Por qué tu servicio de catering en Medellín sigue siendo un secreto (y cómo dejar de serlo)

‘¿Y esto cuánto vale?’: La historia que me hizo escribir este artículo

El otro día estaba en una fiesta en El Poblado. Todo iba bien: música, risas, gente guapa. Pero algo llamó mi atención. La comida. Era increíble. Unas tapas que parecían salidas de un restaurante de Barcelona, unos postres que te hacían pensar en París. Me acerqué a la anfitriona, una amiga de un amigo, y le pregunté:

‘¿De dónde sacaste este catering? Esto está espectacular.’

Ella me miró con cara de ‘¿en serio no lo sabes?’ y me dijo:

‘Lo contraté por Market… no sé, algo así. Me apareció en Facebook.’

Ahí fue cuando caí en la realidad. El servicio de catering era una joya escondida. Nadie sabía cómo se llamaban. Nadie los recomendaba. Simplemente aparecieron en un anuncio de Facebook y mi amiga les dio una oportunidad.

Pero eso no es todo. Cuando quise pedir su tarjeta o buscar su Instagram, mi amiga me dijo:

‘Ah, no tengo idea. No me dieron nada. Solo les pagué por WhatsApp.’

Ahí me dije: esto tiene que cambiar. Por eso escribo esto. Porque tu servicio de catering en Medellín merece ser conocido, recomendado y admirado. Y no, no lo conseguirás solo con un anuncio en Facebook.

Por qué tu web parece un cementerio

Te lo voy a decir claro: tu web está muerta. Y no, no me refiero a que no tenga tráfico. Me refiero a que parece diseñada en 2005. ¿Qué tiene de malo? Todo.

Primero, está llena de texto. ‘Somos los mejores en catering en Medellín, llevamos años haciéndolo, bla bla bla.’ ¿Sabes cuántas personas leen eso? Nadie. La gente quiere ver fotos. Quiere ver platos que le hagan agua la boca. Quiere ver eventos llenos de gente feliz comiendo.

Segundo, tus íconos de redes sociales están ahí, pero… ¿para qué? Si das clic, te lleva a un Instagram con 12 seguidores y fotos que parecen tomadas con un Nokia 3310. ¿En serio?

Tercero, no hay claridad. ¿Qué ofreces? ¿Cuánto cuesta? ¿Cómo te contacto? Si necesitas un doctorado para entender tu menú, estás haciendo algo mal.

‘Pero Isra, yo ya estoy en Instagram’

Ah, claro. Porque subir una foto de un plato con el filtro ‘Valencia’ cuenta como marketing digital, ¿verdad?

El otro día hablé con un dueño de catering en Medellín. Me dijo:

‘Yo ya tengo Instagram. Subo fotos de los platos y todo.’

Le pregunté:

‘¿Y qué haces con eso?’

Me miró como si le hubiera preguntado en qué año llegó Colón a América.

‘Pues… las subo.’

Y ahí está el problema. Subir fotos no es marketing digital. Marketing digital es saber quién es tu público, qué quiere ver, cómo llegar a él. Es crear historias alrededor de tus platos. Es usar hashtags que funcionen. Es responder mensajes rápido. Es crear engagement.

Si tu Instagram es solo una galería de fotos, estás perdiendo el tiempo.

El error que todos cometen: el precio

Aquí viene lo polémico. La gente en Medellín tiene miedo de mostrar precios. ¿Por qué? Porque piensan que si son muy caros, nadie los va a contratar. O si son muy baratos, van a parecer de mala calidad.

Pero adivina qué: si no muestras precios, estás perdiendo clientes. La gente quiere claridad. No quiere mandar un mensaje y esperar tres horas para que le digas cuánto cuesta.

El otro día vi una página de catering que decía:

‘Precios desde $50.000 por persona.’

Eso es genial. Porque aunque sea un rango, ya das una idea. La gente sabe si está dentro de su presupuesto o no.

Pero no, muchos prefieren poner:

‘Contáctenos para más información.’

Y así pierden clientes que no tienen tiempo para estar mandando mensajes.

‘¿Y qué hago si no tengo presupuesto?’

Ah, esa es la pregunta del millón. La gente piensa que el marketing digital es carísimo. Pero no tiene por qué serlo.

Aquí van algunas ideas:

  • Crea contenido en TikTok. Sí, TikTok. No te imaginas cuánta gente busca ideas para eventos allí.
  • Haz colaboraciones con otros negocios. ¿Un café en Laureles? Ofréceles un desayuno corporativo y que te promocionen.
  • Usa WhatsApp Business. Es gratis y puedes crear catálogos de tus servicios.
  • Pide testimonios a tus clientes. Un vídeo corto de alguien diciendo que tu catering es increíble vale más que mil anuncios.

Terminando con broche de oro: el poder de las emociones

El marketing digital no es solo vender. Es contar historias. Es crear emociones. Si logras que la gente sienta algo cuando ve tu contenido, ya ganaste.

El otro día vi una publicación de un catering en Medellín que decía:

‘Recordamos cada bocado, cada sonrisa, cada evento como si fuera hoy. Porque no solo servimos comida, creamos momentos.’

Eso es storytelling. Eso es lo que hace que la gente te recuerde.

Así que, ¿vas a seguir siendo un secreto? ¿O vas a tomar el control de tu marketing digital y empezar a destacar?

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