El día que un pastor alemán casi termina con un negocio
Hace unos meses, estaba sentado en un café de El Poblado, disfrutando de un tinto y viendo cómo la gente paseaba con sus perros. De repente, escuché a un tipo con unos jeans ajustados y una camiseta que decía ‘#PapáPerruno’ hablando por teléfono. Estaba casi gritando: ‘¡No sé qué hacer! Mi negocio se está yendo al carajo.’.
Resulta que este tipo, llamado Juan, era un paseador de perros. Había empezado su negocio con mucha ilusión, pero ahora estaba desesperado. ‘Los clientes no paran de cancelar’, decía. ‘Y los nuevos no llegan.’.
Curioso, me acerqué y le dije: ‘Oye, ¿qué tal si te ayudo?’. Juan me miró como si le hubiera ofrecido un hueso de oro. Nos sentamos y empezó a contarme su historia. Resulta que su estrategia de marketing consistía en publicar fotos de perros en Instagram con hashtags como #PerritosFelices y #PaseosDivertidos. Pero no sabía por qué no funcionaba. ‘Es que todo el mundo hace lo mismo’, se quejó.
Le hice una pregunta simple: ‘¿Y si tus fotos son tan aburridas que ni tus perros las mirarían?’. Juan se quedó pensativo. Y ahí empezó nuestra aventura para rescatar su negocio.
Por qué tu Instagram parece un álbum de fotos del abuelo
Esto es lo que pasa en Medellín: todos los paseadores de perros hacen lo mismo. Publican fotos de perros felices, usan hashtags genéricos y esperan que los clientes caigan como manzanas maduras. Spoiler: no caen.
Juan no era la excepción. Sus fotos eran malas. No, no eran malas, eran horribles. Parecían tomadas con un Nokia 3310, con filtros que le quitaban toda la gracia. Y los textos eran aún peores: ‘Paseamos a tu perro con amor’. ¿Eso es todo? ¿En serio?
Le expliqué: ‘Oye, Juan, si no te destacas, eres uno más del montón’. Le dije que su cuenta de Instagram era como un cementerio digital, lleno de contenido muerto que nadie quería ver.
‘Pepito me dijo que publicara más y la gente vendría’
Aquí viene la parte divertida. Juan me contó que su amigo Pepito le había dicho que para ganar clientes tenía que publicar todos los días. Así que publicaba fotos sin ton ni son. ¿El resultado? Cero interacción.
‘El problema no es cuánto publicas, sino qué publicas’, le dije. Le expliqué que no se trata de saturar, sino de crear contenido que conecte. Le puse un ejemplo: ‘Si publicas un video de un perro saltando en un charco de agua, seguro que alguien lo comparte. Pero si publicas una foto borrosa de un perro durmiendo, ni Dios le da like’.
‘Pero yo no sé hacer videos’, me dijo Juan
Aquí es donde muchos paseadores de perros se quedan trabados. ‘No sé hacer videos’, ‘No sé editar’, ‘No tengo tiempo’. Y yo les digo: ‘¿Y entonces qué haces? ¿Esperas que los clientes lleguen solos?’.
Juan aprendió rápido. Le enseñé que no hace falta ser Spielberg para hacer un buen video. Con un celular y cinco minutos se pueden lograr cosas increíbles. Le sugerí que grabara momentos espontáneos, como un perro jugando en el parque o un cachorro descubriendo un nuevo juguete.
Todos usan los mismos hashtags y eso es un problema
Aquí está el segundo gran error de los paseadores de perros en Medellín: usan los mismos hashtags que todo el mundo. #PerritosFelices, #PaseosDivertidos, #AmorALosPerros. Y se sorprenden cuando no tienen resultados.
Le dije a Juan: ‘¿Sabes qué pasa? Esos hashtags están tan saturados que tu publicación se pierde en el mar de contenido’. Le sugerí que usara hashtags más específicos, como #PaseadorDePerrosMedellín o #CuidadoCaninoElPoblado. Así podría llegar a personas que realmente buscaran sus servicios.
‘Pero es que no tengo dinero para publicidad’
Este es el clásico comentario de los emprendedores. ‘No tengo dinero para publicidad’. Y yo les digo: ‘¿Y cómo esperas competir si no inviertes en tu negocio?’.
Le expliqué a Juan que no hace falta gastar una fortuna en publicidad. Con poco presupuesto se pueden hacer campañas efectivas en Facebook e Instagram. Lo importante es segmentar bien el público. En lugar de gastar plata en llegar a todo el mundo, mejor invertir en llegar a los dueños de perros en Medellín que realmente necesitan sus servicios.
El secreto que nadie te cuenta: el poder de las recomendaciones
Aquí viene la parte más importante. Le dije a Juan: ‘Oye, los dueños de perros son como una secta. Se recomiendan todo entre ellos’. Si logras que un cliente hable bien de ti, seguro que consigues más.
Le sugerí que incentivara a sus clientes a dejar comentarios positivos en redes sociales. ‘Pídeles que te recomienden’, le dije. ‘Un buen comentario vale más que mil anuncios’.
Tres meses después: de estar hundido a ser el rey de los paseos
Tres meses después de esa conversación en el café, Juan me escribió para contarme su éxito. Había seguido mis consejos al pie de la letra. Ahora tenía una cuenta de Instagram llena de videos divertidos y fotos profesionales. Sus clientes no paraban de llegar.
‘Ya no soy solo un paseador de perros’, me dijo. ‘Soy una marca’. Y eso, amigos, es el poder del marketing digital bien hecho.
Así que, si eres paseador de perros en Medellín y crees que tu negocio está en terapia intensiva, recuerda lo que aprendimos hoy: no seas aburrido, no copies a los demás y no te conformes con poco. El éxito está a la vuelta de la esquina, solo tienes que salir a buscarlo.
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