Reescribir contenido: La habilidad que salva negocios y evita bodrios literarios

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El día que casi entierran un negocio con un texto aburrido

Hace unos meses, un amigo mío, digamos que se llama Carlos, decidió lanzar su negocio de cupcakes artesanales. Carlos es un genio en la cocina, sus cupcakes son una mezcla perfecta de sabor y arte. Pero hay un problema: Carlos escribe como si estuviera redactando un informe fiscal. Lleno de tecnicismos, frases largas y cero emoción. Su sitio web era una tumba de creatividad.

Cuando me pidió ayuda, lo primero que hice fue leer su texto. Dios mío, era como leer un manual de instrucciones de un electrodoméstico. ‘Nuestros cupcakes están elaborados con ingredientes de alta calidad y siguiendo rigurosos controles de seguridad alimentaria…’ ¡Qué bodrio! Le dije: ‘Carlos, ¿quieres vender cupcakes o asustar a la gente?’

Le expliqué que reescribir contenido no es solo cambiar palabras, es darle vida, hacer que la gente se emocione, que sienta el sabor a través de las palabras. Así que nos pusimos manos a la obra.

Por qué tu contenido parece un discurso de un robot

Aquí en Medellín, he visto muchos negocios caer en el mismo error: piensan que escribir es simplemente transmitir información. ¡Error! Este enfoque es tan aburrido como ver secar la pintura. El contenido debe ser una experiencia, debe hacer que el lector se sienta algo.

Lo que pasa es que muchos creen que usar palabras técnicas y formales les da autoridad. Pero en realidad, lo único que hacen es alejar a la gente. Imagina que vas a un restaurante y el menú dice: ‘Consumimos productos agrícolas frescos provenientes de cultivos sostenibles.’ ¿Te provoca comer? ¡No! Preferirías leer: ‘Saborea ingredientes frescos, cultivados con amor y cosechados al amanecer.’

El cliente que quería ser ‘profesional’ a toda costa

El otro día, un cliente me dijo: ‘Necesito que el texto suene profesional.’ Le pregunté: ‘¿Profesional o aburrido?’ Me miró como si hubiera insultado a su abuela. Le expliqué que ser profesional no significa usar un lenguaje que nadie entiende. Es como ir a una fiesta vestido de traje cuando todos están en bermudas. No encajas.

Le puse un ejemplo: ‘El otro día trabajé con una marca de ropa. Su propuesta original decía: