La historia del restaurante que casi quiebra porque nadie sabía que existía
Había una vez, en el barrio El Poblado de Medellín, un restaurante llamado ‘La Cazuela del Abuelo’. El lugar tenía todo: comida deliciosa, ambiente acogedor y hasta una terraza con vista a las montañas. Pero había un problema: nadie sabía que existía. Un día, el dueño, Don Pedro, me llamó desesperado. ‘Llevo seis meses abierto y solo vengo mis vecinos y un par de turistas perdidos’, me dijo. ‘¿Qué estoy haciendo mal?’. Fui al restaurante y lo primero que vi fue un cartel que decía ‘Abierto’ escrito en cursiva y con una tipografía que parecía sacada de un manuscrito medieval. Ni siquiera se leía bien desde la calle. Dentro, el lugar estaba vacío. Don Pedro me contó que había gastado una fortuna en un anuncio en el periódico local y en unos volantes que repartió por el vecindario. ‘Pero no funcionó’, suspiró.
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El error más común: Creer que el marketing digital es poner anuncios en Facebook
Aquí es donde me voy a poner un poco intenso. ¡Basta! ¿Cuántas veces tengo que escuchar: ‘Ya tengo el Facebook y el Instagram, así que ya estoy haciendo marketing digital’? NO. No es así. El marketing digital es mucho más que poner fotos bonitas y esperar a que la gente te encuentre. Es una estrategia. Un plan. Un sistema. Pero en Medellín, parece que todos creen que es solo cuestión de tener una página web y un par de redes sociales. Y luego se preguntan por qué no están vendiendo.
El caso de Pepito y su tienda de zapatos
El otro día, un cliente llamado Pepito me dijo: ‘Yo tengo mi web y todo, pero no vendo nada’. Le pregunté: ‘¿Qué has hecho para promocionarla?’. Me respondió: ‘Puse el enlace en mi Instagram’. Ay, Pepito, Pepito… Entonces le expliqué: ‘No basta con eso, amigo. Tienes que usar SEO, publicidad pagada, email marketing, contenido de valor… ¿Sabes qué es el remarketing?’. Pepito me miró como si le hubiera hablado en mandarín. Y es que muchos creen que el marketing digital es solo publicar algo y cruzar los dedos.
Por qué tu web parece un cementerio
Volvamos al caso de Don Pedro. Cuando entré en su página web, lo primero que vi fue un fondo negro con una foto del restaurante que se cargó en 1998 (bueno, no, pero parecía). El menú estaba en un PDF que había que descargar. Y el botón de ‘Reservar’ estaba escondido como si fuera un tesoro pirata. ‘¿Por qué hiciste esto?’, le pregunté. ‘Me lo hizo un primo que sabe de computadoras’, me respondió. Aquí está el problema: mucha gente en Medellín cree que solo por tener una web ya están en el juego. Pero una mala web es peor que no tener web. Es como tener un cartel que dice: ‘Aquí no hay nada interesante’.
El secreto de los negocios que sí funcionan en Medellín
Pero no todo es malo. Hay negocios en Medellín que están rompiéndola con estrategias inteligentes de marketing digital. ¿Qué tienen en común? Primero, entienden a su público. Saben qué les gusta, qué les duele y qué necesitan. Segundo, invierten en contenido de valor. No son solo fotos bonitas, sino textos que educan, entretienen y venden. Tercero, miden lo que hacen. Saben cuántas personas llegaron a su web, cuántas se convirtieron en clientes y cuánto les costó cada venta. Eso es marketing digital de verdad.
Conclusiones: Deja de hacer las cosas al azar
Si estás en Medellín y tu negocio no está funcionando como esperas, es hora de dejar de hacer las cosas al azar. Deja de poner anuncios sin ton ni son, dejas de confiar en primos que ‘saben de computadoras’ y deja de pensar que el marketing digital es solo tener redes sociales. Es hora de crear una estrategia, de entender a tu público y de invertir en lo que realmente importa. Porque si no, tu negocio será como La Cazuela del Abuelo antes de que yo los ayudara: un secreto bien guardado que nadie conoce.