La tragedia del empaque invisible
Todo comenzó en un café de El Poblado. Sí, ese que tiene esos escones que saben a gloria y donde la gente habla más fuerte de lo necesario. Estaba ahí, disfrutando mi café con leche de almendra (porque soy moderno, claro), cuando escuché una conversación que me hizo torcer el gesto.
Dos tipos, trajeados, hablando de su nueva línea de empaques biodegradables. Uno decía: ‘Osea, ya tenemos el producto, pero no vendemos nada. ¿Qué estamos haciendo mal?’. El otro, con una seguridad que daba miedo, respondió: ‘Nada, hombre. Es que la gente no está preparada para lo ecológico’. Ahí fue cuando decidí intervenir.
‘Perdón que me meta’, dije, ‘pero lo que pasa es que ustedes están cometiendo el error más común: pensar que por ser ecológico, el producto se vende solo’. Se quedaron mirándome como si les hubiera hablado en arameo. Así que seguí: ‘¿Ven esa chica allí, con el celular en la mano? Ella no está buscando empaques biodegradables. Está buscando una historia. Y ustedes se la están ocultando’.
¿La moraleja de esta historia? En Medellín, muchos empresarios están cometiendo el mismo error: creen que por tener un producto ‘verde’, ya tienen ganado el mercado. Spoiler: no es así.
Por qué tu Instagram parece un cementerio ecológico
Vamos a ser honestos. Tu Instagram da pena. Fotos de empaques en una mesa blanca. Las mismas imágenes que todos los demás. Textos genéricos como ‘Consume ecológico’ o ‘Salva el planeta’. ¿En serio crees que eso vende?
El otro día revisé el perfil de una empresa local de empaques biodegradables. Tenía 200 seguidores. ¡200! Y no es porque el producto sea malo. Es porque su contenido es aburrido. ¿Qué hicieron mal? Fácil: olvidaron que están en Medellín, una ciudad llena de historias, color y personalidad.
‘Es que no sabemos qué publicar’, me dijeron una vez en una consultoría. Les respondí: ‘¿Han mostrado cómo se hacen los empaques? ¿Las manos de los trabajadores? ¿El impacto que tienen en las veredas cercanas?’. Se quedaron callados. ¡Claro! Porque no lo habían hecho.
El caso del empaque que nadie quería
Te voy a contar sobre Pepito. No es su nombre real, pero lo vamos a llamar así para proteger su dignidad. Pepito tenía una empresa de empaques biodegradables en Medellín. Buen producto, buen precio, buena filosofía. Pero… 0 ventas.
‘¿Qué hago?’, me preguntó un día. Le respondí: ‘Usa Instagram Stories’. ‘¿Stories? Pero si es para adolescentes’, dijo él, con esa cara de confusión que nos da a todos cuando no entendemos algo.
Le expliqué: ‘No, Pepito. Stories es para contar historias. Y tú tienes una historia increíble que contar: cómo salvas a las tortugas marinas, cómo das trabajo a campesinos locales, cómo tus empaques huelen a café recién hecho (o algo así)’.
¿Qué hizo Pepito? Empezó a mostrar el ‘detrás de cámaras’ de su empresa. Videos cortos, reales, auténticos. Y adivina qué: en tres meses, triplicó sus ventas. ¿La lección? La gente no compra productos, compra historias.
Por qué tu web parece un museo abandonado
Tu web es el equivalente digital de un museo abandonado. Páginas estáticas, textos largos, call-to-actions que no llaman nada. ‘Pero es que es informativa’, me dices. Y yo te pregunto: ¿informativa para quién? ¿Para Google?
El otro día revisé la web de una empresa de empaques biodegradables. Tenía un mensaje bonito: ‘Salvemos el planeta, un empaque a la vez’. Pero… ¿dónde estaba el botón de compra? ¿El formulario de contacto? ¿El chat en vivo? ¡No había nada! Era como leer una enciclopedia.
Te voy a dar un consejo que vale oro: tu web debe ser como un vendedor en una tienda. No está ahí para decirte ‘mira qué bonito’. Está ahí para vender. Y eso implica tener textos persuasivos, imágenes impactantes y, sobre todo, una estructura clara que guíe al cliente hacia la compra.
Cómo vender empaques biodegradables en Medellín sin morir en el intento
Primero, olvídate de lo obvio. Nadie necesita otro post sobre ‘lo importante que es cuidar el planeta’. Eso ya lo sabemos todos. Lo que necesitas es diferenciarte.
Segundo, cuenta historias. ¿Cómo llegaste a crear tus empaques? ¿Qué impacto tienen en tu comunidad? ¿Por qué debería elegirte a ti y no a la competencia? Las respuestas a estas preguntas son tu mejor arma.
Tercero, usa el poder de las redes sociales. No hables de tu producto, habla de lo que representa. Muestra tus procesos, tus valores, tu equipo. Haz que la gente sienta algo cuando vea tu marca.
Y por último, no olvides el SEO. Porque de nada sirve tener la mejor historia si nadie la encuentra. ¿Qué es el SEO? Básicamente, es lo que hace que aparezcas cuando alguien busca ‘empaques biodegradables Medellín’ en Google.
El final del camino (o el principio)
Si llegaste hasta aquí, felicidades. Eres uno de los pocos que se toma en serio el marketing digital. Pero no te relajes. Lo difícil viene ahora: poner en práctica todo esto.
Así que, si tienes una empresa de empaques biodegradables en Medellín, y quieres vender como un campeón, sigue estos consejos. Y si no sabes por dónde empezar, escríbeme. No prometo que sea fácil, pero te aseguro que valdrá la pena.
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