El día que un cliente casi quema su negocio de tacos
Hace un par de semanas, estaba en un local de tacos en el Poblado, disfrutando de unos tacos al pastor que prometían ser ‘los mejores de Medellín’. El dueño, un tipo simpático pero algo perdido en el mundo digital, se acercó a mi mesa. ‘Oiga, usted sabe de marketing, ¿verdad?’. Lo miré, con salsa verde en la comisura de mi boca, y le dije: ‘Depende, ¿qué quiere hacer?’. Y ahí empezó todo.
Resulta que este hombre había decidido gastar medio salario mínimo en Facebook Ads. Sí, en Facebook Ads. Pero no había hecho una estrategia, ni pensado en su público objetivo, ni siquiera había definido qué quería conseguir. Solo le dijeron que ‘el marketing digital era el futuro’ y él, como buen paisa emprendedor, se lanzó de cabeza. El resultado: cero ventas, un montón de likes falsos y una factura que le dejó el alma en tiritas.
‘Es que yo pensé que con poner un anuncio ya la gente iba a venir’, me dijo, casi llorando. Y ahí fue cuando me di cuenta de algo: en Medellín, hay demasiados negocios de comida rápida que están cometiendo los mismos errores. Y hoy, querido lector, vamos a hablar de eso.
Por qué tu Instagram parece un cementerio
Vamos a empezar por lo obvio: si tu Instagram está lleno de fotos borrosas de tus hamburguesas con filtros de los 90, estás haciendo algo mal. Y no, no es que yo sea un sabelotodo, es que tus clientes potenciales se están yendo a la competencia porque ellos sí saben cómo hacer fotos que hagan agua la boca.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Es que yo no tengo tiempo para hacer fotos bonitas’. Y yo le solté: ‘¿Y tiempo para perder clientes sí tienes?’. Porque así es como funciona esto. Si tu comida rápida no se ve apetitosa en redes sociales, nadie va a querer probarla. Punto.
Ejemplo práctico: el otro día vi un negocio de arepas que subió una foto de sus productos con un texto que decía: ‘Las mejores arepas de Medellín’. ¿El problema? La foto era más oscura que el carbón de una parrilla. ¿Qué hicieron? Nada. ¿Qué deberían haber hecho? Contratar a alguien que sepa tomar fotos. Así de simple.
Facebook Ads: el arma de doble filo
Volvamos al caso del dueño de tacos porque esto es importante. El tipo pensó que poner dinero en Facebook Ads era suficiente. Error. Facebook Ads es como una moto: si no sabes manejarla, te vas a estrellar. Y él se estrelló feo.
‘Es que yo puse el anuncio y no pasó nada’, me dijo. Y claro, ¿qué esperabas? Si no defines bien tu público, si no tienes un mensaje claro, si no sabes cómo funciona el algoritmo, estás tirando el dinero a la basura. Y no, no es que Facebook sea malo, es que tú no sabes usarlo.
Aquí va un tip: antes de lanzar un anuncio en Facebook, define bien a quién quieres llegar. ¿Son jóvenes? ¿Son familias? ¿Son ejecutivos que buscan algo rápido para almorzar? Una vez que sepas eso, crea un mensaje que les hable directamente a ellos. Y no, ‘ven a comer aquí’ no es un mensaje. Tienes que darles una razón para que vengan. ¿Promociones? ¿Descuentos? ¿Algo exclusivo? Piensa en eso.
La web es tu carta de presentación, no tu entierro
Aquí hay otro error común: tener una web que parece un cementerio. ¿Qué quiero decir con eso? Que muchas webs de comida rápida en Medellín están tan mal hechas que dan ganas de cerrarlas al segundo. Y eso es un problema grave.
Imagínate esto: un cliente potencial entra a tu web, pero está lenta, tiene un diseño de los 2000 y no tiene información clara. ¿Qué pasa? Se va. Y no solo se va, sino que probablemente nunca más vuelva. Y lo peor es que ni siquiera te das cuenta de que lo perdiste.
El otro día vi una web de un lugar de hamburguesas que tenía todas las banderas rojas: letras pequeñas, colores que no combinaban, fotos que tardaban mil años en cargar. ¿El resultado? Nadie pedía por ahí. Y cuando le pregunté al dueño por qué no la actualizaba, me dijo: ‘Es que yo la hice yo mismo’. Ahí está el problema.
Aquí va otro tip: si no sabes de diseño, contrata a alguien que sí sepa. Tu web es la primera impresión que muchos clientes van a tener de tu negocio. Si no está bien hecha, estás perdiendo ventas. Y eso, querido emprendedor, es imperdonable.
El poder de las reseñas (y cómo perderlo)
Las reseñas son oro en el mundo de la comida rápida. Pero aquí hay otro error común: ignorarlas. O peor, responderlas mal. Eso es un suicidio empresarial.
El otro día vi un caso que me dejó con la boca abierta. Un cliente dejó una reseña negativa en Google porque llegó tarde su pedido. ¿Qué hizo el dueño? Le respondió diciendo que si no le gustaba que no volviera. ¿Resultado? La gente empezó a comentar la reseña y el negocio perdió puntos de reputación. ¿Qué debería haber hecho? Hablar con el cliente, pedir disculpas y ofrecer algo para compensarlo. Es simple, pero muchos no lo hacen.
Aquí va un ejemplo de lo que funciona: un lugar de sushi en Laureles recibió una reseña negativa porque se equivocaron en un pedido. ¿Qué hicieron? Le respondieron al cliente, le ofrecieron un descuento en su próxima compra y le aseguraron que mejorarían. ¿Qué pasó? El cliente volvió y dejó una reseña positiva. Fácil, ¿no?
Cómo hacer que tus clientes se peleencito por tu comida
Ahora vamos al grano. Si quieres que tu negocio de comida rápida en Medellín triunfe, tienes que hacer que tus clientes se peleen por tu producto. Y eso no se logra con anuncios mal hechos o fotos borrosas. Se logra con estrategia.
Aquí van tres cosas que puedes hacer hoy mismo:
- Invierte en fotos profesionales. Si tu comida no se ve bien, nadie va a querer probarla.
- Define bien tu público objetivo y crea mensajes que les hablen directamente a ellos.
- Aprovecha las reseñas. Si son positivas, úsalas para promocionarte. Si son negativas, responde de manera proactiva y ofrece soluciones.
Y sobre todo, no tengas miedo de pedir ayuda. Si no sabes de marketing digital, busca a alguien que sí sepa. Porque al final del día, lo que importa es que tus clientes vuelvan una y otra vez. Y eso, querido emprendedor, es lo que te va a mantener en el juego.
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