La tienda de mascotas que casi quiebra por no saber usar Facebook
Hace unos meses, caminando por el centro de Medellín, me encontré con una tienda de mascotas que literalmente daba pena. No era fea, no olía mal, pero tenía un cartel que decía: ‘¡Ofertas en croquetas!’. Y no es broma, ese era todo el reclamo.
Entré, más por curiosidad que por necesidad, y el dueño, un tipo llamado Don Carlos, me recibió con una sonrisa cansada. ‘¿Algo en especial?’, preguntó. ‘Solo paso por aquí’, respondí. Y entonces, como si fuera el prólogo de una mala película, Don Carlos empezó a contarme su historia.
Resulta que llevaba años con la tienda, pero desde que abrió un almacén de mascotas gigante a dos cuadras, sus ventas habían caído en picada. ‘Antes vendía 50 bolsas de croquetas al día, ahora apenas llego a 10’, me dijo con un suspiro. Le pregunté si había intentado hacer algo para atraer más clientes, y me soltó: ‘Sí, puse el cartel de ofertas y hasta abrí una página en Facebook, pero no sirve para nada’.
¡Ahí lo tenía! El problema no era la competencia, era Don Carlos. O mejor dicho, su falta de conocimiento sobre marketing digital. Así que decidí ayudarlo. Le dije: ‘¿Sabes por qué tu tienda está peor que un perro callejero en pleno aguacero? Porque estás usando Facebook como si fuera un cartel de papel’. Y ahí empezó todo.
Por qué tu web parece un cementerio
El primer error de Don Carlos, y de casi todas las tiendas de mascotas en Medellín, es creer que tener una página web o un perfil de Facebook es suficiente. ¡No lo es! Tu web no puede parecer un cementerio digital donde solo hay fotos de productos y un botón de contacto que nadie usa.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Pero si yo tengo web, está ahí, ¿qué más quieres?’. Y yo le contesté: ‘¿Quieres que te haga un dibujo?’. Tener una web no es tenerla abandonada. ¿De qué sirve si nadie la visita, si no genera ventas, si parece hecha en 2005? ¡Nada!
La web de tu tienda de mascotas debe ser como una vitrina emocionante. Imagínate: fotos de cachorros jugando, testimonios de clientes felices, videos de cómo usar tus productos, ofertas temporales, ¡todo lo que atraiga a los amantes de los animales!
El Facebook que nadie ve
Volviendo al caso de Don Carlos, él tenía una página de Facebook, sí, pero ¿qué publicaba? Fotos de croquetas. Eso es tan aburrido como un gato durmiendo. La gente no quiere ver productos, quiere ver historias. ¿Por qué no subes un video de un perro comiendo tus croquetas? ¿O una publicación de un cliente agradecido porque su mascota está más saludable?
Y no te limites a publicar una vez cada luna llena. La constancia es clave. Publica todos los días, interactúa con tus seguidores, responde sus preguntas, haz concursos, ¡muévete!
El SEO que nadie entiende
Otra de las cosas que le expliqué a Don Carlos fue el SEO. ‘El qué?’, me preguntó. ‘El SEO’, repetí. ‘Es lo que hace que cuando alguien busque
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