La fiesta que casi arruinó un matrimonio
Todo empezó con un WhatsApp. Era sábado por la mañana y mi amigo Juan, más nervioso que un gato en una piscina, me escribió: ‘¡Necesito ayuda urgente! ¡La fiesta de mi boda es mañana y el catering canceló!’. Lo primero que pensé fue: ‘Juan, ¿en serio? ¿Mañana?’. Pero, claro, no podía dejarlo tirado. Así que empezamos a llamar a todos los servicios de catering de Medellín. Spoiler: fue un desastre.
El primer lugar que encontramos tenía fotos de hace cinco años, cuando todavía usaban cámaras con flash de tubo fluorescente. El segundo, aunque tenía una web decente, no respondía los mensajes. Y el tercero, ah, el tercero… Resultó que era básicamente un señor que cocinaba desde su casa y tenía el carisma de una papa. Al final, dimos con un buen servicio, pero esa experiencia me dejó claro algo: el marketing digital para servicios de catering en Medellín está, en su mayoría, peor que un sancocho sin sal.
Por qué tu web parece un cementerio
Vamos a hablar claro. Si tu página web tiene fotos que parecen sacadas de una película de terror de los 80, tienes un problema. No, no es ‘vintage’, es feo. El otro día estaba buscando un servicio de catering para un evento y encontré una web que, juro por mi vida, tenía una foto de una bandeja de empanadas con un fondo que parecía un hospital abandonado. ¿En serio? ¿Eso es lo mejor que puedes mostrar?
Y no solo eso. Muchas webs están llenas de textos como ‘Somos los mejores’, ‘Servicio de calidad’, ‘Experiencia inigualable’. ¡Por favor! Eso no convence a nadie. ¿Sabes qué sí funciona? Historias. Mostrar cómo tus platos han hecho feliz a un cliente. Imagínate esto: una foto de una mesa llena de comida, rodeada de gente sonriendo, con un texto que dice: ‘Así celebraron los Martínez su aniversario número 25’. Eso vende. Lo otro es relleno sin sabor.
El Instagram que nadie quiere seguir
Hablando de fotos, vamos con Instagram. Muchos servicios de catering en Medellín tienen cuentas que parecen una línea de tiempo de fracasos culinarios. Fotos oscuras, platos mal presentados, cero interacción. El otro día vi una cuenta que tenía como última publicación una foto de un arroz con pollo que parecía haber sido tomada con una calculadora científica. ¿Te das cuenta del problema? Si tu Instagram no genera hambre, estás haciendo algo mal.
Pero no todo está perdido. Conocí a ‘Pepito’, un cocinero que empezó con una cuenta de Instagram desde cero. ¿Su secreto? Mostrar el detrás de escena. Subía videos cortos de cómo preparaba sus platos, fotos de los ingredientes frescos y hasta historias de cómo aprendió a cocinar de su abuela. En menos de seis meses, tenía más de 10 mil seguidores y su agenda estaba llena. Moraleja: la gente no solo quiere ver el plato terminado, quiere sentir la historia detrás.
WhatsApp: el arma secreta que estás subutilizando
Te voy a contar algo que muchos no saben. WhatsApp puede ser tu mejor aliado. Pero, claro, si lo usas bien. El otro día un cliente me contó que había enviado un mensaje a un servicio de catering preguntando por precios y le respondieron tres días después. ¿Tres días? En ese tiempo ya me hubiera comido hasta el menú de la aerolínea.
Lo que funciona es tener un sistema rápido y eficiente. Imagínate esto: el cliente te escribe. En menos de 10 minutos le respondes con un mensaje amigable: ‘¡Hola! Gracias por contactarnos. ¿Qué tipo de evento estás planeando?’. Luego, si puedes, envía algunos ejemplos de menús y fotos. Y, por favor, no uses esos textos predefinidos que parecen escritos por un robot con resaca. La clave es personalizar cada mensaje.
Por qué debes dejar de vender menús y empezar a vender experiencias
Aquí está el secreto más grande de todos. La gente no compra catering, compra experiencias. Imagínate esto: vas a una fiesta donde la comida está buenísima, pero el servicio es frío y desinteresado. ¿Querrías repetir? Probablemente no. Ahora piensa en una fiesta donde todo el mundo se sintió atendido, donde la comida fue más que comida, fue una conexión. Eso es lo que hace la diferencia.
El otro día hablé con un cliente que me dijo: ‘Nosotros no vendemos platos, vendemos sonrisas’. Y tenía razón. La gente quiere sentirse especial, quiere que su evento sea único. Así que, si estás pensando en cómo mejorar tu marketing digital, empieza por cambiar tu enfoque. No vendas menús, vende momentos.
El final feliz (y lleno de comida)
Volviendo a la boda de mi amigo Juan, al final todo salió bien. El catering que contratamos no solo tenía una web impecable, sino que nos hicieron sentir como si fuéramos su único cliente. Desde el primer mensaje hasta el último plato servido, todo fue perfecto. Y eso, queridos amigos, es lo que hace que un servicio de catering destaque en Medellín.
Así que, si estás en el negocio del catering y quieres que tu marketing digital sea tan bueno como tu comida, recuerda: fotos que generen hambre, historias que conecten, respuestas rápidas y, sobre todo, un enfoque en las experiencias. Porque, al final del día, lo que la gente recuerda no es el plato, sino cómo se sintió al compartirlo.
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