El día que una veterinaria casi quiebra por no usar Instagram
Hace unos meses, estaba en un café de El Poblado, Medellín, tomándome un tinto bien cargado mientras charlaba con mi amigo Juan, dueño de una veterinaria pequeña pero con mucho corazón. Juan estaba desesperado. Me contó que, desde que abrió su negocio hace dos años, apenas lograba mantenerlo a flote. ‘Es que la gente no viene’, decía mientras jugueteaba con su taza de café. ‘No entiendo por qué. Tengo buenos servicios, buenos precios, pero nada’.
Le pregunté si había probado algo de marketing digital. Me miró con cara de perro perdido. ‘¿Marketing digital? Yo puse un anuncio en Facebook hace un año y nada. Ahí dejé eso’. Me dieron ganas de agarrarlo por los hombros y gritarle: ‘¡Juan, esto es el siglo XXI, no puedes seguir viviendo en los 90!’. Pero me contuve.
Le expliqué que su problema no era la falta de clientes, sino la falta de visibilidad. Le dije: ‘Juan, imagina que tu veterinaria es un diamante en el fondo de una mina. Puedes tener el mejor servicio del mundo, pero si nadie sabe que existe, ¿de qué sirve?’. Ahí fue cuando decidí ayudarlo.
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En menos de tres meses, su veterinaria pasó de tener dos clientes semanales a tener una lista de espera. ¿Cómo lo logramos? Con estrategias básicas de marketing digital que cualquier veterinaria en Medellín podría implementar. Pero primero, vamos a hablar de los errores que no debes cometer.
Por qué tu web parece un cementerio
El otro día, estaba buscando una veterinaria para llevar a mi perro, Firulais, y decidí revisar las páginas web de algunas clínicas en Medellín. ¡Madre mía! Parecía que estaba recorriendo un museo de la prehistoria. Fotos pixeladas, textos escritos en Comic Sans y una estructura que solo entendía el programador que la hizo hace diez años. Pero lo peor: ninguna tenía un botón de WhatsApp o una forma fácil de pedir cita.
¿Señores veterinarios, en qué universo piensan que alguien va a enviar un correo electrónico para pedir una cita? Estamos en la era del ‘click y listo’. Si tu página web no tiene un botón de WhatsApp que permita a tus clientes contactarte en dos segundos, estás perdiendo el 90% de tus oportunidades. Y no, no es una exageración.
El drama de las redes sociales abandonadas
Esta es otra que me saca de quicio. ¿Cómo puedes tener una cuenta de Instagram con la última publicación del 2019? Es como tener un cartel en la puerta de tu negocio que diga: ‘Cerrado, no vuelvo más’. Las redes sociales son tu vitrina digital. Si no las actualizas, tus clientes pensarán que cerraste o que tu servicio es tan malo que nadie te recomienda.
Recuerdo el caso de ‘Pepito’, un veterinario en Laureles que me llamó desesperado porque su negocio iba en picada. Le dije: ‘Pepito, ¿cuántas veces publicas en Instagram?’. Me contestó: ‘Bueno, cuando tengo tiempo’. Le expliqué que el tiempo es relativo, pero que mientras él no publicaba, sus competidores sí lo hacían, y se llevaban todos los clientes. Le enseñé a crear contenido sencillo pero efectivo: fotos de mascotas atendidas, consejos de cuidado, promociones, etc. El resultado: en un mes, su Instagram pasó de tener 200 seguidores a más de 1.000, y su agenda estaba llena.
El fiasco del ‘no invierto en anuncios’
Aquí viene una de las frases que más odio: ‘Es que los anuncios son caros’. ¡Por favor! Si no inviertes en anuncios, estás regalando clientes a tus competidores. En Medellín, hay cientos de veterinarias compitiendo por los mismos clientes. Si no te haces visible, te quedas fuera del juego.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Es que yo puse un anuncio en Facebook y no funcionó’. Le pregunté cuánto había invertido. ’10 mil pesos’. Casi me caigo de la silla. Con 10 mil pesos no alcanzas ni para un café en El Poblado, mucho menos para una campaña publicitaria. Le expliqué que los anuncios funcionan si se hacen bien: con un público bien segmentado, un mensaje claro y un presupuesto decente.
La importancia de las reseñas (aunque te den miedo)
Aquí hay un miedo irracional que veo en muchos veterinarios: las reseñas. ‘Es que si alguien me deja una mala reseña, mi negocio se va al traste’. Pues déjame decirte algo: las reseñas malas son inevitables, pero las buenas pueden salvarte. En Medellín, la gente confía más en lo que dice otro cliente que en lo que tú dices de ti mismo. Si no tienes reseñas, es como si no existieras.
El caso de Laura, una veterinaria en Envigado, es perfecto para ilustrar esto. Laura tenía miedo de pedirles a sus clientes que dejaran reseñas en Google. Le expliqué que era mejor tener algunas reseñas malas (y aprender de ellas) que ninguna. Empezó a pedirles a los clientes satisfechos que dejaran su opinión. En dos meses, su veterinaria pasó de tener 3 reseñas a más de 50, y su posición en Google Maps mejoró muchísimo.
Conclusión: No seas como Juan
Si hay algo que aprendí de toda esta experiencia es que el marketing digital para veterinarias en Medellín no es un lujo, es una necesidad. No puedes seguir esperando que los clientes caigan del cielo. Tienes que salir a buscarlos, conquistarlos y fidelizarlos. Si no lo haces, te quedarás rezagado, y tu competencia te pasará por encima.
Así que, si estás leyendo esto y tu veterinaria está pasando por una crisis, no te rindas. Implementa estas estrategias, invierte en tu negocio y verás cómo todo cambia. Y si no sabes por dónde empezar, busca ayuda. No tienes que hacerlo solo. El marketing digital puede ser abrumador, pero es también la clave para transformar tu veterinaria en un éxito rotundo.
Y si no me crees, pregúntale a Juan.