otros les encantó. Y empezaron a llegar clientes. Muchos clientes. Hoy, ‘La Pollera Colorá’ es uno de los restaurantes más exitosos de la ciudad.
¿Qué hicieron bien? Rompieron las reglas. Se atrevieron a ser diferentes. Y ahí está la clave.
Por qué tu web parece un cementerio digital
Volvamos al caso de Pepito y su cafetería. Su web era un desastre porque no había creatividad. Era un monólogo aburrido sobre ‘la mejor calidad desde 2020’. ¿Y sabes qué? Todas las webs son iguales. Todas dicen ‘somos los mejores’, ‘servicio de calidad’, ‘compromiso con el cliente’. ¿Y sabes qué más? Nadie lee esa mierda. Porque es aburrida. Porque no emociona. Porque no tiene alma.
La creatividad sin filtros es lo que hace que una web, un anuncio o un negocio destaque. Es lo que hace que la gente diga ‘¡guau!’. Es lo que hace que te recuerden. Y no, no es fácil. Requiere coraje. Requiere arriesgarse. Requiere pensar fuera de la caja. Pero si no lo haces, vas a seguir siendo uno más del montón. ¿Y quién quiere eso?
La fórmula mágica para liberar tu creatividad
Si quieres empezar a ser creativo sin filtros, aquí tienes una fórmula que funciona:
1. **Olvídate de las reglas.** Las reglas son para los mediocres. Si quieres destacar, tienes que hacer cosas que nadie más está haciendo.
2. **No temas al fracaso.** La creatividad implica equivocarse. Pero cada error te acerca al éxito. Así que atrévete.
3. **Sé auténtico.** No intentes ser lo que no eres. La gente conecta con lo genuino. Así que deja de intentar agradar a todo el mundo y sé tú mismo.
4. **Divierte.** La creatividad no es un trabajo. Es un juego. Así que relájate y disfruta el proceso.
Conclusiones: El mundo necesita más locos como tú
En un mundo donde todos hacen lo mismo, ser diferente es el mayor superpoder. Así que deja de preocuparte por el qué dirán. Deja de seguir las mejores prácticas. Deja de intentar ser perfecto. Y empieza a ser creativo. Empieza a hacer cosas que te emocionen. Empieza a romper las reglas. Porque el mundo no necesita más mediocridad. Necesita más locos como tú.
Y si no me crees, pregúntale a Pepito. Después de trabajar juntos, su cafetería ahora tiene una marca que la gente recuerda. Y sí, sigue sirviendo el mejor café desde 2020. Pero ahora, lo hace con estilo.