El día que Pepito quiso vender un curso de cocina y ardieron las redes
Había una vez un tipo llamado Pepito. Sí, Pepito. No Juan Carlos ni Andrés Felipe. Pepito. Un tipo que decidió que su misión en la vida era enseñar a los medellinenses a hacer arepas rellenas. ¿Suena bien, no? Claro, hasta que empezó a promocionar su curso de cocina como si fuera un anuncio de ‘Desesperadas’.
El problema empezó cuando Pepito pensó que hacer marketing digital era publicar una foto de una arepa con un texto tipo: ‘Aprende a hacer arepas. Curso disponible’. ¡Eso es todo! Ni un call to action, ni una historia, ni un poema épico sobre la arepa. Nada. El post murió más rápido que un aguacate fuera de la nevera.
Pero no se quedó ahí. Pepito decidió invertir en Facebook Ads. ¿Qué hizo? Pues lo mismo que todos: una imagen pixelada, un título genérico y un botón que decía ‘Más información’. El resultado fue más triste que un sancocho sin sal. Pasaron los días, los likes no llegaban y los inscritos eran tan inexistentes como el WiFi en el metro.
¿Qué aprendimos de Pepito? Que el marketing digital para cursos de cocina en Medellín no es solo tirar un anuncio al aire y esperar milagros. No, amigos. Esto es un arte, y si no lo haces bien, terminas quemando tus campañas (y tu reputación).
Por qué tu web parece un cementerio de recetas
Ahora hablemos de tu web. Sí, esa que tiene fotos de comida tomadas con un Nokia 3310 y un diseño que parece hecho en PowerPoint. ¿Sabes por qué nadie se queda más de tres segundos? Porque aburre más que un curso de costura en La Ceja.
El otro día un cliente me dijo: ‘Pero si yo solo necesito mostrar las recetas que enseño en el curso’. A lo que yo respondí: ‘¿Y qué vas a hacer cuando tu competencia tenga una web que parece el estudio de Nigella Lawson?’. Ahí se quedó callado.
Tu web no es solo un catálogo de recetas. Es tu carta de presentación, tu vitrina digital. Si no inviertes en un diseño atractivo, en fotos profesionales y en contenido que enganche, te estás autosaboteando. Y no, poner un GIF de un gato cocinando no cuenta como contenido de valor.
Facebook Ads: El arte de no tirar la plata
Volvamos a Pepito. Después de su primer fracaso con Facebook Ads, decidió contratar a un ‘experto’. ¿Qué hizo este ‘experto’? Pues lanzó una campaña orientada a ‘todas las personas mayores de 18 años en Medellín’. ¡Brillante! Porque no hay nada mejor que gastar plata mostrando tu anuncio a alguien que vive en Itagüí y ni siquiera sabe prender un horno.
Facebook Ads no es solo poner un botón y esperar. Es segmentar, es entender a tu público, es crear anuncios que hablen directamente al corazón (o al estómago). ¿Quieres vender un curso de cocina vegana? Pues segmenta a personas interesadas en veganismo, vida saludable y sostenibilidad. ¿Quieres enseñar a hacer empanadas? Busca a aquellos que han visto videos de Doña Petrona.
Y por favor, no uses imágenes genéricas de comida. Sé único. Sé irreverente. Si vas a vender un curso de cocina, ¿por qué no muestras el antes y el después de un estudiante? O mejor, haz un video corto de tú cocinando mientras cuentas una historia. La gente quiere conexión, no solo recetas.
Instagram: La red de los foodies (y los likes)
Si Facebook es el patio de recreo de los millennials, Instagram es el paraíso de los foodies. Pero aquí hay un problema: muchos creen que es suficiente con subir una foto de un plato y poner hashtags como #comida #yummy #delicioso. Spoiler: no lo es.
El otro día vi un perfil de un curso de cocina en Medellín que tenía 200 fotos de los mismos platos. ¡200! No es un museo, es Instagram. La gente quiere variedad, creatividad, storytelling. Si vas a subir una foto de una bandeja paisa, cuéntanos la historia detrás. ¿Por qué es tan importante en la cultura antioqueña? ¿Qué secretos enseñas en tu curso para hacerla perfecta?
Y no olvides los Stories. Usa encuestas, preguntas, videos cortos. Haz que la gente interactúe. Por ejemplo: ‘¿Qué prefieres: buñuelo o pandebono? Vota y te enviamos la receta’. Simple, pero efectivo.
El error número uno: No tener una estrategia real
Aquí está el gran problema de todo: la falta de estrategia. Muchos piensan que el marketing digital es publicar algo de vez en cuando y listo. ¡Error! Si no tienes un plan claro, estás navegando sin rumbo en un mar lleno de competencia.
Te lo voy a decir claro: si no defines tu público objetivo, si no sabes cómo vas a medir los resultados, si no tienes un presupuesto asignado, estás perdiendo el tiempo. El marketing digital es como cocinar: necesitas los ingredientes correctos, el tiempo adecuado y mucho cuidado para no quemar todo.
Conclusión: Cocina clientes, no confusión
El marketing digital para cursos de cocina en Medellín no es una ciencia exacta, pero tampoco es un volado. Es entender a tu público, crear contenido que emocione y usar las herramientas correctas. Si sigues haciendo lo mismo que Pepito, vas a terminar igual: con una cocina vacía y una cartera llena de facturas por pagar.
Así que levanta esa sartén, ajusta tu estrategia y empieza a cocinar campañas que realmente funcionen. Porque si algo es seguro, es que en Medellín siempre habrá alguien dispuesto a aprender a cocinar. Solo tienes que saber cómo llegar a ellos.
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