La historia del restaurante que casi quiebra por culpa de un hashtag
Había una vez un restaurante en Medellín llamado “El Sabor Criollo”. Todo pintaba bien: comida deliciosa, decoración acogedora y un dueño con ganas de comerse el mundo. El problema empezó cuando decidieron que necesitaban más clientes y contrataron a un “experto” en marketing digital. Este tipo, con un portafolio que brillaba más que un billete de 50 mil pesos, les sugirió una campaña en Instagram.
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¿La idea? Publicar fotos de los platos con un hashtag súper creativo: #ComidaParaGordos. Sí, leíste bien. El “experto” pensó que sería divertido y viral. Spoiler: no lo fue.
Los comentarios empezaron a llegar: “¿Qué clase de insulto es esto?”, “Jamás voy a un lugar que se burla de sus clientes”, “Esto es como invitar a alguien a tu casa y decirle que huele mal”. En menos de una semana, el restaurante pasó de tener una clientela fiel a ser el meme de Medellín. Y el dueño, desesperado, me llamó a mí.
“¿Qué hago?”, me preguntó, casi llorando. Le dije: “Primero, despide a ese experto. Segundo, borra todo rastro de ese hashtag. Y tercero, nunca, jamás, dejes que alguien sin sentido común maneje tus redes sociales”.
Por qué tu web parece un cementerio
Ahora hablemos de otra joya del marketing digital: las webs que parecen diseñadas en el año 2005. ¿Sabes de qué estoy hablando? Esas páginas llenas de texto infinito, imágenes pixeladas y botones que no funcionan. Si tu web carga más lento que una fila en el Éxito, tienes un problema.
El otro día, un cliente me dijo: “Pero mi web tiene toda la información que necesitan”. Le contesté: “Sí, y también tiene el diseño de un folleto de propaganda política”. La gente no visita tu web para leer una tesis doctoral. Quieren encontrar lo que buscan rápido, fácil y con estilo. Si tu web no es intuitiva, estás perdiendo clientes. Punto.
Emails que nadie lee (y por qué)
Ahora, hablemos de los emails. ¿Sabes cuál es el mayor error? Enviar correos que parecen escritos por un bot enloquecido. “¡Oferta especial! ¡Descuentos increíbles! ¡Compra ahora!” ¿En serio? ¿Eso es lo mejor que puedes hacer?
Un amigo, dueño de una tienda de ropa, me mostró su última campaña de email marketing. El asunto decía: “¡No te pierdas esta oportunidad única!” Le dije: “¿Qué oportunidad? ¿De aburrirme?” Si tu email no tiene una propuesta clara, un tono humano y un llamado a la acción que no suene desesperado, terminará en la carpeta de spam. Y ahí, amigo mío, no hay vuelta atrás.
Las redes sociales no son tu diario personal
Otro error clásico: usar las redes sociales como si fueran tu diario personal. Publicar fotos de tu gato, tu desayuno o tu opinión sobre el clima no te va a traer clientes. A menos que seas un influencer, claro.
Un caso que nunca olvidaré: un cliente que decidió publicar en Instagram un video de su perro haciendo… bueno, sus necesidades. ¿El título? “Este es mi mejor empleado”. No sé qué esperaba lograr, pero definitivamente no lo consiguió. Las redes sociales son una herramienta de negocio, no un reality show.
Campañas de Instagram que espantan a los clientes
Sigamos con Instagram, porque parece que aquí es donde la gente más mete la pata. ¿Por qué? Porque piensan que basta con publicar fotos bonitas y listo. Error. Instagram es mucho más que eso: es branding, es comunidad, es estrategia.
Otro caso: un cliente que gastó una fortuna en anuncios de Instagram, pero los dirigió a todo el mundo, sin segmentar. Resultado: gente de Australia preguntando si entregaban a domicilio. ¿La solución? Aprender a usar las herramientas de segmentación. No es ciencia espacial, pero parece que para algunos lo es.
El SEO no es magia negra
Por último, hablemos del SEO. Mucha gente piensa que es algo oscuro y misterioso, como la alquimia. Pero no, el SEO es simplemente hacer que tu contenido sea fácil de encontrar en Google. ¿Cómo? Con palabras clave, títulos claros y contenido de calidad.
Un cliente me dijo: “Pero yo ya puse todas las palabras clave que encontré en Google”. Le contesté: “Sí, y tu texto suena como si lo hubiera escrito un robot con esquizofrenia”. El SEO es importante, pero no a costa de la calidad del contenido. Si Google detecta que estás haciendo trampa, te hundirá en los resultados de búsqueda.
El problema no es la tecnología, es tu falta de estrategia
En conclusión, el marketing digital no es una varita mágica. Es una herramienta poderosa, pero solo si sabes usarla. Si no tienes una estrategia clara, un mensaje coherente y un tono humano, estás tirando el dinero.
Así que, antes de contratar a otro “experto” o lanzar otra campaña desesperada, párate a pensar: ¿Qué quiero lograr? ¿A quién me dirijo? ¿Qué mensaje quiero transmitir? Y, sobre todo, ¿estoy siendo tan aburrido como la lista de precios de un supermercado?
Recuerda: el marketing digital no es solo vender, es conectar. Y si no conectas, no vendes. Así de simple.