La catástrofe de Don Rodrigo
Don Rodrigo era un tipo peculiar. Tenía una tienda de cortinas y persianas en el centro de Medellín, cerca del Parque Berrío. Llevaba 20 años en el negocio y se creía el rey de las cortinas. Pero un día, llegó una cliente que le cambió la vida (o casi se la arruina).
La señora llegó preguntando por unas cortinas blackout. Don Rodrigo, con toda su experiencia, le empezó a contar la historia del tejido, el origen de las telas y cómo él mismo había importado los mejores materiales de Italia. La mujer le escuchó pacientemente durante 20 minutos y luego dijo: ‘Pero ¿tienes fotos?’
Don Rodrigo se quedó mirándola como si hubiera preguntado por la fórmula de la Coca-Cola. ‘¿Fotos? ¡Aquí están las cortinas mismas!’, dijo señalando orgullosamente las muestras colgadas en la pared.
La mujer se fue sin comprar nada. Y Don Rodrigo se quedó ahí, pensando en lo que había hecho mal. Resulta que la cliente era dueña de un hotel en El Poblado y quería ver cómo quedaban las cortinas en un ambiente similar. No tenía tiempo para imaginárselo. Quería ver fotos reales, en escenarios reales.
Y así, Don Rodrigo aprendió por las malas que el mundo había cambiado. Y tú, ¿estás cometiendo los mismos errores?
Por qué tu web parece un cementerio
El otro día me metí a la página web de una tienda de cortinas y persianas en Medellín. Parecía un sitio abandonado en Chernobyl. Fotos borrosas, textos escritos en Comic Sans y un ‘Llámenos’ gigante que ocupaba media pantalla.
‘¿Quién carajos diseñó esto?’, pensé. Y luego vi la dirección para visitar la tienda: un callejón en Robledo. No es que Robledo sea malo, pero si tu web parece un funeral, ¿cómo esperas que los clientes lleguen hasta allí?
Escucho a muchos dueños de negocios decir: ‘Pero es que yo soy de la vieja escuela’. Y yo les contesto: ‘Pues ve preparando tu escuela, porque pronto vas a necesitar estudiar cómo vivir del desempleo’.
El cliente de El Poblado que nunca volvió
Hace poco hablé con un cliente que tenía una tienda de persianas en El Poblado. Me dijo: ‘Es que yo tengo clientes fieles, siempre vuelven’.
‘¿Y cuántos clientes nuevos tienes este año?’, le pregunté.
‘Pues… no tantos’, respondió con cara de culpabilidad.
‘Claro, porque tus clientes fieles ya tienen todas las persianas que necesitan. Y los nuevos están buscando a tu competencia en Instagram mientras tú estás esperando que vuelvan los mismos de siempre’, le dije.
Ahí se dio cuenta de que su estrategia de ‘esperar a que lleguen’ ya no funciona. Y tú, ¿sigues esperando que los clientes caigan del cielo?
El poder de Instagram (que estás ignorando)
El otro día vi una publicación en Instagram de una tienda de cortinas en Medellín. Era una foto de unas cortinas en una sala, con una frase que decía: ‘¡Cortinas que cambian tu vida!’.
‘¿Cambian mi vida?’, pensé. ‘¿Es que si las compro me van a ayudar a pagar las deudas?’ Pero luego vi los comentarios. Había gente preguntando precios, materiales y hasta pidiendo dirección.
¿Sabes por qué funcionó? Porque la foto mostraba las cortinas en un ambiente real. No eran solo las cortinas colgando en una pared blanca. Eso es lo que la gente quiere ver. Y tú, ¿qué estás mostrando en tus redes sociales?
El caso de Pepito (y cómo salvó su negocio)
Pepito tenía una tienda de persianas en Laureles. Siempre fue el mejor en su barrio. Pero de repente, empezó a ver que las ventas bajaban. No entendía por qué.
Un día, un cliente le dijo: ‘Es que encontré una página donde muestran cómo quedan las persianas en diferentes ventanas. Hasta tienen videos’.
Pepito se puso furioso. ‘¡Eso no es importante! Lo importante es la calidad de las persianas’, dijo.
‘Sí, pero si no sé cómo se ven, ¿cómo voy a saber si me gustan?’, le contestó el cliente.
Ahí Pepito entendió que no bastaba con tener las mejores persianas. Tenía que MOSTRARLAS de la mejor manera. Así que contrató a un fotógrafo profesional y empezó a subir fotos y videos a su Instagram. Las ventas aumentaron un 30% en tres meses.
Y tú, ¿sigues pensando que la calidad lo es todo?
El error mortal que cometen todos
El error más grande que veo en los negocios de cortinas y persianas en Medellín es que no usan el marketing digital como una herramienta de ventas. Lo usan como un álbum de fotos.
Suben fotos de las cortinas, ponen un precio y piensan que con eso basta. Pero no entienden que el marketing digital es una conversación.
‘¿Y cómo hago eso?’, me preguntó un cliente el otro día.
‘Simple’, le dije. ‘Hazle preguntas a tu público. Pregúntales qué estilo de cortinas prefieren, qué colores les gustan, qué problemas tienen con las ventanas. Haz que interactúen contigo. Así sabrás qué necesitan y cómo vendérselo.’
Y tú, ¿estás conversando con tus clientes o solo estás lanzando productos?
Conclusión: Deja de ser Don Rodrigo
Si sigues haciendo lo mismo que Don Rodrigo, vas a terminar igual que él: con una tienda vacía y un montón de fotos borrosas en tu web.
El marketing digital no es una opción. Es una necesidad. Y si no lo entiendes, vas a perderte a todos esos clientes que están buscando cortinas y persianas en Medellín mientras tú sigues esperando que caigan del cielo.
Así que deja de ser Don Rodrigo. Actualiza tu web, mejora tus redes sociales y empieza a mostrar tus productos como lo que son: soluciones para mejorar la vida de tus clientes.
Y si no sabes cómo hacerlo, búscame. Pero no esperes a que sea demasiado tarde.
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