El día que el glamping ‘Paraíso Escondido’ casi quiebra
Allá por 2022, en las montañas de Antioquia, había un glamping que parecía sacado de Pinterest. Cabañas de madera, hamacas colgando sobre el vacío, duchas al aire libre con vista a un valle verde que hacía llorar de emoción. El nombre: ‘Paraíso Escondido’. El problema: estaba más escondido que el tesoro de un pirata.
Juan, el dueño, era un tiposimpático pero con un MBA del siglo pasado. Pensó que con subir unas fotos bonitas a Facebook y poner un letrero en la carretera bastaría. Spoiler: no bastó.
El primer año, sólo tuvieron ocupación los fines de semana. Y ni siquiera al 50%. ‘Es que la gente no valora lo auténtico’, decía Juan, mientras se rascaba la cabeza frente a una planilla de Excel desastrosa. Pero el problema no era la gente. Era él.
Un día, una influencer que andaba de paso le dijo: ‘Tu glamping es hermoso, pero tu estrategia digital es un asco’. Juan, orgulloso, le contestó: ‘Yo no necesito pagarle a nadie para que me venda’. Error monumental. La influencer se fue y, meses después, ‘Paraíso Escondido’ estuvo a punto de cerrar.
¿Qué pasó? Juan cometió todos los errores posibles en marketing digital para glampings. Y hoy, voy a contarte cuáles son para que no te pase lo mismo.
Por qué tu web parece un cementerio
El otro día un cliente me dijo: ‘Mira mi web, está bien bonita, ¿no?’. Abrí el link y casi me da un infarto. Fotos borrosas, textos tipo ‘Disfrute de la naturaleza en su máxima expresión’ (¿qué cojones significa eso?), y un botón de reserva que ni siquiera funcionaba.
‘¿Y esto?’ le pregunté. ‘Es que mi sobrino hizo la web’, respondió. Ahí estaba el problema. Tu web no es un regalo de cumpleaños. Es tu vendedor más importante. Si parece hecha en Paint, tus clientes van a pensar que tu glamping también lo es.
Instagram no es tu álbum de fotos familiares
Chicos, esto es importante: Instagram no es para subir fotos de tu perro o de tu almuerzo. Es una herramienta de ventas. Pero parece que en Medellín muchos creen que con poner un filtro sepia y un hashtag #natura ya está todo hecho.
‘El otro día publiqué una foto de una cabaña y sólo me dieron 20 likes’, me dijo un cliente. Bueno, claro, ¿qué esperabas si sólo pusiste la cabaña? ¿Y la historia detrás? ¿El sentimiento? La gente no compra una cama en el bosque. Compra una experiencia. Si no sabes contar eso, mejor contrata a alguien que sí.
La tragedia de los anuncios mal hechos
Aquí es donde más me enciendo. Gente que gasta miles de pesos en Facebook Ads sin tener ni idea de cómo funciona. ‘Le puse 500 mil pesos a un anuncio y sólo vino una persona’, me dijo Pepito, dueño de un glamping cerca de Guatapé.
Le pregunté: ‘¿A quién se lo dirigiste?’. ‘A todo el mundo’, respondió. Ahí está el error. No puedes dirigir un anuncio de glamping a ‘todo el mundo’. Tienes que segmentar. ¿A quién le interesa? Parejas jóvenes, familias, aventureros. Pero no todos al mismo tiempo. Si no entiendes eso, estás quemando tu dinero.
Historias que venden (y no las de Instagram)
Una vez conocí un glamping que tenía una historia increíble. El dueño había viajado por el mundo, recogido maderas antiguas y construido cada cabaña con sus manos. ¿Sabes cómo lo descubrí? Porque él mismo me lo contó. No lo puso en un texto aburrido en su web. Lo envolvió en una narrativa que me hizo sentir parte de su sueño.
Si tienes una historia, úsala. La gente no compra productos. Compra emociones. Y si no tienes una, invéntala. No digo que mientas, pero sí que le des un toque épico a lo que haces. Porque, sinceramente, nadie quiere leer ‘Somos un glamping en Antioquia’.
El poder de los influencers (aunque no te gusten)
Sé que muchos odian a los influencers. Yo también. Pero aquí está el tema: funcionan. Una influencer con 10 mil seguidores leales puede llenarte el glamping en un mes. Pero no sirve cualquiera. Tiene que ser alguien que encaje con tu marca.
‘Es que son caros’, me dijeron una vez. Sí, lo son. Pero si inviertes 2 millones en una influencer que te trae 10 reservas, ¿no vale la pena? Piensa en eso.
Conclusión: Deja de ser invisible
El marketing digital no es un gasto. Es una inversión. Y si no lo haces bien, tu glamping será tan invisible como ‘Paraíso Escondido’ en su peor época.
Así que, si estás leyendo esto y piensas ‘Pero yo ya hago algo de marketing’, pregunta: ¿está dando resultados? Si la respuesta es no, es hora de cambiar.
Recuerda: en Antioquia hay glampings que están llenos todo el año. No es casualidad. Es estrategia. Y tú también puedes ser uno de ellos.
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