El Fotógrafo que prefirió Instagram antes que la rentabilidad
Hace unas semanas, estaba en un café en el Poblado de Medellín.
Me senté a tomar un tinto cuando escuché a un tipo en la mesa de al lado hablar con su amigo sobre su curso de fotografía.
– Hermano, tengo 10 mil seguidores en Instagram – decía con orgullo.
– Qué chimba – respondió el otro.
– Sí, pero no entiendo por qué no genero más inscritos para mi curso – agregó, con una cara de preocupación
Me dieron ganas de levantarme y decirle: ‘¡Porque Instagram no es una caja registradora, mi amigo!’ Pero preferí no interrumpir su café.
Al final, cuando se fueron, me quedé pensando en cuántos fotógrafos en Medellín están cometiendo el mismo error.
Pero vamos al grano, porque este artículo no es sólo para ventilar broncas, sino para mostrar cómo el marketing digital para cursos de fotografía puede ser un golazo.
Por qué tu Instagram parece un museo vacío
El primer error que veo en Medellín es que todos tratan su Instagram como si fuera una galería de arte.
Publican fotos perfectas.
Ediciones increíbles.
Pero no dicen nada.
Te explico: Una foto puede ser hermosa, pero si no genera historia, no lleva a nadie a querer aprender contigo.
– Y qué hago? – me preguntaste Pepito el otro día.
– Cuenta tu proceso – le dije.
Que tus seguidores vean cómo antes no sabías ni enfocar la cámara y ahora eres un crack.
O cómo descubriste una forma innovadora de capturar la luz en el Parque Arví.
Pero claro, eso parece demasiado trabajo, ¿no?
La trampa fatal de las redes sociales
El error número dos es pensar que las redes sociales son suficientes.
– No necesito página web, tengo Instagram.
Una frase que he escuchado tanto como ‘hay dos Medellines’.
Y déjame decirte algo: Si no tienes página web, estás regalando dinero.
Porque por mucho que te esfuerces en las redes, nunca tendrás control completo sobre ellas.
Imagínate que hoy Instagram decide cambiar su algoritmo y tus publicaciones ya no aparecen en el feed.
¿Qué haces?
Tu página web es tu territorio. Es donde puedes guiar a tus potenciales alumnos paso a paso hasta inscribirse en tu curso.
Pero claro, eso es mucho trabajo también…
Estrategias que nadie te cuenta
Entonces, ¿qué puedes hacer para que tu marketing digital funcione?
Primero, deja de tratar tu Instagram como una tienda de muebles.
Empieza a contar historias.
Cada foto que publiques debe llevar a tu audiencia a sentir algo.
– Pero eso es muy difícil – seguro pensaste.
Por eso te voy a dar un ejemplo práctico.
Digamos que hiciste un curso en el centro de Medellín.
En vez de tan sólo mostrar las fotos, cuenta cómo fue la experiencia.
– Hoy salí a fotografiar el centro con mis alumnos. El sol estaba perfecto, pero tuvimos que esquivar a alguien con hambre. La mejor parte fue cuando uno de mis estudiantes me dijo que había aprendido más conmigo en un día que en dos meses de YouTube.
Ya ves cómo esto genera empatía?
Segundo, invierte en una página web que realmente funcione.
Que sean 4 o 5 sencillas que hablen de ti, de tu curso, muestren testimonios de alumnos, y ahora sí, un botón para que te contacten.
No necesitas nada sofisticado.
También, crea contenido en video.
No te asustes, no necesitas un estudio profesional ni un equipo caro.
Con grabar consejos rápidos de fotografía en tu teléfono es suficiente.
Lo importante es dar valor.
Tercero, haz alianzas con otras personas que tengan un público relacionado.
No necesitas buscarte un fotógrafo de tu competencia.
Mejor empieza con alguien que tenga influencia en el tema.
Como por ejemplo influencer locales que estén interesados en aprender fotografía.
Cuando hagas todo esto, verás como tu curso se llena.
El caso de Pepito: De fotos bonitas a historias que venden
Pepito me dijo el otro día: – Ya tengo un montón de seguidores pero no generates ingresos…
Yo le pregunté: – ¿De verdad estás contando historias que conectan?
Y claro, Pepito se quedó mirándome como si le hubiera hablado en ruso.
Le expliqué que si su Instagram era sólo fotos bonitas pero no mostraba su personalidad ni su proceso, nadie iba a pagar por su curso.
Así que Pepito empezó a cambiar.
Empezó a narrar cómo hizo cada toma.
Ya no publicaba sólo la foto editada, también compartía la foto original.
Y lo más importante, empezó a contar historias de cómo el aprendizaje lo transformó, y cómo eso podía transformar la vida de sus alumnos.
¿Resultado?
En un mes ya tenía más consultas de las que podía manejar.
Así es como debes hacerlo tú.
Claro, es mucho trabajo… pero también más dinero
Si llegaste hasta aquí seguro estarás pensando: ‘Esto suena bien, pero es demasiado trabajo’.
Pues claro que lo es, pero también te va a dar una gran rentabilidad.
El marketing digital para cursos de fotografía en Medellín tiene un potencial inmenso, pero debes hacerlo bien.
Deja de tratar tus redes sociales como una galería de arte.
Empieza a contar historias que conecten.
Invierte en una página web que realmente funcione.
Crea contenido de valor.
Y haz alianzas estratégicas.
Si haces todo esto, no sólo tendrás alumnos, sino también una comunidad que te siga y te recomiende.
Y recuerda: El marketing digital no es vender, es generar conexiones.
Si conectas, vendes.
Si no conectas, sólo tienes fotos bonitas que nadie compra.
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