La Tragedia del Hostal de las Flores
Hace unos meses, en un hostal encantador en el corazón de Medellín, ocurrió una tragedia que podría haber sido evitada. El hostal, llamado ‘Las Flores’, tenía todo: ubicación perfecta, habitaciones limpias, personal amable y hasta un jardín lleno de plantas exóticas. Pero algo andaba mal: estaban vacíos. Sí, vacíos como un estadio en pandemia.
El dueño, Don Carlos, estaba desesperado. ‘¿Qué hago mal?’, me preguntó en un café del Poblado. ‘Mi hostal es increíble, pero nadie lo reserva’. Empecé a investigar y descubrí que su página web era un desastre. Fotos borrosas, textos mal escritos y un proceso de reserva que parecía diseñado por alguien que odia a la humanidad.
Para colmo, su estrategia en redes sociales consistía en publicar fotos de plantas todos los días. Sí, plantas. Ni siquiera había una foto de las habitaciones o del desayuno. El resultado: cero reservas. Don Carlos estaba a punto de cerrar las puertas cuando decidió pedir ayuda. Y aquí es donde la historia se pone interesante.
Por Qué Tu Web Parece un Cementerio
Lo primero que noté en el hostal de Don Carlos fue su página web. Era como entrar en un cementerio digital: todo estaba muerto. Las fotos eran de hace cinco años, los textos eran genéricos y el botón de reserva estaba escondido como si fuera un secreto de estado.
‘Pero yo contraté a un primo que sabe de diseño’, me dijo Don Carlos. ‘Sí, y seguramente tu primo también sabe de cómo arruinar un negocio’, pensé. Pero no se lo dije. En lugar de eso, le expliqué que una página web es como la fachada de tu hostal. Si está sucia y descuidada, nadie va a querer entrar.
Le dije: ‘Don Carlos, si tú fueras un turista y vieras una web así, ¿reservarías?’. Me miró con cara de ‘obvio que no’ y entendió el problema. Aquí va el primer consejo: invierte en una página web profesional. No le pidas a tu primo, no uses plantillas baratas, contrata a alguien que sepa lo que hace.
El Error de Confiar en las Plantas
Ahora hablemos de las redes sociales. El hostal de Don Carlos tenía una cuenta en Instagram que era más aburrida que una película de arte francesa. Publicaba fotos de plantas todos los días. Sí, plantas. Ni siquiera había una foto de las habitaciones o del desayuno.
‘Pero las plantas son bonitas’, dijo Don Carlos. ‘Sí, pero no venden’, le contesté. Le expliqué que las redes sociales son una herramienta de marketing, no un álbum de fotos de tu jardín. Si no muestras lo que realmente importa (las habitaciones, el desayuno, la ubicación), estás perdiendo el tiempo.
‘El otro día un cliente me dijo que no sabía que teníamos desayuno incluido’, me contó Don Carlos. ‘¡Porque nunca lo muestras en tus redes!’, le grité (internamente). Aquí va el segundo consejo: usa las redes sociales para mostrar lo que realmente importa. Y si no sabes cómo hacerlo, contrata a alguien que sí sepa.
La Maldición de las Reseñas Fantasma
Otro problema que descubrí en el hostal de Don Carlos fue el de las reseñas. Tenía solo tres reseñas en Booking.com, todas de hace dos años. ‘Es que nadie deja reseñas’, me dijo. ‘Entonces pídeles que las dejen’, le contesté.
Le expliqué que las reseñas son como el pan de cada día en el mundo digital. Si no tienes reseñas, es como si tu hostal no existiera. Y si las reseñas son malas, peor aún. Pero si tienes buenas reseñas, estás en el cielo.
‘Pero es que me da pena pedirles’, me dijo Don Carlos. ‘Pues deja de tener pena y empieza a pedir’, le dije. Aquí va el tercer consejo: pide reseñas a tus clientes. Y si son buenas, compártelas en tus redes sociales y en tu página web.
La Redención del Hostal de las Flores
Después de aplicar estos consejos, el hostal de Don Carlos empezó a cambiar. Su página web se convirtió en una joya digital, sus redes sociales mostraban lo mejor del hostal y las reseñas empezaron a llegar. En pocos meses, el hostal estaba lleno.
‘Gracias a ti, mi hostal está salvado’, me dijo Don Carlos. ‘No, gracias a ti por haber decidido cambiar’, le contesté. Y es que, en el mundo del marketing digital, el primer paso es reconocer que hay un problema. Y el segundo paso es hacer algo al respecto.
Así que si tienes un hostal en Medellín y estás cometiendo estos errores, ya sabes qué hacer. Deja de confiar en las plantas, invierte en una buena página web y pide reseñas. Porque, como dice el dicho: ‘En el marketing digital, quien no se mueve, no sale en la foto’.
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