Esto pasó hace dos semanas. Estaba en un café en El Poblado, tomándome un tinto con pan de bono (combinación ganadora) cuando escuché una conversación en la mesa de al lado. Eran dos tipos, uno con camisa de cuadros y otro con lentes Ray-Ban que gritaban más ‘tengo un BMW’ que ‘tengo experiencia en marketing’. Estaban hablando de cursos de trading.
‘Es que no entiendo por qué no vendemos’, decía el de la camisa. ‘Hemos puesto anuncios en Facebook, Instagram, hasta en LinkedIn, y nada. Ni un ping. Ni un mísero like.’
El de los lentes, con cara de ‘yo sé todo’, respondió: ‘Es que la gente no tiene educación financiera. No saben lo que les conviene. Si supieran lo que es el trading, vendrían corriendo.’
Ahí me dieron ganas de levantarme, irme a su mesa y decirles: ‘El problema no es la gente, bobos. El problema son ustedes.’ Pero me quedé callado, porque nadie quiere que le tiren el tinto encima. Aunque, honestamente, quizás les hubiera hecho un favor.
Porque lo que vi ahí es el reflejo exacto de lo que está pasando en Medellín con el marketing digital para cursos de trading. Gente que intenta vender, pero que no tiene ni idea de cómo hacerlo bien. Y si tú estás aquí leyendo esto, quizás también estés metiendo la pata.
Pero tranquilo, que hoy te voy a enseñar cómo hacerlo bien. Sin perder el tiempo, sin teorías aburridas y, sobre todo, sin caer en los errores que comete todo el mundo.
Por qué tu web parece un cementerio (y cómo arreglarlo)
El primer error que veo siempre: las webs que parecen diseñadas por alguien que odia la vida. Entras a la página de un curso de trading y es como llegar a un funeral. Todo gris, textos largos, fotos genéricas de gráficos que nadie entiende y un botón de ‘Regístrate’ que parece escondido a propósito.
‘Pero es que queremos parecer profesionales’, me dijo un cliente el otro día. Le contesté: ‘Sí, y por eso nadie se registra. La gente no quiere profesionalismo, quiere resultados. Y si tu web no inspira confianza ni emociona, adivina qué: no te van a comprar.’
Ejemplo práctico: Pepito, un cliente mío, tenía una web que daba pena. Cambié el diseño por algo más moderno, agregué testimonios de estudiantes que habían ganado plata con el curso, y puse un video de él explicando el curso en 60 segundos. Resultado: en una semana, las inscripciones subieron un 300%. ¿Magia? No, sentido común.
Facebook no es tu tía: deja de pensar que todos están pendientes de ti
El segundo error: pensar que porque pones un anuncio en Facebook, la gente te va a hacer caso. Mentira. En Medellín, la gente está saturada de anuncios. Si tu estrategia es ‘pongo anuncio y espero a que lleguen’ déjame decirte que vas a esperar sentado.
El otro día un cliente me dijo: ‘Es que puse un anuncio y no tuve resultados.’ Le pregunté: ¿Qué pusiste en el anuncio? Me respondió: ‘Que teníamos el mejor curso de trading de Medellín.’
Ahí fue cuando casi me da un derrame cerebral. ‘¿Y qué? ¿Qué tiene eso de relevante para tu cliente? ¿Por qué debería importarle que tú digas que tienes el mejor curso? Demuéstralo.’
La clave aquí es hacer anuncios que educan, no que venden. Pon un video donde expliques un concepto sencillo de trading, ofrece un webinar gratuito, o regala una guía básica. Pero, por lo que más quieras, deja de decir que tienes el mejor curso sin pruebas.
No eres Jordan Belfort: deja de vender humo
El tercer error: pensar que puedes vender humo. En Medellín, la gente no es tonta. Si prometes que van a ganar millones en dos días con tu curso, la única persona que va a ganar millones eres tú… hasta que te denuncien.
‘Pero es que así es el marketing’, me dijo un conocido. Le dije: ‘No, así es el engaño. Y eso no es marketing, es estafa.’
Aquí el truco es ser transparente. No prometas lo que no puedes cumplir. Mejor enfócate en los beneficios reales del curso. ¿Vas a enseñarles a gestionar su riesgo? Dilo. ¿Van a aprender estrategias comprobadas? Explícalo. Pero no les vendas el sueño de ser millonarios de la noche a la mañana, porque solo vas a quedar como un charlatán.
El poder de las historias: por qué nadie recuerda tus datos, pero sí tus anécdotas
El cuarto error: aburrir a la gente con datos y estadísticas. ¿Sabes qué pasa cuando pones una gráfica en tu anuncio? Que el 90% de la gente la ignora. Pero si cuentas una historia, ahí la magia sucede.
Un ejemplo: hace unos meses, trabajé con un cliente que tenía un curso de trading. Le ayudé a crear una campaña basada en historias. En lugar de decir ‘Aprenda trading con nosotros’, creamos contenido sobre cómo él empezó en el mundo del trading sin un peso, cómo perdió plata al principio, pero luego cómo aprendió a ganar.
Resultado: la gente se conectaba emocionalmente con su historia. No veían un curso, veían una oportunidad de cambio. Y eso, querido lector, es lo que hace que la gente compre.
Conclusión: deja de hacer lo que hacen todos y empieza a destacar
En resumen, si quieres vender cursos de trading en Medellín, deja de seguir el camino convencional. No hagas lo mismo que hace la competencia. No te limites a poner anuncios aburridos, webs grises y promesas vacías.
En su lugar, enfócate en educar, emocionar y conectar con tu audiencia. Usa historias, sé transparente y ofrece valor real. Porque al final del día, la gente no compra cursos, compra soluciones a sus problemas.
Y si después de leer esto todavía no sabes cómo empezar, pues… toma otro tinto y piénsalo bien. Pero eso sí, no vuelvas a caer en los errores que te dije. Ahí está el secreto.
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