La historia del cliente que quemó su negocio (literalmente)
Todo empezó en un bar de Laureles. Estaba tomándome un aguardiente con un amigo que acababa de abrir una ferretería especializada en materiales eléctricos. El tipo estaba feliz. Había invertido sus ahorros, alquilado un local estratégico y contratado a un vendedor con experiencia. Pero algo olía mal, y no era el aguardiente.
—Oye, ¿y cómo te va con las ventas online? —le pregunté, inocente como un niño con un cuchillo.
—¡Ah, eso está fácil! —respondió, confiado como un gallo en un corral vacío—. Tengo una página en Facebook y ya subí fotos de los productos. Lo que pasa es que la gente no entiende lo bueno que es lo que vendo.
Me quedé mirándolo como si me hubiera dicho que el cielo era verde. ¿En serio? ¿Ese era TODO su plan de marketing digital? Decidí indagar un poco más.
—¿Y la página web? —pregunté.
—Ah, eso es caro y no sirve para nada —respondió, mordiendo un pedazo de morcilla—. Total, ¿quién va a comprar cables por internet?
Dos semanas después, me llamó desesperado. Había quemado la mitad de su inventario porque alguien compró el cable equivocado y lo usó mal. Resulta que no había instrucciones claras en su página de Facebook. Su respuesta fue: ‘Pero si la foto estaba ahí’. Claro, porque todos sabemos interpretar fotos de cables como si fueran jeroglíficos egipcios.
Ahí supe que tenía que escribir esto.
Por qué tu web parece un cementerio
Si tienes un negocio de materiales eléctricos en Medellín y tu página web parece un cementerio abandonado, déjame decirte algo: estás perdiendo plata. Y no es que te lo diga yo, es que te lo dice la gente que cierra la pestaña a los 3 segundos.
—Pero mi web tiene todo lo que vendo —me dijo un cliente el otro día.
—Sí, pero ¿está organizado? ¿Es fácil de navegar? ¿Tiene fotos profesionales o esas que tomaste con el celular mientras le gritabas a tu hijo que se callara? —le contesté, porque alguien tenía que decírselo.
El tipo se quedó callado. Y no me sorprendió. La mayoría de los negocios de materiales eléctricos en Medellín tienen webs que parecen diseñadas en 1995. Fotos pixeladas, textos confusos, botones que no funcionan. Es como si quisieran espantar a sus clientes.
—Pero yo no entiendo de eso —me dijo otro.
—¿Entiendes de materiales eléctricos? —le pregunté.
—Sí, claro.
—Pues contrata a alguien que entienda de webs, porque si no, vas a seguir vendiendo menos que el man que vende chicles en el semáforo.
El caso de Pepito: cómo hacerlo bien (o no)
Conocí a Pepito hace unos meses. Es dueño de una pequeña ferretería en Belén y decidió invertir en marketing digital. Lo primero que hizo fue contratar a un ‘experto’ que le prometió mil clientes al mes. El resultado: una campaña de Facebook Ads que gastó $2 millones en mostrarle anuncios a gente que no tenía ni idea de qué hacer con un interruptor.
—Pero es que me dijo que iba a llegar a todo Medellín —me contó Pepito, frustrado.
—Sí, pero ¿a quién le importa llegar a alguien que no necesita lo que vendes? —le dije, mientras me tomaba un café (sin azúcar, porque ya tenía suficiente dulzura en mi vida).
Al final, le ayudé a reenfocar su estrategia. En lugar de bombardear a todo el mundo, empezó a segmentar bien a su audiencia: electricistas, contratistas, dueños de obra. Y adivina qué: las ventas empezaron a subir.
—O sea, que no es solo poner la plata y ya —me dijo Pepito, como si acabara de descubrir el agua tibia.
—No, Pepito. No es solo poner la plata y ya.
Por qué tus redes sociales son un fantasma
Si tu estrategia en redes sociales se limita a subir fotos de tus productos y rezar para que alguien las vea, tienes un problema. Y no, poner ‘Disponible, pregunte sin compromiso’ en cada publicación no cuenta como estrategia.
—Es que no sé qué más publicar —me dijo una cliente.
—¿Has pensado en mostrar cómo se usan tus productos? ¿O compartir tips de seguridad eléctrica? ¿O contar historias de tus clientes? —le sugerí, porque alguien tenía que sacarla de ese hoyo.
La realidad es que la gente no quiere ver catálogos aburridos. Quiere contenido que les resuelva problemas, les enseñe algo o, al menos, les saque una sonrisa. Si no lo haces, estás perdiendo una oportunidad de oro para conectar con tu audiencia.
El error más grave: no medir nada
El otro día conocí a un tipo que lleva años gastando dinero en marketing digital sin saber si le funciona o no. Literalmente dijo: ‘Es que no entiendo eso de las métricas’.
—Imagínate que vendieras materiales eléctricos sin saber cuánto te cuestan. ¿Serías buen negocio? —le pregunté, tratando de no gritar.
—No, claro que no.
—Pues eso mismo pasa con el marketing. Si no mides, estás tirando la plata.
Si no sabes cuántas personas visitan tu web, cuántas te contactan o cuántas terminan comprando, ¿cómo vas a mejorar? Es como intentar arreglar un cortocircuito con los ojos cerrados.
La solución: hazlo bien o no lo hagas
Si vas a invertir en marketing digital para tu negocio de materiales eléctricos en Medellín, hazlo bien. No te conformes con una web hecha a medias, una campaña mal segmentada o redes sociales que parecen abandonadas. Contrata a alguien que sepa lo que hace, mide tus resultados y sobre todo, piensa en tu cliente.
Porque si no lo haces, vas a seguir viendo cómo tu competencia se lleva tus clientes mientras tú te quedas preguntándote por qué no funciona.
Y no, la respuesta no está en el aguardiente.
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