La noche que Juan perdió $5 millones en un anuncio de Facebook
Juan estaba emocionado. Había alquilado una cocina pequeña en el centro de Medellín y estaba listo para lanzar su curso de cocina italiana. Su abuela le había enseñado los secretos de las pastas, las salsas y los risottos, y estaba seguro de que la gente haría fila para inscribirse.
Pero no fue así.
Juan puso $5 millones en anuncios de Facebook, creyendo que eso sería suficiente. Eligió una foto de un espagueti y escribió: ‘Aprende a cocinar como un italiano’. Esperó. Y esperó. Y esperó. Al final, solo recibió 3 inscripciones. ‘¿Qué hice mal?’, me preguntó desesperado cuando nos encontramos en un café en El Poblado.
Le miré fijamente y le dije: ‘Juan, tu problema no es que no sepas cocinar. Tu problema es que no sabes vender.’
Por qué el marketing digital en Medellín es un desastre
No puedo creer que todavía haya gente que piensa que poner un anuncio en Facebook es suficiente. ¡Eso es como tirar dinero por la ventana! La gente en Medellín está haciendo campañas peores que una sopa de fideo quemada.
Primero, están obsesionados con los descuentos. ‘¡50% de descuento en nuestro curso de cocina!’ ¿En serio? ¿Quieres que la gente vea tu curso como un producto de segunda categoría? Si empezaste mal, no sorprende que la gente no se interese.
Segundo, se enfocan en las fotos de la comida y no en la experiencia. Una foto de un plato de lentejas, por mejor que sea, no va a emocionar a nadie. La gente no quiere ver lentejas; quiere saber qué va a sentir cuando aprenda a cocinar.
Y tercero, no tienen una estrategia clara. Publican un anuncio aquí, otro allá, y esperan que la magia suceda. Spoiler: no sucede.
El caso de Pepito: cómo hacer las cosas bien
Hablemos de Pepito, otro amigo que decidió enseñar cómo hacer arepas rellenas. Pero a diferencia de Juan, Pepito lo hizo bien. Primero, no comenzó con anuncios. No, él empezó con una historia.
‘¿Sabes cuál es la mejor arepa rellena de Medellín?’, preguntó en su Instagram. La gente empezó a comentar y a discutir. Algunos decían que en Envigado, otros que en Laureles. Pepito dejó que la conversación creciera y, cuando vio el momento adecuado, dijo: ‘¿Qué tal si les enseño cómo hacerla ustedes mismos?’
¡Bam! Primera lección: la gente no compra cursos; compra experiencias.
Pepito también creó un grupo de WhatsApp para los interesados. No fue un grupo donde ignoraba a la gente. No, él enviaba fotos de los ingredientes que iba a usar, hacía encuestas sobre qué querían aprender, y hasta mandaba audios explicando por qué el queso debía ser fresco. La gente se sintió parte de algo.
En menos de una semana, Pepito tenía su curso completamente lleno. Y no gastó ni un peso en anuncios.
Por qué tu web parece un cementerio
Ahora hablemos de tu web. Porque sí, Juan, también vi la tuya y pareces un cementerio. Negro, aburrido y con texto que nadie quiere leer.
Si tu web tiene más de 3 párrafos explicando tu curso, estás muerto. La gente no lee eso. Quieren saber qué van a ganar ellos. ¿Van a impresionar a sus amigos? ¿Van a ahorrar dinero cocinando en casa? ¿Van a tener una habilidad que les permita ganar dinero extra?
Y, por favor, no pongas fotos genéricas de ingredientes. Muéstrame la cocina donde vas a enseñar. Muéstrame a la gente aprendiendo y riendo. Muéstrame el antes y el después de alguien que no sabía freír un huevo y ahora es el chef de la familia.
El secreto que nadie te cuenta
Aquí va el secreto: la gente no compra cursos de cocina por la comida. Compra por las historias que se crean alrededor de la comida.
¿Qué clase de historias? Las que hablan de comunidad, de tradición, de conexión. Nadie quiere un curso que les enseñe a hacer un plato; quieren un curso que les haga sentir algo.
Así que, si tu marketing digital no está contando una historia, estás perdiendo el tiempo. No digas ‘Aprende a hacer sushi’. Di ‘Conviértete en el chef estrella de tu próxima reunión’.
La última advertencia
Si después de leer esto sigues pensando que un anuncio de Facebook va a resolver tus problemas, déjame decirte algo: estás cocinando tu propia derrota. El marketing digital no es cuestión de tirar dinero; es cuestión de conexión.
Así que, si realmente quieres llenar tu curso de cocina en Medellín, empieza por contar una historia que emocione. Porque, al final, la gente no recuerda lo que les enseñas; recuerdan cómo les hiciste sentir.
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