La historia del librero que casi quema su negocio
Había una vez un librero en Medellín llamado Don Alonso. Su librería, ‘El Rincón del Saber’, era un lugar mágico; estanterías de madera desgastada, ese olor a libro viejo que tanto nos gusta, y una atmósfera que te transportaba a otro mundo. Pero había un problema: el lugar estaba más vacío que un libro sin páginas. Don Alonso no entendía por qué. ‘La gente ya no lee’, se lamentaba mientras ajustaba las gafas en su nariz. ‘Es culpa de Netflix y esos malditos teléfonos’.
Un día, decidió tomar cartas en el asunto. Contrató a un ‘experto’ en marketing digital que le aseguró que con una página web y un par de posts en Facebook, su negocio despegaría. Pero oh, sorpresa. La web de Don Alonso parecía sacada de 2005: fondos amarillos, fuentes Comic Sans y un botón de ‘Comprar’ que ni siquiera funcionaba. Sus posts en Facebook eran fotografías borrosas de libros con textos como: ‘¡Gran oferta! Compra 2 libros y llévate 1 gratis. Oferta válida solo hoy’.
El resultado fue desastroso. Seguía sin clientes, y ahora además estaba gastando dinero en algo que no funcionaba. Don Alonso estaba a punto de tirar la toalla cuando se cruzó conmigo en un café del centro. ‘Estoy listo para cerrar’, me dijo, con una taza de tinto en la mano. ‘La gente ya no viene’. Yo le miré y le dije: ‘El problema no es la gente, Don Alonso. El problema eres tú’.
Por qué tu web parece un cementerio
¿Sabes cuál es el error número uno que cometen las librerías en Medellín? Piensan que una página web es como un catálogo de productos. ERROR. Tu web es tu escaparate digital, el primer contacto que tiene un cliente potencial contigo. Si tu web parece un cementerio, fría, estática y sin vida, ¿qué crees que va a pensar el cliente? ‘Uy, esta librería está muerta’.
El otro día, una librera me dijo: ‘Pero es que yo no tengo tiempo para estar actualizando la web’. ¡Claro que no! Por eso no debes hacerlo tú. Contrata a alguien que sepa lo que hace. No necesitas una web con mil funcionalidades, pero sí que esté limpia, que cargue rápido y que tenga una llamada a la acción clara. ¿Quieres un ejemplo? Imagínate una web con un fondo blanco, una imagen espectacular de tu librería en la portada, algunas recomendaciones de libros y un botón que diga: ‘Descubre tu próxima lectura’. Simple, ¿no? Pero eficaz.
Las redes sociales: Tu mejor aliado (si sabes usarlas)
Aquí viene otro error común: tratar las redes sociales como si fueran un tablón de anuncios. Postear una foto de un libro con el precio y un ‘¡Compra ya!’ no va a hacer que la gente corra a tu librería. Las redes sociales son para CONECTAR, para contar historias, para generar interés.
Recuerdo el caso de Pepito, un librero de Laureles que empezó a hacer cosas diferentes. En lugar de poner fotos aburridas de libros, comenzó a compartir historias. Un día publicó: ‘¿Sabías que este libro fue escrito en una cárcel? El autor pasó 10 años entre rejas y en ese tiempo escribió esta obra maestra’. ¿A que te dan ganas de leerlo? Pepito también empezó a hacer lives en Instagram, donde recomendaba libros según el estado de ánimo de sus seguidores. ‘Si estás triste, lee esto. Si quieres reír, esto otro’. En menos de un mes, su librería estaba llena de gente.
El poder del email marketing (que nadie está usando)
¿Sabes qué es lo que más me enfada? Que las librerías en Medellín ignoren por completo el email marketing. ‘Es que la gente no abre los correos’, me dicen. ¡FALSO! La gente no abre correos basura. Pero si les envías contenido valioso, lo van a leer.
Aquí va un ejemplo. Imagínate que tienes una base de datos de clientes que han comprado en tu librería. ¿Qué tal si les envías un correo con el título: ‘3 libros que te van a cambiar la vida este mes’? Dentro pones una breve reseña de cada libro, un enlace para comprarlos online y una invitación a visitar tu librería. ¿Crees que nadie va a abrir ese correo? Te aseguro que sí.
Conclusión: Deja de culpar a Netflix y haz algo
Si tu librería en Medellín está vacía, no es culpa de Netflix, ni de los teléfonos, ni de la falta de lectura. Es culpa tuya por no adaptarte a los tiempos. El marketing digital no es una opción, es una necesidad. Pero no cualquier marketing, uno que cuente historias, que conecte con las personas y que les haga sentir que tu librería es un lugar al que quieren volver.
Así que ya sabes. Si quieres llenar tu librería de lectores ávidos, deja de hacer lo mismo de siempre y empieza a pensar en grande. Porque, como dijo alguien alguna vez: ‘El que no arriesga, no gana’. Y en este caso, el riesgo es mínimo, pero la recompensa puede ser enorme.
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