El día que casi me meten a la cárcel por vender una alarma
Hace unos años, estaba en un bar de Laureles, Medellín, tomándome un tinto con un amigo que acababa de montar su empresa de alarmas. Él estaba desesperado porque, según él, nadie le compraba. ‘Juan, ¡tú sabes de marketing! ¡Ayúdame!’, me dijo con esa voz de perrito mojado que solo sacan los emprendedores cuando ven el saldo de su cuenta bancaria.
Total, como buen amigo, le dije que sí. Pero ahí empezó el problema. Al día siguiente, me llamó emocionado: ‘¡Juan! ¡Ya publiqué en Facebook Marketplace! ¡Y también le escribí a todos los grupos de WhatsApp que tengo!’. Yo, que aún estaba medio dormido, le dije: ‘Bueno, qué bien’. Pero cuando me metí a revisar su publicación, casi me da un infarto.
El tipo había puesto algo así: ‘¡Hola! ¿Estás cansado de que te roben? Compra mi alarma y duerme tranquilo. ¡Sin cuota inicial!’. Y había adjuntado una foto de una casa toda cercada, con un ladrón saliendo por la ventana. Me lo imaginé enviando eso a todos sus contactos de WhatsApp, incluyendo a su prima la abogada y al padre de su novia.
Total, a los dos días me llama corriendo: ‘¡Juan! ¡Me bloquearon la cuenta de Facebook! ¡Y mi prima me dijo que casi me denuncia por spam!’. Ahí fue cuando le dije: ‘No, mi hermano, no puedes vender alarmas como si estuvieras vendiendo empanadas en la esquina del barrio’. Le expliqué cómo hacer marketing digital para venta de alarmas en Medellín sin que lo metan a la cárcel… o al menos, sin que lo bloqueen en redes.
Por qué tu web parece un cementerio
Y aquí viene mi primera crítica fuerte: la mayoría de las empresas de alarmas en Medellín tienen webs que parecen cementerios. Páginas que no se actualizan desde 2015, con fotos pixeladas y textos que parecen escritos por un bot de los años 90. ‘¡Protege tu hogar con nuestra alarma de última generación!’, sí, bien genérico, pero dime, ¿por qué debería comprarte a ti y no al vecino?
El otro día, un cliente me dijo: ‘Juan, mi web está bien poleta. Yo metí toda la info de los productos y ya’. Y yo le respondí: ‘¿Y qué pasa cuando alguien entra a tu web y ve que la última entrada del blog es de hace tres años? ¿Qué mensaje crees que le estás dando?’. Adivinen qué: se quedó callado.
Tu web no es un catálogo de productos, es tu carta de presentación. Si no la actualizas, no muestras testimonios, no tienes un blog con contenido útil (como ‘Cómo prevenir robos en casa’), entonces mejor ni la tengas. Porque lo único que estás haciendo es espantar clientes.
Instagram no es tu tabla de publicar clasificados
Aquí viene otra de mis críticas favoritas: la gente usa Instagram como si fuera la tabla de publicar clasificados del barrio. Publican una foto de una alarma con el texto: ‘¡Compra ya!’, y se preguntan por qué nadie les da like. ¡Porque eso no es marketing digital, eso es spam!
El otro día, un cliente me dijo: ‘Juan, yo pongo la foto de la alarma y el precio, y ya. ¿Qué más quiere la gente?’. Y yo le contesté: ‘¿Tú comprarías algo solo porque alguien te lo ofrece en una foto fea?’. Tú tienes que contar una historia. Por ejemplo, publica un video de un cliente que te cuenta cómo tu alarma le salvó la casa de un robo. O muestra cómo funciona tu alarma en tiempo real. Pero, por favor, no sigas publicando fotos de cajas de alarmas con precios arriba.
El error fatal de no tener un embudo de ventas
Aquí viene el problema más grave: la mayoría no tiene un embudo de ventas. O sea, ¿qué pasa cuando alguien hace clic en tu anuncio de Facebook? ¿Lo llevas directamente a un formulario de contacto? ¡Error! Tienes que llevarlo primero a una página donde le expliques por qué necesita tu alarma, le muestres testimonios, y después lo invites a contactarte.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Juan, yo pongo el anuncio y que me llamen directamente’. Y yo le respondí: ‘¿Por qué debería llamarte alguien que no sabe ni quién eres?’. La gente necesita confiar en ti antes de comprarte. Si no tienes un embudo de ventas bien estructurado, estás perdiendo clientes.
El caso de Pepito: cómo un chat lo salvó
Termino con una historia que me encanta contar. Es el caso de Pepito, un vendedor de alarmas en Medellín que casi quiebra porque solo vendía por teléfono. Un día, le dije: ‘Pepito, tienes que usar un chat en tu web’. Y él me dijo: ‘¿Para qué? Si ya tengo mi WhatsApp ahí’.
Le expliqué cómo un chat automático puede ayudar a captar clientes las 24 horas. Y después de un mes de insistir, lo instaló. ¿Resultado? En dos meses, aumentó sus ventas en un 40%. Porque la gente prefiere escribir un chat rápido que llamar. Así de simple.
Moraleja: si estás vendiendo alarmas en Medellín y no estás usando marketing digital, estás perdiendo plata. Pero, por favor, no te pongas a spamear en WhatsApp porque te van a bloquear… y seguro que tu prima te va a regañar.
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