Outsourcing en Medellín: Por qué tu marketing digital está más muerto que un tamal en diciembre

La tragedia de Don Ramón y su web de tacos

Todo empezó en un bar de El Poblado. Don Ramón, un tipo de 50 y tantos años, dueño de un local de tacos, me pidió ayuda. La conversación empezó con un gemido: ‘Mire, yo invertí en una página web. Me dijeron que iba a vender como loco, pero nada. Tengo más visitas mi perfil de Facebook del 2013 que la web’. Le pedí que me enseñara su sitio. Y ahí fue cuando vi el horror.

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La página parecía sacada de un tutorial de Geocities de 1998. Fondos negros, letras rojas que parpadeaban, y una foto de los tacos que parecía tomada con un Nokia 3310. ‘¿Y por qué no contrató a alguien que sepa?’, le pregunté. Su respuesta fue clásica: ‘Porque me salía más barato’.

Don Ramón había caído en la trampa del ‘outsourcing barato’. Contrató a un primo de un amigo que ‘sabe de esto’. El resultado: una web que espantaba clientes y un negocio estancado. Y, aunque parezca chiste, esta historia se repite todos los días en Medellín.

Por qué tu web parece un cementerio

El error número uno en Medellín es pensar que el outsourcing es sinónimo de ‘barato’. No, señores. El outsourcing es delegar en expertos, no en el primer man que aparece en Facebook diciendo que sabe de marketing digital. El otro día un cliente me dijo: ‘Es que Juanito me cobra la mitad que usted’. Y yo le contesté: ‘Claro, pero Juanito también te dejó una web que parece un cementerio: oscura, vacía y sin vida’.

El problema es que muchos empresarios creen que cualquier cosa sirve. ‘Total, es solo un sitio web’, me dicen. No, no, y mil veces no. Tu web es tu carta de presentación. Si parece hecha en Paint, ¿qué crees que piensan tus clientes de tu negocio?

El mito del ‘Mijo, ¿qué sabe de computadores?’

Esto viene de nuestra cultura. En Medellín, muchos piensan: ‘Si tengo un sobrino que estudia ingeniería de sistemas, ¿para qué voy a pagar una agencia?’. Error. El otro día un cliente me contó que le pidió a su hijo de 17 años que le manejara las redes sociales. El resultado: memes de perros todo el día y cero ventas.

El outsourcing no es improvisar. Es delegar en profesionales que saben lo que hacen. ¿Cometes un error? Yo también. Pero cuando lo hago, es con un equipo de expertos que sabe cómo solucionarlo. No con un adolescente que piensa que Facebook es solo para subir fotos de su almuerzo.

El caso de Pepito y su anuncio de Google Ads

Pepito tenía una ferretería. Un día decidió invertir en Google Ads. ‘Es fácil’, pensó. ‘Yo mismo lo hago’. Tres semanas después, me llamó desesperado: ‘Gasté $2 millones y no vendí nada’. Le pedí que me enseñara su campaña. Resultado: tenía 50 palabras clave como ‘martillo barato Medellín’ y ‘clavos descuento’, pero cero conversiones.

Le expliqué que el problema no era el presupuesto, sino la estrategia. ‘Pepito, ¿sabes qué es el Buyer Persona?’, le pregunté. ‘¿El qué?’, respondió. Ahí estuvo el problema. Pepito no sabía a quién le estaba vendiendo. Y, aunque parezca obvio, esto pasa más de lo que crees.

Por qué el outsourcing puede salvarte… o hundirte

El outsourcing en Medellín tiene un potencial enorme. Pero también tiene trampas. Primero, muchos piensan que es solo para empresas grandes. Error. Si tienes un negocio pequeño, delegar puede ser la mejor decisión. Segundo, algunos buscan ‘lo más barato’. Y eso siempre termina mal.

Es como cuando compras un par de zapatos. Si te gastas $50.000 en unos que parecen cartón, te van a durar una semana. Pero si inviertes en unos buenos, te van a durar años. Lo mismo pasa con el marketing digital. No es un gasto, es una inversión.

La moraleja: No seas como Don Ramón

Don Ramón aprendió la lección. Después de perder tiempo y dinero, decidió invertir en un equipo profesional. Hoy, su página web no solo vende tacos, sino que tiene una estrategia de redes sociales que funciona. Y lo mejor: él puede dedicarse a lo que sabe hacer bien, que es cocinar.

El outsourcing en Medellín es una herramienta poderosa. Pero, como todo, depende de cómo la uses. Si buscas calidad, profesionalismo y resultados, vale la pena. Si buscas ‘lo más barato’, mejor ahorra tu dinero.

Así que, la próxima vez que pienses en contratar a alguien para tu marketing digital, recuerda la historia de Don Ramón. Porque, al final, lo barato sale caro. Y lo profesional, vende.