El día que Carlos casi quema su Airbnb
Todo comenzó un martes por la mañana. Carlos, un ingeniero civil que había decidido invertir en un apartamento en El Poblado para convertirlo en Airbnb, estaba desesperado. Llevaba tres meses con el proyecto y las reservas brillaban por su ausencia. ‘Esto no puede estar pasando’, pensó mientras revisaba su correo electrónico por enésima vez. Ni una sola notificación de Airbnb. Ni una.
Decidió entonces llamar a un amigo que, según él, ‘sabía de marketing’. ‘Tienes que estar en todas las redes sociales’, le dijo su amigo con la seguridad de quien nunca ha gestionado una cuenta en su vida. Carlos, ingenuo, hizo caso. Abrió perfiles en Facebook, Instagram, Twitter, TikTok, y hasta en LinkedIn. ‘Si no estás en LinkedIn, no existes’, le habían dicho. Total, qué podría salir mal.
Pero en lugar de recibir reservas, Carlos empezó a recibir mensajes de gente preguntándole si vendía café (había subido una foto de su apartamento con una taza de café en la mesa) o si estaba interesado en intercambiar casas por un fin de semana. ‘Estoy en LinkedIn para vender mi Airbnb, no para que me ofrezcan un intercambio de casas en Argentina’, se quejó Carlos en una llamada desesperada conmigo.
Y así, Carlos aprendió por las malas que no basta con estar en todas partes. Hay que estar en los lugares correctos, con las estrategias correctas. Pero eso es solo el principio de la historia.
Por qué tu Airbnb en Medellín parece un cementerio
Aquí va mi opinión polémica: La mayoría de los administradores de Airbnb en Medellín están haciendo las cosas tan mal que dan ganas de llorar. Y no, no exagero. Ves sus anuncios y parece que compiten por ver quién tiene el diseño más aburrido, las fotos más oscuras y la descripción más genérica. ‘Cómodo apartamento en El Poblado’. ¿En serio? ¿Eso es lo mejor que puedes decir sobre tu propiedad?
El otro día vi un anuncio que decía: ‘Apartamento luminoso’. Eso fue todo. Ni una palabra más. Ni una. ¿Qué tiene de luminoso? ¿Tiene ventanas grandes? ¿Está orientado al sur? ¿O simplemente pusiste un foco de 1000 watts y ya? La gente no reserva por vaguedades, reserva por emociones, por detalles, por experiencias. Y si no estás contando una historia, estás perdiendo.
Y no me hagas empezar con las fotos. Me encontré con un anuncio donde las fotos estaban tan oscuras que parecía que el apartamento estaba en un sótano. Cuando le pregunté al administrador por qué no había usado luz natural, me dijo: ‘Es que el apartamento da a un patio interior’. Ah, claro, porque es imposible abrir las cortinas o usar un reflector, ¿verdad?
La historia de Pepito: El rey de las reservas
Ahora, hablemos de Pepito. Pepito es mi héroe. No es un experto en marketing, ni tiene un máster en administración hotelera. Es simplemente un tipo que entendió algo clave: el poder de las historias y los detalles.
‘El otro día un cliente me dijo: ‘Tu Airbnb es el mejor que he visto’, y yo le contesté: ‘No es el mejor, es el que mejor cuenta su historia’. Y así es. Pepito tiene un apartamento pequeño en Laureles, pero cada rincón tiene un propósito. Desde la mesa hecha de madera reciclada hasta las plantas que cuelgan del techo. Todo cuenta una historia.
Pero aquí está el truco: Pepito no solo cuenta esa historia en el apartamento. La cuenta en su anuncio, en las fotos, en la descripción. ‘¿Sabías que esta mesa fue hecha por un artesano local de Guatapé?’ ‘¿Te gustaría desayunar rodeado de plantas que purifican el aire?’ Esas son las frases que hacen clic en la mente del viajero. No es un lugar para dormir, es una experiencia para vivir.
Pepito también sabe que las redes sociales no son solo para subir fotos. Son para conversar. Cuando alguien le pregunta algo en Instagram, responde con un audio personalizado. Cuando alguien comenta una foto, responde con un comentario que genere más interacción. ‘¿Te gustaría saber cómo cuidamos estas plantas? Mira este video en nuestro Instagram.’
Las tres reglas de oro para reventar tu Airbnb
1. Cuenta una historia. No digas ‘cómodo apartamento’. Di ‘despierta con el sonido de los pájaros en nuestro apartamento orientado al jardín’.
2. Invierte en fotos profesionales. No, las fotos oscuras no valen. Necesitas luz natural, ángulos que muestren el espacio, y detalles que inviten a vivir la experiencia.
3. Sé activo en las redes, pero no estés en todas por estar. Escoge dos o tres y dedícate a ellas. Si eliges Instagram, sube videos cortos que muestren el día a día de tu Airbnb.
Y recuerda, si Carlos hubiera sabido estas reglas antes, no habría pasado tres meses sin reservas. Pero ahora ya las sabes tú. Así que, ¿a qué estás esperando?
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