Todo empieza en un café de El Poblado. Imagina la escena: dos chicas hablando de maquillaje, una de ellas, Juliana, está emocionada porque acaba de lanzar su curso de maquillaje profesional. La otra, Sofía, le pregunta cómo está promocionándolo. Juliana responde con orgullo: ‘Tengo un Instagram súper bonito, subo fotos de mis trabajos y hasta hice una página web’. Sofía, que trabaja en marketing, le pregunta si está usando anuncios pagados o si ha pensado en segmentar su público. Juliana se queda callada. ‘¿Segmentar? ¿Anuncios pagados? Yo subo las fotos y ya’, responde mientras sorbe su café.
Aquí es donde la historia se pone triste. Juliana lleva tres meses intentando llenar su curso, pero solo tiene dos inscritas, y una es su prima. ‘Ni siquiera sé por qué’, dice frustrada. Sofía agarra su teléfono, revisa el Instagram de Juliana y le muestra lo que está mal: fotos saturadas, textos aburridos, cero engagement y una página web que parece un cementerio. ‘Juliana, tu marketing digital es más aburrido que una clase de contabilidad’, le dice Sofía sin piedad. Y aquí empieza el problema de muchos emprendedores de maquillaje en Medellín…
Por qué tu Instagram parece un álbum de fotos de la abuela
El primer error que cometen casi todos los maquilladores profesionales en Medellín es tratar su Instagram como un álbum de fotos personal. Suben fotos de sus trabajos sin pensar en quién las va a ver, cómo las va a ver y, sobre todo, qué les va a hacer sentir. ‘Pero si mis fotos están bonitas’, me dijo un cliente el otro día. Sí, están bonitas, pero ¿y qué? ¿Qué te diferencia de los otros 500 maquilladores que suben fotos bonitas en Medellín?
El Instagram de tu curso de maquillaje debe ser una máquina de generar interés. Cada foto debe tener un propósito: contar una historia, mostrar un antes y después, o generar curiosidad. ‘Pero no sé cómo hacer eso’, me dijiste. Pues aprende. Si no estás dispuesto a aprender cómo funciona el marketing digital, mejor dedícate a otra cosa. No es por ser cruel, pero el mundo digital no perdona a los flojos.
Tu página web: un cementerio digital
Ahora vamos con la página web. El otro día revisé la web de un curso de maquillaje en Medellín y casi me duermo. Fotitos pequeñas, textos larguísimos y un botón de ‘inscríbete aquí’ que parecía escondido a propósito. ¿Quién diablos diseñó eso? La página web de tu curso debe ser impecable. Debe cargar rápido, ser fácil de navegar y, sobre todo, tener un llamado a acción claro. ‘Inscríbete ahora’, ‘Reserva tu cupo’, ‘Únete al cambio’. Algo que le diga al visitante qué hacer.
Y no me vengas con esa excusa de ‘es que diseñar una web es caro’. Hoy en día hay herramientas como Wix o WordPress que te permiten hacer páginas web profesionales sin gastar una fortuna. Y si todavía no sabes cómo usarlas, contrata a alguien. La inversión valdrá la pena.
Anuncios pagados: el arma secreta que estás ignorando
Aquí es donde me enojo de verdad. Muchos maquilladores en Medellín piensan que con tener un Instagram bonito y una página web ya están listos para conquistar el mundo. Error. Si no estás usando anuncios pagados en Facebook o Instagram, estás perdiendo clientes. ¿Por qué? Porque el algoritmo ya no favorece el contenido orgánico. Aparecer en el feed de alguien sin pagar es casi imposible.
‘Pero es que es muy complicado’, me dijo un cliente. Sí, es complicado, pero también es necesario. Si no sabes cómo hacer anuncios pagados, contrata a alguien que sí sepa. No intentes hacerlo tú mismo si no tienes idea de lo que estás haciendo. ¿Sabes qué pasa cuando alguien que no sabe de marketing intenta hacer anuncios pagados? Gasta dinero en vano y no obtiene resultados. Punto.
El storytelling: la magia que te falta
Hablemos de lo que realmente mueve a la gente: las historias. ¿Por qué alguien debería apuntarse a tu curso de maquillaje? Porque tú tienes una historia que contar. ¿Cómo empezaste en el mundo del maquillaje? ¿Qué obstáculos superaste? ¿Cómo puedes cambiar la vida de tus estudiantes? Eso es lo que la gente quiere escuchar, no un texto plano que diga ‘aprende a maquillar como un profesional’.
‘Pero no sé cómo contar historias’, me dijiste. Entonces aprende. El storytelling es una de las habilidades más poderosas en el marketing digital. Si no la dominas, estás perdiendo clientes. Punto final.
Vender es servir, no molestar
Y aquí llegamos al último punto, pero no menos importante: la venta. Muchos maquilladores en Medellín piensan que vender es molestar a la gente con mensajes de ‘apúntate a mi curso’. Error. Vender es servir. Es entender las necesidades de tu cliente y ofrecerle una solución. ‘Pero es que no quiero ser insistente’, me dijiste. No se trata de ser insistente, se trata de ser útil.
Si alguien te pregunta por tu curso, no le des una respuesta genérica. Escucha sus necesidades y explícale cómo tu curso puede ayudarle. ¿Quiere empezar una carrera en el maquillaje? ¿Quiere mejorar sus habilidades? ¿Quiere ganar más dinero? Adapta tu mensaje a lo que esa persona necesita. Así es como se vende.
En resumen, el marketing digital para cursos de maquillaje en Medellín no es tan difícil como parece, pero requiere esfuerzo, aprendizaje y, sobre todo, pasión. Si no estás dispuesto a ponerle empeño, mejor dedícate a otra cosa. Pero si estás listo para hacerlo bien, el éxito está más cerca de lo que piensas.
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