Cómo los Revisores Fiscales en Medellín Están Matando su Negocio con un Marketing Digital Peor que un Reguetonero Desafinado

El día que conocí al revisor fiscal que creía que Facebook era solo para chismes

Hace unos meses, en un café del Poblado, me senté con Juan, un revisor fiscal que lleva más de 15 años en el negocio. El hombre es un genio con los números, pero cuando empezó a hablar de marketing digital, sentí que estaba escuchando una mezcla de filosofía budista con manual de instrucciones de un microondas.

‘Es que yo no entiendo eso de las redes sociales’, me dijo, mientras miraba su teléfono como si fuera un artefacto extraterrestre. ‘Mis clientes saben que soy bueno, ¿para qué necesito publicar cosas en Facebook? Eso es para los jóvenes que ponen fotos de sus almuerzos’.

Y ahí estaba yo, intentando explicarle que no, que Facebook no solo sirve para subir fotos de bandeja paisa con filtros de sepia. Pero Juan tenía esa seguridad del revisor fiscal que sabe que nunca se equivoca. ‘Total’, dijo con una sonrisa, ‘mis clientes me encuentran por recomendación’.

Dos meses después, Juan estaba llorando en mi oficina porque uno de sus clientes más importantes le dijo que, aunque era excelente en su trabajo, prefería contratar a un revisor fiscal que también tenía presencia en LinkedIn y una página web actualizada. ‘¿En serio me perdió un cliente por no tener una página web?’, preguntó Juan, como si el mundo se hubiera puesto de cabeza.

Sí, Juan. Así de brutal es el marketing digital hoy en día.

Por qué tu web parece un cementerio (y cómo arreglarla)

Ahora hablemos de lo que todos los revisores fiscales en Medellín están haciendo mal. Primero, si tu página web parece diseñada en 2003, probablemente sea porque lo está. ¿En qué cabeza cabe tener una página con fondos blanquitos, textos en Comic Sans y un botón de ‘click aquí’ que parece sacado de una película de terror?

El otro día revisé la web de un contador que tenía testimonios de clientes como ‘Excelente servicio’ bajo fotos pixeladas que parecían tomadas con una cámara de papa. ¿Qué se supone que debo pensar? ¿Que eres tan bueno que tus clientes ni siquiera tienen un buen teléfono?

Y no me hagan empezar con las páginas que no se actualizan desde que Uribe acabó su segundo mandato. Si tu último blog es sobre ‘Las nuevas tendencias fiscales de 2015’, amigo, ya perdiste. La gente entra a tu web para ver si estás al día, no para hacer un viaje nostálgico al pasado.

LinkedIn: no es solo para buscar trabajo, imbécil

Otro gran error es tratar LinkedIn como si fuera un currículum glorificado. Sí, tu experiencia es importante, pero si lo único que publicas son fotos de tus certificaciones y frases motivacionales que ni siquiera te crees, estás desperdiciando una herramienta brutal.

El otro día un cliente me dijo: ‘Yo no sé qué poner en LinkedIn, si solo soy un revisor fiscal’. ¡¿QUE?! ¿Desde cuándo ser ‘solo un revisor fiscal’ es algo insignificante? ¡Eres el salvador de las empresas, el héroe que evita que Hacienda les arruine la vida!

Publica artículos sobre cómo las empresas pueden evitar multas fiscales, gráficos con estadísticas de impuestos en Colombia, consejos prácticos para manejar las finanzas. Pero no, prefieren compartir memes de animales tiernos porque piensan que eso los hace ‘relacionables’.

Instagram: sí, los números también pueden ser sexys

Y aquí viene otro mico que nadie quiere sacarse: Instagram. ‘¿Qué voy a publicar en Instagram si soy revisor fiscal?’, preguntó otro cliente, como si Instagram fuera exclusivo para influencers de yoga y gatos.

Amigo, si puede haber cuentas de abogados, ingenieros y hasta plomeros en Instagram, ¿por qué no puedes estar tú? Publica gráficos sobre retenciones en la fuente, haz vídeos cortos explicando cómo declarar renta sin morir en el intento, comparte ‘tips’ fiscales en Stories. Pero no, prefieren dejar su Instagram vacío porque piensan que no es ‘profesional’.

El otro día vi una cuenta de un revisor fiscal que solo tenía fotos de su perro. Y aunque el golden retriever estaba hermoso, no creo que eso ayude a atraer clientes. A menos, claro, que el perro sepa cómo hacer declaraciones de renta.

El SEO: eso que todos ignoran pero deberían adorar

Y finalmente, hablemos del gran elefante en la habitación: el SEO. Si no sabes lo que significa, ya estamos mal. Si lo sabes pero no lo usas, estamos peor. El SEO es lo que hace que Google te muestre cuando alguien busca ‘revisor fiscal en Medellín’. Y si no lo estás trabajando, estás dejando que tus competidores se lleven todos los clientes.

El otro día me encontré con un contador que decía: ‘Yo no necesito SEO, mis clientes me encuentran de boca en boca’. Claro, porque en pleno 2023, cuando todo el mundo busca todo en Google, es lógico esperar que tus clientes te encuentren por casualidad en la esquina de su casa.

Si no estás invirtiendo en SEO, estás perdiendo una cantidad ridícula de oportunidades. Y si no sabes cómo hacerlo, contrata a alguien que sí sepa. Porque, al final, ¿de qué sirve ser el mejor revisor fiscal si nadie sabe que existes?

El final feliz (o no)

Así que, queridos revisores fiscales de Medellín, es hora de dejar de pensar que el marketing digital es ‘una moda’ o ‘algo para los jóvenes’. Si quieren seguir siendo relevantes en un mundo donde la competencia está a un clic de distancia, necesitan ponerse las pilas.

Y si después de leer esto todavía piensan que Facebook es solo para fotos de almuerzos, entonces no me sorprenderé cuando terminen llorando en mi oficina como Juan. Porque el mundo cambió, y si ustedes no cambian con él, el próximo artículo será sobre cómo los revisores fiscales en Medellín desaparecieron porque no supieron adaptarse.

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